“Los Pinos suenan”, proyecto de Fomento Musical

Todavía sin la remodelación de espacios, el director de orquesta Eduardo García Barrios desarrolla sus propuestas en el nuevo centro cultural de Chapultepec. Se trasladó con su equipo a la Casa Ruiz Cortines, donde instaló sus oficinas para albergar las diversas agrupaciones musicales y la Orquesta Escuela Carlos Chávez, y convirtió en salones de clase al aire libre los jardines que eran para el gozo exclusivo de los invitados presidenciales. Aquí expone el proyecto integral de formación para niños y jóvenes.

Si alguien tuvo claro qué hacer en algunos de los espacios de la antigua residencia oficial de Los Pinos desde su apertura al público el pasado 1º de diciembre, es el director de orquesta y titular del Sistema Nacional de Fomento Musical, Eduardo García Barrios, al punto de que ya ha organizado ahí diversos conciertos.

El 30 de marzo de 2018 la entonces coordinadora de campaña del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, Tatiana Clouthier, y la actual secretaria de Cultura Alejandra Frausto, lanzaron la campaña “Los Pinos para Todos”, con el siguiente slogan: “¿Qué pasaría si la cultura del poder se cambiara por el poder de la cultura?”.

No se sabía a ciencia cierta qué proyecto se desarrollaría en las más de 60 hectáreas, pero se convocó a la gente a hacer propuestas para decidir el destino del lugar a través de un portal en WordPress, al cual hasta el 15 de abril de 2018 se subieron 232 comentarios, no necesariamente con propuestas. 

En agosto pasado el especialista en legislación del patrimonio cultural, Bolfy Cottom, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), planteó en entrevista con esta reportera (Proceso, 2180) la necesidad de que se diera a conocer el costo de un proyecto de centro cultural para Los Pinos, cómo se consideraría ese monto en el presupuesto para el sector Cultura (que finalmente sufrió un decremento), y en qué propósitos de la política cultural se insertaría la propuesta pues consideró que hay problemas mayores por resolver, como el contenido de la política cultural.

En la conferencia mañanera de López Obrador del 2 de abril pasado, se presentó al artista plástico Gabriel Orozco como responsable del proyecto ejecutivo para el complejo cultural y la ampliación del Bosque de Chapultepec. El artista se comprometió a dar a conocer el plan en tres meses. Además de él participan también el promotor cultural Isaac Masri, y Homero Fernández como administrador. Constará de nueve complejos: Deporte Ecuestre, Urbano, Ecológico, Ciencia y Tecnología, Cultura Viva, Cultural y de Bienestar, Centro Cultural del Bosque y de Historia Cultural, detalló la reportera Niza Rivera en la agencia Apro.

Ahora es el Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en el Senado de la República el que demanda información. El 28 de abril presentó un punto de acuerdo para que Frausto comparezca ante el órgano legislativo para explicar cuánto costará la creación del complejo cultural anunciado por López Obrador desde su campaña, así como las estrategias y acciones que conformarán su política cultural.

Trabajo comunitario

Por lo pronto, y aún sin remodelar espacios, García Barrios ya desarrolla sus propias propuestas y proyectos. Se trasladó con su equipo a la Casa Ruiz Cortines. Pero no sólo instaló sus oficinas: las diversas agrupaciones musicales y la Orquesta Escuela Carlos Chávez convirtieron en salones de clase al aire libre los jardines que antes eran para el gozo exclusivo de los invitados presidenciales. Ahora cualquier visitante puede detenerse a escuchar a los jóvenes que tocan y cantan por doquier.

Entusiasta y evidentemente satisfecho por el nuevo cambio de sede –que fue primero de la calle de San Fernando, en la colonia Guerrero, a Sabino, en la Santa María la Ribera, y de ahí a Los Pinos–, el músico egresado del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú habla con Proceso en uno de los jardines, frente a un estanque de agua con enormes y dorados peces, del programa Los Pinos suenan, y de sus proyectos inmediatos. 

Luego ofrece un recorrido por las instalaciones que en un futuro cercano serán cubículos para solistas, salones de clases y salas de ensayo, y estarán llenas de jóvenes y niños músicos. Como por un laberinto, pero que ya conoce casi a ciegas, el director va de espacio en espacio, seguido por la reportera y la cámara de Miguel Dimayuga:

“Imagínense aquí, quitaremos esta enorme mesa para ensayar los tuttis”, “aquí haremos salones individuales”, “acá podríamos hacer una barra para una cooperativa de alimentos”, y al ver los descuidados muros añade “serán los jóvenes quienes pinten las paredes a su gusto”, “quitaremos este muro para los metales”, “acá estarán los contrabajos y habrá dónde guardarlos para que los jóvenes no tengan que ir y venir cargando…”. Y así le brota una idea tras otra. 

Antes, en la entrevista, anuncia que uno de los nuevos planes es la creación de orquesta y un coro comunitarios, con sede en el complejo cultural, a los cuales se incorporen al menos 120 niños de las colonias aledañas, aunque podrán asistir de cualquier otra parte de la ciudad.

Cuenta que se abrirá pronto una convocatoria para que los interesados puedan inscribirse, y la idea es que estas agrupaciones lleven la metodología musical que ya han ejercido con las agrupaciones musicales comunitarias, a la cual llama “Un modelo para armar”. Lo detalla, luego de que se le pregunta si es necesario que los niños tengan un mínimo de conocimientos musicales o no importa que carezcan totalmente de ellos:

“El modelo tiene ciertas premisas. La primera es la práctica musical colectiva; segunda y fundamental, es tener una visión comunitaria. ¿Qué quiere decir? No sólo es la comunidad de las niñas, niños y jóvenes participantes, es la comunidad cercana de padres de familia y de instituciones. Es un proyecto de desarrollo integral a través de la música y de la interacción, vamos a llamarle comunidad de comunidades.

“En ese sentido, no se mide el talento o las capacidades. Tenemos incluso niños con problemas físicos severos y están dentro del programa, no hay selección para ello. Desde cero se les dan los instrumentos, un grupo de maestros con una metodología específica y lo que buscamos es el desarrollo en tres ejes temáticos esenciales:

l  El contacto con la naturaleza hacia la conciencia ecológica a través del repertorio musical: mira este lugar, ¿puedes imaginarte que de pronto con el equipo hagamos un programa de jardinería, para que nuestros niños se encarguen de cuidar aunque sea un pedacito?, y entonces tocas una composición que habla de las flores, los bosques, el agua, los peces.

l    La segunda es la identidad.

l    La tercera es la diversidad.

Se recuerda que en el inicio de Orquestas y Coros Juveniles de México (antecedente de Fomento Musical), cuando su director fue Fernando Lozano, su sede estaba en Chapultepec, a un costado de lo que ahora es La Feria. La idea del retorno al bosque le parece una imagen bonita al director y evoca también que en Chihuahua, hace más de cuarenta años, el maestro Modesto Gaytán hizo una de las primeras orquestas juveniles. Dice entonces:

“No estamos inventando el hilo negro, estamos recogiendo las experiencias de muchísima gente.”

Aunque en varias ocasiones Proceso (edición. 2056) le ha cuestionado los resultados tangibles del programa de Fomento Musical como reparador del tejido social, por ejemplo en la baja de índices de delincuencia, el director sigue convencido de que a través de “tocar el violín” se pueden generar cambios, conocimiento del mundo, conciencia ecológica, conciencia sobre la diversidad, sobre los problemas de género y el sentido comunitario, entre otros.

Al respecto considera que muchas veces se cree que comunitario es “chafa” o “asistencialista”. Aquí interactúan varias instituciones gubernamentales de los tres órdenes y organismos civiles, y se persigue la excelencia, el orden mental, espiritual, musical e institucional en las agrupaciones musicales del sistema, lo cual lo hace complejo. No se trata de perdonar que el niño toque mal mientras interactúe, para eso “mejor jugar fútbol, que es maravilloso también”, sino de lograr calidad musical.

El modelo que han venido desarrollando hace varios años se ajustará a este “espacio maravilloso para dar continuidad al trabajo académico y artístico de todos nuestros grupos en condiciones mucho más amables”. Y destaca que no es sólo la parte de enseñanza-aprendizaje de las agrupaciones:

“Se trata también de atención al público, de hacer una programación orgánica, del aprovechamiento máximo de los espacios que pueda tener este gran complejo cultural. Estamos abiertos a lo que pueda aportar Fomento Musical a esta magnífica idea, y lo estamos haciendo en coordinación con todo el equipo para darle vida.”

Otro proyecto en el cual comienzan a trabajar es la creación de una biblioteca digital hispanoamericana, en la cual se resguardará el acervo de todos los países que han producido música para orquestas juveniles.

“Será un portal maravilloso en el cual un director mexicano que esté trabajando en Jalisco de pronto puede decir, ‘a ver, quiero acceder a partituras chilenas del siglo XVIII para orquesta en tercer nivel de dificultad’. Y la biblioteca le proporcionará ese material. Será una biblioteca en la que habrá música contemporánea para orquestas juveniles.”

Explica que las obras tienen derechos de ejecución que deben pagarse porque benefician al compositor. Pero en ocasiones no está toda la partitura ni todas las partes de orquesta, sin embargo sí aparece una señal que indica dónde se puede acudir para rentar o comprar la música. La ventaja de este portal será que la gran diversidad de música estará clasificada por autores, géneros, dotaciones instrumentales o corales, épocas y grados de dificultad:

“Hemos estado trabajando durante dos años y medio para poder crearlo y ahora estamos en la etapa de comenzar a probarlo a ver cómo funciona internamente, y luego, con la unidad de todos los países, ir subiendo obras que puedan ingresar a la biblioteca. Es un proyecto a largo plazo.”

Crear consensos

El ensayo en el salón Venustiano Carranza de un grupo vocal que canta bajo la dirección del maestro Sergio Vázquez “Por la manchega llanura, se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar…” (de la canción “Vencidos”, musicalización de Joan Manuel Serrat al texto del poeta expatriado León Felipe para una presentación con motivo del 80 aniversario del Exilio Español) es marco para reiterar que el público puede presenciar todas las clases abiertas.

García Barrios destaca que el proyecto Los Pinos suenan es continuidad del programa de Cultura Comunitaria iniciado por Frausto cuando estuvo al frente de la Dirección General de Culturas Populares del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), ahora SC.

Se cuenta por tanto con el trabajo de las agrupaciones comunitarias como la Orquesta Sinfónica Infantil de México (OSIM) –que cumplirá este 2019 sus 18 años–, el Coro Comunitario de Adultos, el Ensamble Escénico Vocal y la Orquesta Escuela Carlos Chávez que tiene, a su vez, un ensamble de percusiones, uno de metales, de madera y de cuerdas.

Se tiene la oportunidad de ver al ensamble de percusiones de la Chávez –integrado por Alejandro Martínez Garduño, Jesús Armando Cervantes Ruiz, Diego Emmanuel Hernández Velázquez y Andrés Filippi Serrato– tomar su clase justo frente a la Casa Lázaro Cárdenas, el presidente que proyectó la educación socialista, y que al dejar la residencia oficial en el Castillo de Chapultepec creó Los Pinos.

–Hace unos años usted apoyaba a López Obrador, luego aceptó trabajar en el gobierno de Enrique Peña Nieto, ahora vuelve con López Obrador. ¿Habrá una distinción entre los proyectos?, ¿cuál será el sello del programa dentro de la llamada Cuarta Transformación?

–Profundizar, es la gran oportunidad de que esta visión comunitaria se fortalezca y se profundice. Durante los gobiernos anteriores muchos trabajábamos en esta visión con las instituciones y fuera de ellas. Mucha gente ha trabajado buscando la transformación, la oportunidad en Los Pinos simplemente es proveer de una vida artística comunitaria para la gente desde la gente, con recursos, con espacios, con equipo colegiado. Estamos creando una comunidad de organizadores para discutir juntos y llegar a consensos juntos, eso es lo que distingue.

Adelanta que tendrán un incremento presupuestal para la creación de la orquesta y coro comunitarios en Los Pinos. Actualmente cuentan con 80 millones de pesos y va a ir aumentado en un 30 o 40% a lo largo del año, conforme se presenten los proyectos. Pone como ejemplo que si se requiere de un curso de capacitación de dirección de orquesta comunitaria, se organiza y se le da el recurso. No se esperan a tener el recurso para organizar la actividad, como tradicionalmente se hacía.

Pronto, asegura, se darán a conocer los resultados de un trabajo que se ha venido haciendo con Culturas Populares y Vinculación Cultural, en donde se realizan intercambios entre los colectivos de teatro, cine, orquestas y coros. Prefiere no adelantar más hasta que esté terminado, pero parte de él es que los niños que trabajan fotografía y cine registren el quehacer de los grupos musicales, desde el ensamble tradicional de Tziscao, en Chiapas, y Guaxacaná, Guatemala, que es binacional, hasta la Orquesta Escuela Carlos Chávez. 

El director vivió durante su formación académica la caída del sistema en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y decidió junto con un grupo de músicos rusos salir de ahí luego del accidente de Chernobyl (Proceso, 2041), y así nació la Orquesta de Baja California. Aquí en México no se dio la caída de un sistema, incluso López Obrador ha dicho que su proyecto no es contra el capitalismo, pero hay un gobierno distinto y la esperanza de cambios.

Se le pregunta entonces cuál es la expectativa en Fomento Musical. Voltea a ver el estanque con los “peces dorados hermosísimos”, comenta que, sin duda, es un privilegio tener el bosque, un espacio que invita a la reflexión y a la creación, y responde:

“Que la gente pueda acercarse a esto que en un tiempo va a ser un centro cultural que guarda espacios históricos, la Casa de Lázaro Cárdenas, la terraza donde se decidió la expropiación petrolera (con el pacto histórico), es muy emocionante. Yo jamás soñé con conocer lo que ahora conocerán los niños de las colonias cercanas, y lo van a conocer no como un museo al cual se acercan y ‘mira, así vivían…’, sino como su casa, y tendremos que cuidarla.”

Asegura que es un equipo grande el que está trabajando en el proyecto para aprovechar al máximo los espacios con un espíritu distinto a la curiosidad que movía a la visita los primeros días. Ahora será con la idea de construir un presente distinto:

“Todos coincidimos en que debe ser un complejo cultural que tenga otra manera de respirar. ¿Cuál? Lo estamos construyendo, estamos en el proceso creativo. A veces se dice: ‘no, que no hay proyecto’. Claro que sí lo hay, lo que se debe hacer es convertirlo en acciones para que salga bien y en eso estamos justamente, ya muy pronto van a empezar a pasar cosas.”

–¿De qué manera se inserta la propuesta de Fomento Musical en el proyecto global del Bosque de Chapultepec de Gabriel Orozco?

–Primero vamos a ser parte de la vida de Los Pinos, pero también del Bosque de Chapultepec. Está la Casa del Lago, la isleta, los teatros, y por supuesto programaremos actividades ahí, y vamos a ver para qué nos invitan. 

–¿Ya habló él con usted para ponerse de acuerdo?, ¿lo ha buscado?

–No, todavía no… A mí me encanta trabajar con artistas plásticos, es fantástico, pero hay que dar tiempo a que se asienten y platicaremos. Y no es que yo vaya a hablar con Gabriel Orozco, es dentro de todo el equipo como se inscriben sus propuestas y cómo Fomento Musical va a ayudar en términos de un trabajo colegiado. Quiero subrayarlo porque una encomienda especifica de la secretaria Alejandra Frausto es el trabajo en equipo, entonces no es la relación vertical o bilateral.

 Añade que es inminente que se dará una reunión donde le toque explicar cuál será la aportación de Fomento Musical y su capacidad de transformación para adecuarse a los nuevos espacios.