Eduardo Ibarrola y Guillermo Fonseca, herencia negra en la FGR

El titular de la Fiscalía General de la República, Alejandro Gertz Manero, sostiene que está en un territorio apache: “Tengo 25 mil empleados y todos los días he tenido que hacer muchas cosas para empezar a controlar ese verdadero caos”. Sin embargo, su verdadero incordio lo forman  Eduardo Ibarrola Nicolín y Guillermo Fonseca Leal, funcionarios que le heredó la administración peñanietista. Ellos son quienes se encargan de operar los casos de extradición y, según funcionarios consultados por Proceso en México y Estados Unidos, tienen un negro historial. 

WASHINGTON.- El titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, heredó de su antecesor en la antigua PGR, Alberto Elías Beltrán, a dos personajes: Eduardo Ibarrola Nicolín y Guillermo Fonseca Leal, cuya misión consiste presuntamente en minar los casos de extradición de políticos acusados de corruptos por instancias extranjeras, según afirman a Proceso funcionarios del gobierno federal.

Antes de que terminara el sexenio de Enrique Peña Nieto, Elías Beltrán, encargado de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), llevó a la dependencia a Ibarrola Nicolín –y éste a Fonseca Leal– “para atrasar en todo lo posible casos relevantes como la extradición de Estados Unidos a México del exgobernador de Chihuahua César Duarte Jáquez”, comenta a Proceso un alto funcionario de la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE) que pidió la reserva de su nombre. 

Según el entrevistado, el encargo de Elías Beltrán a Ibarrola Nicolín y a Fonseca Leal –jefe y coordinador de asuntos internacionales en la FGR, respectivamente– fue “cuidar los intereses de Peña Nieto en asuntos como el de Duarte Jáquez, Pegasus, Odebrecht, que expondrían la corrupción en el sexenio pasado y en el PRI”.

Consultado sobre las actividades de los dos funcionarios en la FGR, el titular de la dependencia, Alejandro Gertz Manero, dijo en entrevista con este corresponsal que tanto Ibarrola como Fonseca forman parte del engranaje que heredó de la antigua PGR, que incluye más de 300 mil asuntos judiciales inconclusos y nebulosos, así como el manejo de unos 25 mil empleados.

“Una parte muy venenosa de la herencia son más de 300 mil asuntos que me dejaron estos señores”, comenta. “¡Imagínese lo que es eso! A esos casos se le han agregado 30 mil más de diciembre a la fecha. Hay cosas que vienen desde 1984… y los tenían vivos”.

Cuando llego a la FGR, expresó Gertz Manero, “me encontré ahí a Ibarrola, como me he encontrado a todos”.

El profesor y su entorno 

Profesor titular de la Escuela Libre de Derecho hasta 2002, Ibarrola Nicolín fue coordinador de asesores de Fernando Solana cuando éste estuvo al frente de la cancillería, en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. 

Durante la gestión de Ernesto Zedillo y en los primeros 17 meses de la administración de Vicente Fox, Ibarrola, quien cursó una maestría en sociología política en la London School of Economics and Political Science, de la Universidad de Londres, se desempeñó como subprocurador jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR. 

Desde ese puesto se encargó de la investigación contra Raúl Salinas de Gortari, acusado de presuntos vínculos con el narcotráfico, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito. Sobre este asunto, el juez Paul Perraudin declaró el 17 de mayo de 2002, en Suiza, que después de casi siete años de investigaciones llegó a la conclusión de que “las estructuras del Estado mexicano protegían el tráfico de drogas”. 

Tres días después Ibarrola dejó su cargo en la PGR. A partir de 2002 regresó a la SRE. Permaneció dos años en el consulado de México en Houston y de 2004 al primer trimestre de 2007 fue jefe de la cancillería en la embajada de México en Washington.

Hoy, en la cancillería, Marcelo Ebrard y sus colaboradores se dicen sorprendidos por la permanencia de Ibarrola y Fonseca en la FGR, cuando se les señala por su presunto encubrimiento en casos internacionales relacionados con la corrupción, violación de derechos humanos y abuso de poder en los regímenes del PRI y del PAN.

En la Escuela Libre de Derecho Ibarrola Nicolín tuvo como alumnos a Felipe Calderón Hinojosa y a Elías Beltrán. 

El 21 de mayo de 2007 –en el sexenio de Calderón– Ibarrola presentó sus cartas credenciales como embajador de México en Guatemala. Permaneció cinco años en esa legación. 

El 17 de abril de 2012, en las postrimerías del sexenio calderonista, Ibarrola fue ratificado por el Senado como embajador en el Reino de los Países Bajos y como representante permanente de México ante la Organización para la Prohibición de Armas Químicas. 

En su edición del 21 de octubre de 2012 este semanario publicó el reportaje Calderón maquina su propia impunidad, firmado por este reportero y Gloria Leticia Díaz, en el que se destacó: “La encomienda que Ibarrola llevó –insistió el funcionario entrevistado por el corresponsal en Washington– fue impedir que Calderón sea enjuiciado por la CPI (Corte Penal Internacional) con sede en La Haya” por la demanda que 23 mil mexicanos suscribieron contra el exmandatario por crímenes de guerra y lesa humanidad (Proceso 1877).

Consultado para este reportaje sobre ese episodio y la presunta misión que cumple actualmente en la FGR, Ibarrola comenta: “Jamás aceptaría una petición ilegal de nadie; no acepto instrucciones de nadie. Soy un funcionario del Estado mexicano; no soy empleado particular de nadie”.

En la fiscalía todos los asuntos de carácter internacional pasan por las manos de Fonseca Leal, quien fue representante de la desaparecida PGR en la embajada de México en Washington en los sexenios panistas y priistas. 

Uno de los casos emblemáticos de ese tipo, pendientes en la FGR, es la petición al gobierno de Estados Unidos de captura con fines de extradición del exgobernador Duarte Jáquez, acusado de un desfalco al erario de Chihuahua superior a los 6 mil millones de pesos.

Peticiones no atendidas

En enero de 2018, el entonces canciller Luis Videgaray Caso presentó al Departamento de Estado la primera de las 14 solicitudes de extradición de Duarte Jáquez. La representación de la PGR en Washington –que estaba en manos de Fonseca Leal– nunca gestionó ante el Departamento de Estado ni ante el de Justicia la solicitud de extradición.

Cuestionado sobre el caso Duarte Jáquez, Ibarrola asegura que el proceso se ha manejado conforme a los estatutos que marca el acuerdo de extradición entre México y Estados Unidos.

“Implica –dice– una revisión complicada del asunto porque son 14 pedidos de extradición. Son muchos y muy enredados; requieren una revisión a fondo del asunto. Son 14 causas penales y por eso se atrasó el proceso en Estados Unidos.”

Dice que está haciendo todo lo necesario para agilizar el proceso de extradición de Duarte Jáquez, aunque responsabiliza al actual mandatario de Chihuahua, el panista Javier Corral Jurado, del atorón, pues las 14 solicitudes elaboradas por su administración, dice Ibarrola, están ­desorganizadas.

“Tengo una relación muy estrecha con la fiscalía del estado de Chihuahua; hablo con ellos casi todos los días, pero el caso es fundamentalmente local”, justifica Ibarrola.

En entrevista telefónica con Proceso, el gobernador Corral desmiente que haya presunta comunicación entre Ibarrola y la fiscalía de Chihuahua. Él, dice Corral, se ha reunido un par de veces para hablar del caso Duarte Jáquez.

“Más allá de lo que diga Ibarrola –asegura–, está muy claro que Duarte era un protegido del gobierno de Peña Nieto. La PGR y la cancillería nunca cabildearon por la extradición en Estados Unidos, echándole la culpa del atraso a la fiscalía del estado.”

Comenta que en las reuniones que ha tenido con el presidente Andrés Manuel López Obrador y con el fiscal Gertz Manero, ambos le han garantizado su voluntad para lograr la extradición de Duarte Jáquez lo antes posible. 

“La PGR se tardó nueve meses y 22 días en traducir al inglés las solicitudes de extradición que le entregamos. Esto evidencia el tortuguismo y el descaro de las tácticas dilatorias del gobierno de Peña Nieto para proteger a Duarte”, sostiene Corral.

Y aunque dice desconocer la actuación de Ibarrola en el asunto, insiste en que hay colusión de funcionarios federales para evitar que su antecesor sea extraditado a México: “Está comprobado que había un ambiente de colaboración en este caso, pero a Duarte se le acabó la protección que tuvo con el gobierno de Peña Nieto”.

El viernes 10 Corral acudió a la FGR a denunciar a Elías Beltrán, al juez federal Gerardo Moreno y a varios agentes del Ministerio Público de conspirar para exonerar a Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, exsecretario adjunto del PRI, del desvió de 250 millones de pesos en colaboración con Duarte Jáquez.

Versiones encontradas

El fiscal Gertz Manero reitera que a Ibarrola Nicolín y a Fonseca Leal –a quien dice no conocer– los encontró en la FGR como rezago de lo que armó su antecesor, Elías Beltrán.

Comenta: “Cada uno de los fiscales, cada uno de los subprocuradores han tenido y están teniendo que entregarme cuentas de miles de casos y no los voy a dejar ir hasta que no me los hayan entregado. Porque si no, no voy a tener un responsable”.

A los funcionarios que heredó del sexenio de Peña Nieto, como Ibarrola y Fonseca, el fiscal general quiere darles un año para que desahoguen los pendientes y se pueda procesar judicialmente a los responsables de delitos graves, como los de Ayotzinapa, Odebrecht, Duarte Jáquez, Pegasus y la Estafa Maestra.

Sin embargo, Ibarrola tiene su propia versión: “El fiscal general (Gertz Manero) me pidió que lo apoye. Estoy aquí porque me lo pidió él, no porque me haya dejado nadie”.

Gertz Manero insiste en que al asumir su actual encomienda comenzó a hacer un análisis de la productividad y de los resultados de todos los gastos que hizo la PGR.

“Estaban verdaderamente inflados en un grado superlativo –dice–. De entre esos casos había el de todas las famosas delegaciones o representaciones de la PGR en España, en Austria y en Colombia; en una bola de lugares y en Estados Unidos”. Y precisamente el encargado de eso al final del sexenio de Peña Nieto era Ibarrola. 

Apunta Gertz Manero: “Le dije: ‘Hay que hacer un estudio pormenorizado de cuántos asuntos lleva cada una de estas representaciones, qué es lo que han hecho en los últimos dos años y en las que tengan alguna viabilidad se quedan a resolver y a tratar los asuntos que tengan’. 

“Las que hayan sido una beca, una tomada de pelo, hay que liquidarlas y al personal hay que regresarlo a México para que trabaje en funciones del Ministerio Público porque, de otra manera, no se puede. (Ibarrola) se encargó de eso. Yo creo que le cortó la cabeza a varios que lo deben traer en salsa y también hay que tomar en cuenta eso para hacer un análisis muy cuidadoso.”

Ibarrola cerró las delegaciones de la PGR en varios países, sobre todo en los consulados de México en Estados Unidos, lo que causó sorpresa y molestia de muchas agencias federales de ese país, como el FBI, la DEA, el ICE y el Pentágono.

“Nos han dejado sin contrapartes en puntos clave de la frontera, como en El Paso, Laredo, Nogales y San Diego, entre otros puntos significativos para la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado”, comenta a Proceso un alto funcionario de una de estas agencias federales estadunidenses.

Hoy, el gobierno de Donald Trump se queja de que se quedó sin interlocutores en lugares estratégicos. Los representantes de las agencias federales estadunidenses asignados a ciudades colindantes con México en la frontera sur de su país, tradicionalmente se reunían cada semana con los agregados de la PGR para intercambiar información sobre la lucha bilateral contra el narcotráfico, el crimen organizado y otros aspectos de seguridad.

“No entendemos la razón de por qué el gobierno mexicano dejó acéfalos a los consulados en materia de seguridad. Esas reuniones semanales eran muy importantes; gracias a ellas logramos asestar grandes golpes a los criminales, sobre todo a los cárteles de las drogas”, insiste el funcionario de la agencia federal estadunidense.

El titular de la FGR anota que hace aproximadamente dos meses se hizo la valoración de mantener delegados en el extranjero. Le recomendaron mantener presencia en Washington, Guatemala y España.

“Y ahí, en lugar de que hubiera becarios, buscamos gente que eran los empleados que habían estado ahí durante mucho tiempo, con experiencia”, abunda Gertz Manero.

Al exponerle las quejas que tienen las agencias federales estadunidenses, el fiscal general responde: “El que hizo todo el proceso de selección, porque era él el único que realmente sabía sobre eso, fue Ibarrola. Voy a valorar lo que realmente necesitamos para resolver nuestros problemas, evaluar lo que cada una de esas delegaciones puede darle a México”.

Suspicacias

En la entrevista telefónica con este corresponsal, Ibarrola Nicolín minimiza las denuncias de las agencias federales de Estados Unidos. “La cooperación no ha bajado, lo que se hizo no fue una decisión arbitraria; la cooperación va a seguir; sin ninguna duda”, dice.

Acerca de la eliminación de representantes en consulados en muchos lugares en el extranjero, Gertz Manero aclara que “90% del personal” que había enviado la extinta PGR “no hacía absolutamente nada”, que contaban con oficinas ostentosas, guaruras, autos de lujo y otras extravagancias. 

–En la SRE ya se da como un hecho casi consumado que Ibarrola enviará a ­Washington como agregado de la FGR a Fonseca Leal –se le comenta al fiscal.

–De mi cuenta corre que eso no va a ocurrir. A Ibarrola lo conozco. Yo no lo llevé y no tengo ninguna obligación ni compromiso con él de ninguna naturaleza.

–¿Confía en él? 

–A estas alturas de la vida (se ríe)… no me haga esas preguntas. Yo no puedo hacer un juicio objetivo de una persona que he conocido superficialmente y que en los últimos dos meses ha trabajado en este asunto que le he contado. 

“No puedo hacer ese juicio porque no es una gente que me ha acompañado profesionalmente en mi vida y de quien yo pueda tener una percepción mucho más concreta. Yo sé que ha trabajado con ­todas las administraciones que han sido un horror, pero eso no significa que él sea un horror.”

–Un funcionario de la SRE le aseguró a Proceso que, a Ibarrola, Elías Beltrán le encargó personalmente retrasar lo más que pudiera los temas internacionales pendientes. ¿Usted sabe algo de esto? 

–Es posible que le hayan dado esa tarea, no lo sé. No tengo ninguna evidencia de ninguna naturaleza, ni siquiera tangencial de que este señor haya intervenido en eso. Puede ser que lo haya hecho por cuenta del que era el titular y que lo haya hecho en forma económica; eso sí puede ser. Por él pasan todos los temas internacionales. Eso crea suspicacias. 

–¿Se investigará esta denuncia? 

–Yo no voy a defender ni encubrir a nadie, por ningún motivo, por ninguna circunstancia. Estoy en un territorio apache, no sé quién es el bueno y quién es el malo. Tengo 25 mil empleados y todos los días he tenido que hacer muchas cosas para empezar a controlar ese verdadero caos. La Torre de Babel, ¡carajo!