Después de medirse con el PAN y Morena en las elecciones de este domingo en seis estados de la República, el PRI renovará su dirigencia nacional. Al primer proceso llega con un padrón menguado en más de 5 millones de supuestos militantes y con escasa presencia de cuadros en las entidades que se disputan. Para el segundo, el otrora partido de Estado muestra la misma división de 2018: entre la cúpula actual y los liderazgos regionales que se oponen a la designación de candidatos ajenos a las bases.
Para este domingo 2, cuando habrá elecciones en seis entidades, el PRI llega más disminuido y dividido que tras su derrota de 2018.
Por una parte, el apoyo de 11 de los 12 gobernadores a su par de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, para dirigir al partido resquebrajó el pacto de unidad que había con los otros candidatos: José Narro, Ivonne Ortega y Ulises Ruiz.
Por otro lado, con su menguada militancia, el PRI tiene escasas posibilidades de ganar en esos estados, entre ellos Durango, donde apenas tiene tres afiliados en su padrón.
El 27 de mayo 11 gobernadores del PRI (sólo faltó la sonorense Claudia Pavlovich) acudieron a una reunión en Toluca a la que convocó el gobernador Alfredo del Mazo, integrante del Grupo Atlacomulco que controló al partido en el sexenio de Enrique Peña Nieto. De ahí salió una foto que representaba la famosa cargada priista al darle el apoyo absoluto a la candidatura de Moreno.
De inmediato Ulises Ruiz y Narro condenaron el mensaje y coincidieron en que ya había un candidato oficial. “Ese es Alito; sí hay un candidato de la cúpula”, dijo el exrector de la UNAM.
Ruiz, Narro y Ortega manifestaron su decisión de seguir en campaña y buscar un pacto de unidad para enfrentar al gobernador de Campeche y a los gobernadores. La mañana del 31 de mayo se reunieron con José Martell en un restaurante de Polanco, donde acordaron formar un solo frente: “Todos Unidos Contra Alito”.
Los cuatro difundieron otra fotografía con un mensaje: “Aquí reunidos analizando las condiciones de nuestro partido para fortalecerlo y la importancia de la participación de la militancia con imparcialidad y certeza en la elección de la próxima dirigencia”.
En entrevista telefónica antes de la reunión, Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán, considera muy grave que traten de coartar la libertad de la militancia “los mismos personajes que llevaron el proceso de 2018 con el resultado que conocemos” y quienes impiden que el PRI se convierta en un partido verdaderamente democrático y de contrapesos.
Añade que si los gobernadores le dan su voto a Alejandro Moreno, son 11 contra la militancia agraviada por decisiones de la cúpula que “lastiman la vida interna del partido, que no es un edificio, sino su militancia”.
Ulises Ruiz advierte que, lejos de interrumpir la campaña que despliega desde el año pasado, ésta será “más fuerte; vamos a vencer a la línea y a la cargada de quienes quieren imponer al dirigente nacional del PRI con las prácticas que nos hundieron”.
Para el exgobernador de Oaxaca, detrás de la campaña de Alito está el expresidente Peña Nieto.
–¿Si Alejandro Moreno llega a la dirigencia, el PRI está en extinción? –se le plantea.
–Sin duda, porque representa los intereses de Peña, quien hizo un pacto de impunidad con Andrés Manuel López Obrador, a quien quiere entregar el PRI. Quien opera directamente a los gobernadores y la cargada a favor de Alito es Peña Nieto.
Por su parte, Narro confirmó que mantendrá su campaña, en la cual ha recogido la demanda de la militancia de acabar con la simulación y los excesos. “El PRI tiene que cambiar; las viejas formas no son aceptadas por la sociedad y los priistas también están cansados de estas cosas”, reitera el exsecretario de Salud, observa que la votación será abierta y señala que por ello es necesario contar con una padrón real y confiable.
El verdadero padrón
Jorge Márquez Montes, secretario de operación política del PRI, sostiene en entrevista que una de las fortalezas de su partido es su militancia y confía en que los candidatos surgidos de las bases harán un buen papel.
No obstante, el pasado 13 de mayo, en un oficio firmado por su representante ante el INE, Marcela Guerra Castillo, el PRI reconoció que no tenía 6 millones 545 mil 923 afiliados, sino 1 millón 159 mil 320: 5 millones 386 mil 603 menos de los que presumía.
El INE lleva a cabo una revisión, actualización y sistematización de los padrones de afiliados de todos los partidos. Y prevé aplicar una multa de 48 mil pesos por cada caso irregular.
Si se impusiera al PRI dicha sanción por los militantes no confirmados, es decir que no fueron registrados con su credencial, la multa superaría los 2 mil 500 millones de pesos, lo cual agravaría más su situación financiera. Para evitarlo, el partido tuvo que reconocer la simulación en su padrón nacional.
Lo que no informó fue su distribución geográfica, la cual revela que en algunas entidades no registra ni un militante.
De acuerdo con un documento del Comité Ejecutivo Nacional al que este semanario tuvo acceso, la distribución por entidad es tan dispareja que mientras en el Estado de México se registran 482 mil 498 priistas, en Baja California Sur no hay ninguno.
Este domingo 2 el PRI llega muy disminuido a las elecciones de gobernador en Puebla y Baja California, lo mismo que a las de alcaldes y diputados locales en Aguascalientes, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas.
Según el mencionado registro de su dirigencia nacional, en algunos estados no llega a mil afiliados: 577 en Aguascalientes, cero en Baja California Sur, 690 en Colima, tres en Durango, 519 en Guanajuato, 994 en San Luis Potosí y 748 en Tabasco.
La debilidad es notoria en Guerrero (3 mil 250 militantes), Nayarit (mil 241), Oaxaca (mil 657), Sonora (mil 91) y dos estados en los que se elegirá gobernador: Puebla (2 mil 603) y Baja California (mil 950), aunque en este último estado habría que restar a los militantes que han renunciado formalmente en los últimos días.
Comparativamente son fuertes en Nuevo León (200 mil 757), Estado de México (482 mil 498), Veracruz (70 mil 173), Jalisco (43 mil 585), Sinaloa (37 mil 959), Tamaulipas (48 mil 419) y Zacatecas (58 mil 11).
Este padrón ya incluye a los nuevos integrantes reclutados en la campaña de afiliación que la presidenta del partido, Claudia Ruiz Massieu, encabezó al principio de este año y que hasta ahora suman 63 mil 22.
Los estados donde se registraron más militantes nuevos al PRI son Coahuila (17 mil 575), Campeche (15 mil 201), Ciudad de México (4 mil 797), Yucatán (5 mil 984), Sinaloa (3 mil 505), Michoacán (2 mil 800) y Tamaulipas (2 mil 240).
A pesar del escenario adverso que supone la dispersión de la militancia priista, ya desanimada por la derrota del año pasado, el secretario de operación política, Jorge Márquez, afirma que el gran perdedor de la elección de este 2 de junio será el PAN, que gobierna en los seis estados.
Candidatos militantes
Márquez Montes fue oficial mayor en la Secretaría de Gobernación cuando el titular fue Miguel Ángel Osorio Chong, de quien también fue coordinador de asesores cuando era gobernador de Hidalgo. Ahora, como encargado de la operación política del PRI, es optimista:
“Nuestros candidatos, particularmente en donde tenemos procesos para elegir presidentes municipales y diputados locales, son de la estructura, ciento por ciento representativos de la militancia priista, candidatos que con muy bajos perfiles están haciendo un gran esfuerzo por competir y mantenernos en la competencia electoral.”
Prefiere no hablar del problema que le ocasionó a su partido la designación de José Antonio Meade, ajeno a la militancia, como candidato presidencial. Márquez Montes destaca que en esta ocasión es distinto:
“Venimos de un proceso electoral muy complejo en el que quedamos en tercer lugar. Tuvimos el resultado más desastroso del partido y ahora estamos en una franca recuperación. Hay priismo, hay militancia, hay cuadros que quisieron competir con mucha dignidad, y por eso vamos a entregar buenos resultados para esta elección”.
–Candidatos de la militancia. ¿Esa es la diferencia?
–Totalmente: candidatos de la base y que acreditan en el territorio su militancia y su competitividad electoral.
Márquez Montes, también exdiputado de Hidalgo, menciona que la victoria de Adrián Garza en Monterrey en las elecciones extraordinarias (tras una impugnación del triunfo inicial del PAN) le dio nuevos bríos al priismo.
Insiste en la fórmula que, según él, es la diferencia respecto de 2018: “Hacer trabajo en unidad e identificar a los cuadros que pueden competir con lealtad al partido es lo importante”.
–¿Es trabajo con la militancia?
–Totalmente. En 2018 los esfuerzos eran muy aislados.
Al plantearle que el PRI no sale como triunfador en ninguna de las encuestas de preferencia electoral publicadas, Márquez reconoce que su principal adversario es Morena, un “movimiento de moda”.
–¿Cómo enfrentar a Morena?
–Tenemos que hacerlo con mucha congruencia, con candidatos surgidos de la base, que vengan de una historia de militancia y de resultados concretos, y no tanto en la historia popular. Esa es la fórmula que debemos seguir para los siguientes procesos.
En cuanto al impacto que puede tener en estas elecciones la disminución de 80% de la militancia que el PRI había registrado ante el INE desde 2014, explica:
“Una cosa es la militancia y otra la simpatía partidista. En el tema de la militancia estamos los mismos, los de carne y hueso, los que sí existen. Hay en todas las entidades un priismo identificado y se ve reflejado en que se tiene, en todas, una representación en el Congreso; en todos los municipios hay regidores, independientemente de los 12 gobernadores. Pero sobre todo somos el único partido que acredita una representación política ganada en las urnas en todos los municipios del país.”
En cuanto al efecto que pueda tener el resultado de esta elección en el proceso de elegir a la nueva dirigencia nacional del partido en septiembre próximo, asegura: “Si impacta, será marginal. Obviamente es importante que salgamos bien librados de este proceso electoral y ya estamos trabajando para ello; puede servir de aliciente para que enfrentemos los procesos electorales que vienen.”
Agrega que el trabajo de recuperación del PRI se ha concentrado en fortalecer su estructura electoral y de representación a nivel nacional.
–¿Cuál sería la mejor perspectiva para el PRI en esta elección?
–Tener más posiciones de las que tenemos en estos estados donde hay elecciones; ese sería un resultado favorable que animaría al priismo y nos permitiría enfrentar las próximas elecciones. Tenemos que darnos ánimos y revisar la estrategia para establecer modelos que nos permitan competir de mejor manera.








