cerca de “La falsa ilusión de los ‘molinos de viento’”

Señor director:

Respecto de la publicación titulada “La falsa ilusión de los ‘molinos de viento’” en la revista Proceso, edición no. 2225, del 23 de junio de 2019, y en atención a sus lectores, nos permitimos hacer las siguientes precisiones:

En la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE) hemos mantenido una postura de diálogo constante y abierto con los medios de comunicación. En diferentes ocasiones hemos dado a conocer información relevante sobre la energía eólica en México y hemos respondido las preguntas que surgen por parte de diferentes medios y periodistas. Hoy lamentamos que no haya existido ninguna solicitud de información, requerimiento de postura o notificación a la AMDEE o a sus empresas asociadas por parte de los reporteros de Proceso antes de la publicación de dicho reportaje. Ante esta situación, nos permitimos hacer las siguientes aclaraciones:

1. La instalación de los parques eólicos en la región del Istmo de Tehuantepec se ha llevado a cabo manteniendo en todo momento el respeto a los derechos humanos de las comunidades y a todas las instancias de gobierno. Los parques eólicos conviven con las actividades agrícolas y ganaderas de la región y han promovido su desarrollo al mejorar la infraestructura local. Contrario a lo que se menciona en el reportaje, en ningún momento se les ha impedido el paso a propietarios y los controles de acceso que existen están circunscritos a infraestructura estratégica.

2. De la superficie que típicamente se contempla para un proyecto eólico, aproximadamente sólo entre 3% y 4% se ve afectado de manera permanente. Parte de esa afectación incluye caminos que tienen constante mantenimiento, lo que se traduce en un beneficio para los propietarios de los mismos. El resto de la superficie se reserva para aumentar el beneficio de los propietarios, pues hay espacios mínimos requeridos para separar una turbina de otra. Toda la superficie no utilizada por la infraestructura de un proyecto, es decir, 96% a 97%, sigue permitiendo desarrollar las actividades que siempre han llevado a cabo sus propietarios, tales como la ganadería, la agricultura o cualquier otra, además de recibir un ingreso adicional por la renta al proyecto. Lo anterior puede atestiguarse con visitas a los sitios en donde opera cualquiera de los proyectos y con gusto podemos coordinar que sus reporteros conozcan uno o varios proyectos en operación.

3. Los propietarios de los terrenos son los únicos facultados para definir el régimen de propiedad de sus tierras. La formalización de la propiedad rural da certeza a las familias en el largo plazo.

4. Por el alto nivel de inversión que requieren, los proyectos eólicos tienen impactos regionales que se materializan en demanda de servicios locales –tales como hotelería, alimentación, mano de obra, materiales, servicios notariales, de ingeniería y apoyo legal– y que promueve el desarrollo económico, tanto de las comunidades próximas a los proyectos como del estado que los alberga.

5. Finalmente, las empresas eólicas con presencia en la región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca y en otras 12 entidades federativas de México, llevan a cabo diferentes programas y proyectos para atender las necesidades de las comunidades más próximas. A manera de ejemplo, durante la contingencia por los lamentables terremotos de septiembre de 2017 que afectaron seriamente varias regiones de Oaxaca y Chiapas, incluyendo al Istmo de Tehuantepec, la asociación puso en marcha acciones de rescate y apoyo a las comunidades desde el primer momento de la emergencia y estructuró la iniciativa “Eólicos con el Istmo”. Cada empresa echó a andar esfuerzos particulares para contribuir decididamente en la atención, rescate, restablecimiento de actividades y apoyo a las comunidades en coordinación con los gobiernos locales, estatal y federal. Estas acciones se tradujeron en la entrega de más de 28 mil despensas, más de tres toneladas de alimentos, 28 mil litros de agua, más de 600 voluntarios, maquinaria, entre otras contribuciones. En el último año, la iniciativa Fondo Oaxaca–AMDEE se ha encargado de dar continuidad a las acciones de apoyo después de la contingencia y extender sus beneficios en el largo plazo, a través de proyectos enfocados en robustecer la protección civil, la infraestructura escolar, el apoyo psicoemocional y el desarrollo cultural.

En la AMDEE estamos muy interesados en promover una discusión abierta y transparente sobre las contribuciones de la energía eólica para la agenda de sustentabilidad y de crecimiento económico y desarrollo regional de México. Creemos que muchas de las percepciones plasmadas en el artículo al que se refiere esta misiva, pueden revertirse mediante verificaciones formales y acceso a información pública.

Como representantes del sector eólico en México, le reitero nuestra apertura y disposición al diálogo, con el objetivo de responder de manera oportuna, con datos y hechos verificables, a cualquier inquietud que pueda suscitarse en torno al avance de la energía eólica en el país.

Atentamente:

Héctor J. Treviño

Director Ejecutivo
de la Asociación Mexicana de Energía Eólica

www.amdee.org

Respuesta del reportero

En respuesta al director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), Héctor J. Treviño, permítame comentarle que una de las primeras acciones que tomamos para la elaboración del reportaje “La falsa ilusión de los molinos de viento” fue hacer una revisión de los estudios publicados por muchas agrupaciones, entre ellos los de la AMDEE. 

Por eso no hizo falta llamarles, pues el contenido de sus comunicados mostraba claramente su posición en favor de las empresas nacionales e internacionales apostadas en el istmo de Oaxaca y el reportaje que realizamos no tenía el objetivo de darles publicidad, sino indagar en el terreno lo que mostraban como una industria favorable a las comunidades y a la ecología. 

Los testimonios recogidos, los análisis hechos por investigadores especializados que fueron consultados y la visita por varios días a los pueblos, como Unión Hidalgo, Santo Domingo Ingenio, San Dionisio del Mar y Juchitán, entre otros, mostraron otra realidad: contratos leoninos de las empresas a los habitantes y dueños de las tierras, contaminación ambiental, quejas de los pobladores de engaños en los acuerdos con los representantes de las compañías, aprovechamiento de la ignorancia de mucha gente que pensó que saldría de su situación de pobreza, demandas legales en contra de varias de las empresas, impedimento a entrar en algunas zonas donde están los parques eólicos, como es en las afueras de Juchitán, como se consigna en el reportaje en comento.

Agradezco la apertura e invitación del director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), Héctor J. Treviño, para dar información sobre esta industria que ya está en 12 estados porque seguiremos investigando el impacto económico, ambiental, social, de salud y todo lo que se derive de esta llamada “industria limpia” que en otros países tiene reglas muy estrictas, y de ser necesario nos pondremos en contacto. 

Atentamente:

José Gil Olmos