Entre acusaciones del presidente López Obrador y del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, centenares de policías federales bloquearon vialidades de la Ciudad de México en protesta por las condiciones de su traslado a la Guardia Nacional o al Instituto Nacional de Migración. Argumentan que no se les respetan derechos adquiridos en la Policía Federal, malos tratos de los mandos militares y falta de documentación para hacer valer los seguros ante el riesgo de sufrir daño físico en su labor. Y contra la versión oficial de que los movilizó una “mano negra”, recuerdan que su protesta empezó desde el sexenio pasado en las redes sociales.
La Guardia Nacional (GN), el proyecto emblemático de seguridad con el que el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que pacificaría al país, tuvo un arranque accidentado: es la primera vez que policías federales en activo paralizan las principales vialidades de la Ciudad de México en demanda de certeza jurídica, económica y laboral dentro de la nueva corporación.
De acuerdo con elementos desplegados en los estados de Jalisco, Michoacán y Guerrero, ellos no se niegan a pertenecer a la GN, pero sí a patrullar las calles y enfrentarse al crimen organizado sin contar con un oficio de comisión que cubra su seguro en caso de algún percance.
Además, afirman que en los estados donde ya opera la GN los agentes federales recibieron la orden de no firmar ningún Informe Policial Homologado (IPH) y no pueden ser los primeros respondientes en una escena de crimen, por lo que sus coordinadores castrenses dieron la orden de llamar a la policía municipal para que firme las puestas a disposición cuando se producen detenciones.
Los agentes que aprobaron la evaluación para pertenecer a la GN aseguran que recibieron la orden verbal de desplazarse, por lo que están en total indefensión. Además, en los campos militares a algunos les cobran la comida y duermen en el suelo.
Los federales fueron evaluados por militares en cuarteles de la Ciudad de México. Quienes aprobaron el examen médico y el físico se consideraron aptos para integrarse en la nueva corporación; a los que se les detectó mayor índice de grasa corporal o algún tatuaje se les envió, sin consultarlos, al Instituto Nacional de Migración (INM).
A éstos se les dio a firmar un oficio en el hangar del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México momentos antes de abordar el avión que los trasladaría a Chiapas o Tijuana.
Los militares tampoco han superado satisfactoriamente dicha evaluación: incluso 4 mil 500 fueron sometidos a examen de control y confianza en las oficinas de la Policía Federal, ubicadas en la calle de Varsovia y la avenida Reforma. Sólo dos de cada 10 elementos castrenses aprobaron; la mayoría dio positivo en consumo de mariguana y alcohol y hasta en algunos casos se les detectaron vínculos con el crimen organizado.
El sábado 29 de junio, cuando llegó su turno, los mandos aceptaron que permiten el consumo de droga en los cuarteles para “tener tranquila” a la tropa. En su caso no hubo reprimenda; pasaron directo a formar parte de la GN.
Los exámenes a los militares revelaron que algunos han incurrido en desaparición forzada, tortura, secuestro y protección a grupos delictivos que operan en la zona de los cuarteles, confió a Proceso un funcionario de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), quien mostró una de esas evaluaciones y aseguró que éstas fueron entregadas al titular de la dependencia, Alfonso Durazo Montaño.
Sin embargo, ni el secretario ni el presidente Andrés Manuel López Obrador dieron muestras de reconocer esas anomalías. En un mensaje que subió la noche del jueves 4 a las redes sociales, el mandatario dijo que los policías federales “se amotinan, toman las calles. Ofrezco disculpas a los ciudadanos por las molestias que se ocasionan, pero quiero decir que no tienen motivo, no tienen razón, no es una causa justa. No se está despidiendo a ningún policía federal, lo que está sucediendo es que están pasando voluntariamente algunos, 10 mil que han pasado la prueba, porque no se acepta a cualquiera en la Guardia Nacional.
“Entonces, buenos elementos están pasando a la GN, otros no, sólo porque no pasan la prueba. Ahora en la manifestación dicen que no quieren que los examinen los oficiales del Ejército, pero no sólo porque no pasan las pruebas y no tienen conductas aceptables, sino porque tienen problemas de salud, pero van a seguir trabajando en la Policía Federal.
“Hay que cuidar oficinas, museos, parques, las mismas instalaciones del gobierno requieren cuidado y van a estar trabajando en estas actividades. No se va a despedir a nadie, ya lo saben, además mantienen sus prestaciones. Entonces ¿por qué estas manifestaciones? Esta corporación se creó hace 20 años y no se consolidó, se echó a perder. De arriba hacia abajo permeó la corrupción.”
López Obrador insistió en que en la movilización de los policías hay “mano negra” desde los sótanos de Bucareli y que el asunto se va a resolver porque no se está cometiendo ninguna injusticia.
Sin embargo, Durazo Montaño, en una conferencia de prensa que ofreció el pasado jueves 4, por primera vez admitió que en la creación de la GN “tuvieron fallas”. “Carecimos de mecanismos de comunicación interna paralelos a la creación de la Guardia Nacional, que reconociera los sentimientos y se anticipara a las demandas de los policías federales”.
También dijo que la GN por sí sola no puede garantizar la seguridad pública, por lo que deberán acompañarla las policías estatales y municipales.
Destacó que una de las principales virtudes de la GN es su disciplina: “Aunque no nos guste, el personal del Ejército es el único que cumple hoy día con esa regla, amén de que es el más capacitado”.
La voz de las mujeres
Tanto el presidente como su secretario de Seguridad insisten en que los agentes federales fueron movilizados por una “mano negra”. No obstante, de acuerdo con registros de este semanario, la movilización policiaca surgió en las redes sociales, en las cuentas “Esposas y novias de policías federales” y posteriormente “Verdaderas esposas de policías federales”, ambas de Facebook.
Esas cuentas fueron creadas durante el sexenio de Enrique Peña Nieto como un foro en el que las mujeres visibilizaron las arbitrariedades cometidas contra sus maridos en el desempeño de su labor. Ahí se quejaron por los incumplimientos del gobierno en el pago de salarios, bonos de operatividad, deficiencia de armamento, falta de comida, hospedaje y de gasolina para los vehículos.
Con todo, estas publicaciones resultaron poco eficaces y los policías federales empezaron a organizarse. Mediante redes de WhatsApp convocaron a paros nacionales para denunciar esas arbitrariedades.
Después, a través de la cuenta de Facebook “Esposas y novias de policías federales”, decidieron reunirse en la Ciudad de México, pero únicamente asistieron 40. Sólo ellas conformaron la nueva cuenta de Facebook denominada “Familias Unidas Policía Federal”, administrada por Vanesa Hernández, Fanny Hernández y Mar. A esta página se sumaron también agentes federales.
La convocatoria fue exitosa y actualmente las tres mujeres administran también tres grupos de WhatsApp, dos de ellos integrados por familiares de policías y otro únicamente de agentes federales. Cada grupo tiene 257 integrantes.
Ellas lanzaron la convocatoria para manifestarse la mañana del miércoles 4 afuera de las oficinas del Contel (Centro de Mando de la Policía Federal) ubicado en la alcaldía de Iztapalapa.
Estefanía Hernández relata en entrevista: “Recibía mensajes de que nos apresuráramos porque los mandos intentaban subirlos a camiones para trasladarlos a otros estados, pero sin oficio de comisión. Con el paso de las horas, a través del Whatsapp y el Facebook convocamos y se nos fueron uniendo agentes federales, bloqueando diversas arterias de avenidas importantes de la ciudad”.
Contactados por “Familias Unidas”, agentes federales que fueron trasladados a Michoacán, Tijuana y Jalisco como parte de la GN,señalan que, contra lo afirmado por el presidente López Obrador, padecen “incertidumbre” laboral.
Un integrante de la División de Gendarmería de la Policía Federal, en entrevista mientras viajaba de Ciudad Juárez, Chihuahua, al campo militar número 17 en la Ciudad de México para someterse a examen médico y físico, relató:
“Salimos de Juárez el martes 18 de junio a las 23 horas. Venimos por tierra en un viaje de más de 24 horas. Sólo hicimos una parada para comer en Fresnillo, Zacatecas, porque teníamos que llegar al Contel a las dos de la mañana de este jueves 20. De allí, a las tres de la mañana abordamos el autobús para ir a campo militar a presentar las evaluaciones médicas y físicas.
“Llegaron compañeros de los cuatro agrupamientos de Tijuana, uno de Juárez y uno de Reynosa, Tamaulipas, de Sonora, Pachuca, Tlaxcala, Michoacán, Cancún y Yucatán.”
Entrevistado al día siguiente, después de presentar sus exámenes, el agente informó que los militares lo declararon apto para formar parte de la GN.
Añade que todos los agrupamientos fueron traídos de última hora porque debían ser evaluados antes del 30 de junio. “Eran casi 18 grupos, en total unos 600 policías”, explica.
Otro agente, que ahora es parte del INM en Chiapas, narra: “Yo pertenecí a la División de Fuerzas Federales, al segundo agrupamiento. Fui a hacer el examen al Campo Militar número 1 pero no lo pasé por exceso en el Índice de Masa Muscular. La condición era de 29.800 y yo pasé con 32, por eso no fui apto para pertenecer a la Guardia Nacional, aunque el examen físico lo pasé sin problema”.
Recuerda que un día antes del examen, en la base Contel, se presentó un funcionario de recursos humanos de la PF: “Nos dijo que al día siguiente seríamos desplegados comisionados a Migración. Llegando al hangar de la Policía Federal ya nos esperaba gente de recursos humanos de la PF, nos dio un oficio de cambio de adscripción y otro oficio de que pasamos comisionados a Migración, y nos subieron al avión. Nos dejaron en Minatitlán, Veracruz. Nos recogieron los soldados y nos trasladaron a su base militar. Desde entonces estamos aquí, prácticamente abandonados, en el tercer batallón. Los militares pensaban que veníamos a realizar funciones de primer respondiente, que íbamos a trabajar con ellos en los operativos, pero no, tenemos una semana sin hacer nada.
“Nos dijeron que estaríamos aquí durante seis meses hasta que bajemos de peso; sin embargo, en mi caso, aunque baje de peso no pasaré a la GN porque tengo 50 años. Me van a dar la opción de retirarme o quedarme donde ellos quieran”, dice desolado.
Un policía destacado en Zapopan, Jalisco, confirma: “Nos desplegaron sin ningún oficio de comisión, que es el que nos ampara si tenemos algún siniestro en enfrentamientos con grupos de la delincuencia organizada. En la fatiga –lista en la cual se registra el lugar donde está dispuesto cada agente federal– aparecemos en la Ciudad de México, cuando en realidad nos mandaron a otro estado. Eso es sumamente grave”.
Aseguran que deben generar otra fatiga en la que conste a dónde salen a patrullar, en qué unidad, con cuál compañero y su ruta. Sin embargo, ese documento no se está generando en los lugares a donde los oficiales fueron trasladados para el inicio de operaciones de la GN.
Asimismo, indican, los aproximadamente 200 elementos federales convocados para estar presentes en la ceremonia con que López Obrador puso en marcha la GN, al concluir el acto fueron enviados sin previo aviso a varios lugares de Jalisco, donde cada policía federal patrulla con seis militares.
“Se encuentran en el Campo Militar conocido como La Nopalera. Allí no tienen dónde dormir y se les notificó que se les cobrarán 50 pesos diarios por alimentación, a pesar de que nosotros adquirimos nuestra propia comida.”
Contrario a lo que afirman el presidente y el secretario de Seguridad, este contingente tampoco ha firmado un oficio de comisión o una fatiga que lo ubique laboralmente. También enfrenta la incertidumbre laboral, por lo que sus integrantes piden que se respeten los derechos que alcanzaron en la PF.
No obstante, hasta el cierre de esta edición la mesa de diálogo entre mandos y agentes inconformes todavía no llegaba a acuerdos firmes.
Los federales consultados aseguran que también los militares enviados a la GN están en la incertidumbre laboral, pues no han firmado oficios de comisión. Ellos también hicieron circular oficios en los que son amenazados por sus mandos.
Según el oficio ASG- expediente 6713, suscrito por el teniente coronel Leonardo Daniel Villalobos Sánchez –del que este semanario tiene copia–, por instrucciones del general de brigada D.E.M, jefe de este Estado Mayor, instruye al personal militar que forma parte de la GN sobre su conducta en las redes sociales: “Que eviten hacer cualquier tipo de manifestación dolosa en contra del C. Presidente de la República a través de redes sociales o cualquier otro medio de comunicación, ratificándoles que en su actual situación siguen sujetos a las Leyes y Reglamentos militares”.
Si lo hacen, advierte, pueden ser sujetos de arresto o de la pérdida de sus beneficios laborales.








