Daniel Catán (1949-2011) escribió Salsipuedes, una de sus últimas óperas, en 2004, cuyo estreno se produjo ese mismo año en el Centro de Teatro Wortham, de Houston, Texas, mientras en México y Latinoamérica en 2017, en el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, en Texcoco. Ahora la producción se presenta en estos días por la Ópera de Bellas Artes.
A Catán le fascinaba la ópera, en especial la de Puccini, gusto que trasmitía a sus alumnos de composición en el Conservatorio Nacional de Música; fue muy enriquecedor ser su alumno y platicar con él largamente sobre el género.
Hábil orquestador, su estilo compositivo no es tan ecléctico y áspero como el de muchos de sus contemporáneos, sino muy digerible, comprensible, casi tonal. En Salsipuedes abundan los ritmos caribeños y tropicales, pues la ópera se desarrolla en una imaginaria isla del Caribe con ese nombre.
El programa de mano de la Ópera de Bellas Artes no proporciona ningún dato biográfico ni una foto del autor, por lo que es pertinente decir que el abuelo de Catán viajó a principios del siglo XX de Estambul a Cuba, donde nació su hijo y vivieron muchos años. Más tarde emigraron a México, lugar de nacimiento de Daniel, quien se dedicaría a la música; estudió 12 años composición en Inglaterra, después volvió a México y finalmente se trasladó a los USA.
Escribió el autor en un breve ensayo sobre esta ópera:
“¡Cuánta influencia ha tenido Cuba en mi vida y cuánto me ha inspirado a través de los años!, llenándome de pasión por los barcos y los viajes. Salsipuedes es un lugar mágico (…). Los barcos que llegaron a Cuba provenientes de Europa, Oriente Medio y África trajeron tres grandes culturas que convergieron, y se mezclaron en la isla costumbres, comida, religión y música; las armonías europeas, los cantos del medio oriente con sus melismas y los ritmos africanos se mezclaban produciendo una receta musical quizá caótica, cuyo resultado fue una música fresca, original, compleja; nuevas combinaciones rítmico-musicales cuyo centro esencial era la danza y el ritmo.”
Salsipuedes es una ópera cómica, compuesta con ritmos cubanos tropicales y caribeños como la salsa, el bolero… Respecto a la orquestación, abundan las percusiones de esa región, así como las típicas de una sinfónica, no hay violines ni violas y en ningún momento se echan de menos instrumentos de alientos, arpa, violoncellos y contrabajos.
En la obra hay un dictador que gobierna a un pueblo oprimido. Una historia de amor, guerra y anchoas, donde vemos los enredos de dos parejas de recién casados que por un error se ven separadas; los maridos quedan atrapados en alta mar en un buque que suministra provisiones secretamente a la Alemania nazi, mientras las esposas, en la isla, buscan desesperadamente a sus maridos, al tiempo que el dictador comete sus fechorías. El libreto es del escritor cubano Eliseo Alberto y del mexicano Francisco Hinojosa.
El elenco estuvo conformado por gente muy joven, llena de entusiasmo, de ganas de sobresalir. Muy notables Angélica Alejandre (La China), y Arisbé de la Barrera (Orquídea), estupendos Ángel Macías y Liliana Aguilasocho como la primera pareja de recién casados. Y muy bien la segunda, con Mariana Sofía Garcíay el experimentado Josué Cerón. Excelente el personaje del General (Luis Alberto Sánchez), y el Capitán Magallanes (Armando Gama), quien se lleva la función. Enrique Ángeles, otro muy solvente barítono del que ya hemos hablado en esta columna, hizo los papeles del Coronel y de Colette; y Alan Pingarrón como El Chino, quien cantó también en el estreno de Texcoco. Bella escenografía de Jesús Hernández. Destacadísima, muy grata la coreografía de Érika Torres. Correcta y clara la dirección orquestal del maestro colombiano Ricardo Jaramillo.








