Los jesuitas, dispuestos al diálogo, pero…

Al igual que el Episcopado, la Compañía de Jesús señala que continúa sin concretarse el proyecto de “reconstrucción del tejido social” que acordó con Andrés Manuel López Obrador desde el año pasado, y reitera su disposición a colaborar con el gobierno federal, porque éste debe ser –dice– el “gran articulador” de todos los esfuerzos de la sociedad para alcanzar la paz.

El jesuita Jorge Atilano González, coordinador nacional del proyecto Jesuitas por la Paz, afirma: 

“Como ya le manifestamos al presidente López Obrador, nosotros seguimos abiertos a la colaboración porque nos preocupa la situación de violencia que vive el país.”

Agrega que ahora están en pláticas con el equipo de la subsecretaria Diana Álvarez Maury, de Gobernación, quien relevó a Loretta Ortiz en la interlocución que mantenía con la Compañía de Jesús.

Dice Atilano González:    

“Anteriormente dialogábamos con Loretta Ortiz, cuando nuestra participación en el tema de la paz iba a estar a cargo de la Secretaría de Seguridad, con Alfonso Durazo. Pero el gobierno hizo un cambio; hoy el tema se lo pasó a la subsecretaria Diana Álvarez, con cuyo equipo estamos dialogando.”

–¿Y qué han concretado hasta la fecha?

–Hemos tenido tres reuniones para explicarles nuestra propuesta. Y ellos nos dicen que les interesa colaborar con nosotros, pero que en este momento están concentrados en los planes sectoriales del Plan Nacional de Desarrollo, que está en aprobación en la Cámara de Diputados. 

–¿Ustedes les vuelven a explicar lo mismo que el año pasado le explicaron a Loretta Ortiz? 

–Sí, porque son personas distintas.

–¿Cuándo dejaron de hablar con
Loretta? 

–Desde noviembre pasado, cuando se presentaron los resultados de los foros de paz. Ella nos invitó al evento. Incluso estaba muy conmovida por los testimonios de las víctimas que se dieron durante los foros.

Por un gobierno articulador

Loretta Ortiz, quien iba a coordinar la colaboración eclesiástica desde la Secretaría de Seguridad, comenta a Proceso que en esa dependencia “hubo una reestructuración y yo ya no me quedé ahí. Ahora se le asignó esa tarea a Gobernación, donde se hará un planteamiento distinto. Pero ahorita todo está suspendido”.

A través de su proyecto Jesuitas por la Paz, la Compañía de Jesús trabaja en la restauración del tejido social en varias poblaciones afectadas por la violencia, mediante la capacitación de los actores locales en el mejoramiento de su convivencia. Y trabajan únicamente en la “base social”, a nivel de los municipios (Proceso 2158). 

Fue el propio equipo de López Obrador –a través de Loretta Ortiz, quien tiene cercanía con los jesuitas porque fue académica de la Universidad Iberoamericana– el que le pidió a la Compañía contribuir con su proyecto para pacificar al país.

“Todavía en diciembre pasado le entregamos a López Obrador, ya en su calidad de presidente, un documento donde le externamos nuestra disposición a colaborar con su gobierno”, comenta Atilano González.

–Sin embargo, de entonces a la fecha hubo cambios en políticas de seguridad, se constituyó, por ejemplo, la Guardia Nacional. ¿No ven el riesgo de una militarización con esta medida? 

–Nuestra postura es de total rechazo a la militarización, pues los estudios demuestran que la militarización lo único que ocasiona es reproducir los grupos delictivos, incrementar los delitos y saturar las prisiones.

“Ahora, la Guardia Nacional está proyectada como una policía de proximidad, que respetará los derechos humanos y se coordinará con la ciudadanía. Tiene una estrategia muy amplia de construcción de seguridad. Nos parece bien. ¿Pero cómo se va a implementar todo esto? ¿tendrá los resultados esperados?… Está por verse.

“Mire, la violencia es un problema sistémico, muy complejo, que nos obliga a darle respuestas articuladas y también complejas. El gobierno no ha podido, no puede ni jamás podrá por sí solo resolver este grave problema, pues exige la participación de todos, de ahí que la Compañía de Jesús siga abierta a colaborar.” 

–¿Y al gobierno qué le corresponde hacer?

–El gobierno federal tiene que ser el gran articulador: debe coordinar la colaboración de las propias instancias gubernamentales, de la sociedad civil y, por supuesto, también de las Iglesias… Eso es precisamente lo que estamos esperando. l