Dos especies del Alto Golfo del Mar de Cortés están por desaparecer: la vaquita marina y la totoaba. Ambos animales son víctimas de la pesca ilegal relacionada con grupos criminales que utilizan la ruta de la droga para ofrecerlos en China. Además, crece la presión social en los pueblos de pescadores porque la veda decretada les quitó el sustento y no les dio opciones para sobrevivir. El gobierno de Enrique Peña Nieto “dejó un conflicto a punto de estallarle al presidente López Obrador. Es grave la situación y habrá violencia social”, advierte Sunshine Antonio Rodríguez, líder de los pescadores ribereños.
El tráfico del pez totoaba y la existencia de los grupos criminales vinculados a ese delito son una bomba de tiempo con alcances sociales en los pueblos costeros del Alto Golfo del Mar de Cortés que el gobierno de Enrique Peña Nieto le heredó al presidente Andrés Manuel López Obrador.
En 2018, la organización ambiental Elephant Action League (EAL) denunció ante los gobiernos de México, Estados Unidos y China la operación de dichas organizaciones delictivas ligadas a los cárteles del narcotráfico que, en contubernio con autoridades políticas y policiacas, controlan la pesca, el trasiego y mercado de este pez endémico del Mar de Cortés.
Mediante la Operación Oro Falso –una investigación encubierta de 14 meses– fueron detectadas tres organizaciones criminales de origen mexicano y chino dedicadas a la trata de personas, al tráfico de buche de totoaba y al lavado de dinero.
El operativo da cuenta de que los primeros eslabones del trasiego de las vejigas natatorias de la totoaba comienzan en San Felipe, Mexicali y Tijuana para culminar en el mercado asiático, donde los consumidores con gran poder económico las adquieren porque creen que tienen cualidades afrodisiacas, medicinales… y casi milagrosas.
–¿Existe el Cártel del Mar? –se le pregunta a Horacio de la Cueva, del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (CICESE).
–Sí. No es un cartel formal, pero es una red de tráfico que fuerza a los pescadores a arriesgarse en la pesca ilegal de la especie.
Comprometido con el rescate de la vaquita marina, el titular del Departamento de Biología de la Conservación Experimental y Aplicada del CICESE considera que es necesario que las autoridades de los tres niveles de gobierno atiendan la propuesta del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (Cirva) de crear una zona de exclusión más restringida, vigilada las 24 horas del día y con presencia de elementos de la Fiscalía General de la República (FGR) para que puedan realizar aprehensiones infraganti.
En su informe del 7 de junio de 2018, la organización ambientalista identificó con el nombre “Elder Chinese” a un grupo criminal en Tijuana que trafica la totoaba en equipajes que son enviados por avión a países orientales.
EAL detalla que el tráfico se inicia con los pescadores en San Felipe, Baja California, y en Santa Clara, Sonora, quienes reciben entre 4 mil y 5 mil dólares por kilogramo de buche de totoaba. Después es transportado por las rutas que utiliza el narcotráfico: Hong Kong, Corea del Sur, Japón, Taiwán y China, donde se paga hasta 80 mil dólares por el producto.
La Operación Oro Falso fue realizada por un exagente de la Oficina Federal de Investigación (FBI) de Estados Unidos, un excapitán de la organización ecologista Sea Shepherd, especialistas en análisis delictivo, y Andrea Crosta, director ejecutivo de EAL para el documental Sea of Shadows, explicó Richard Ladkan –director de la película que fue producida por el actor y activista Leonardo DiCaprio– el 27 de enero último, durante su estreno en el Festival Internacional Sundance.
Ladkan explicó en aquella ocasión que el objetivo del trabajo fílmico es denunciar internacionalmente los daños ecológicos irreversibles que causa el tráfico de la totoaba, entre los que destaca la extinción de la vaquita marina, especie que también es endémica del Golfo de California y cuya máxima reducción de población ocurrió en el sexenio de Peña Nieto, al pasar de 100 ejemplares en 2014 a 40 en 2017.
El doctor De la Cueva señala que actualmente existen entre 10 y 25 vaquitas marinas en el mundo.
El jefe del Departamento de Biología de la Conservación Experimental y Aplicada del CICESE explica que el más pequeño de la familia de los cetáceos está muriendo asfixiado en las redes agalleras que utilizan los pescadores para capturar a la totoaba, animal que puede llegar a medir dos metros y pesar 130 kilos.
El zar de la totoaba
Con base en la información que aportó la organización Elephant Action League, la Policía Estatal Preventiva de Baja California capturó el 13 de septiembre de 2018 en San Felipe a Óscar Parra Aispuro, líder regional del Cártel de Sinaloa y señalado de ser El Zar del Buche.
Parra fue detenido junto a dos personas más –presuntamente sus escoltas– y en poder de armas de alto poder de fuego, cargadores, radios de comunicación y 50 gramos de metanfetaminas.
La noticia fue nacional y desde ese momento se habló de la existencia de un nuevo grupo criminal: el Cártel del Mar, encabezado por El Parra.
Sin embargo, Parra Aispuro salió libre una semana después de su captura. Su abogado, Enrique Acosta Fregoso, actual candidato del PRI a la gubernatura de Baja California, presentó ante un juez federal de Distrito pruebas de que Parra fue detenido ilegalmente en su casa.
La falta al debido proceso echó abajo la única acusación que le fincaron: portación ilegal de droga y armas de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas; no está acusado por tráfico de totoaba.
Actualmente El Parra está preso porque la entonces Procuraduría General de la República lo detuvo por el homicidio de Emanuel Esaú Saldaña, ocurrido el 31 de diciembre de 2017 en el malecón de San Felipe.
Primer encarcelado
Jason Jin Xie es la única persona sentenciada por traficar con totoaba. Capturado en marzo de 2013, este estadunidense de origen chino confesó que operaba en la región San Felipe-Mexicali.
Cuando se le detuvo en la garita de Calexico, California, las autoridades descubrieron que viajaba con 270 piezas de la vejiga del pez; explicó que pagó el kilogramo en mil 500 dólares.
Tras un año de proceso, la Corte Federal en San Diego, California, lo sentenció a cuatro meses de cárcel y a pagar 500 mil dólares como reparación del daño.
El juez californiano consideró que México fue víctima de Jien Xie porque éste extrajo ilegalmente una especie endémica del Golfo de California, catalogada en peligro de extinción por la NOM-059-SEMARNAT-2010 y cuya veda es total desde 1974.
El juicio permitió conocer que la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa) consiguió que la Policía Internacional emitiera dos notificaciones moradas en 2014 y 2017, las cuales sirvieron para identificar la manera con la cual opera el tráfico de totoaba.
También se dio a conocer que la Agencia de Investigación Ambiental de Estados Unidos entregó en 2016 a la Profepa un informe sobre los mercados de Hong Kong y otras ciudades chinas en los que se detectó la venta de buche de pescado de más de 34 especies, incluida la totoaba.
Entonces, el gobierno mexicano dijo que con esos datos tendría “herramientas legales y de inteligencia” para frenar el tráfico, pero no lo ha conseguido.
Simulación de la justicia
Los datos de la FGR confirman el nivel de impunidad que gozan quienes se dedican al trasiego de la totoaba.
En su respuesta a una solicitud de acceso a la información pública hecha por el diario La Crónica, de Mexicali, la dependencia federal dio a conocer que en el sexenio peñanietista se iniciaron 131 averiguaciones previas por delitos ambientales en la zona de la totoaba; no obstante, en 55 casos se determinó el “no ejercicio de la acción penal”.
De acuerdo con el documento entregado por la fiscalía, fechado el 5 de febrero de 2018, los jueces de Distrito especializados en el Sistema Penal Acusatorio dictaron cuatro medidas cautelares a los acusados: pagar una fianza de 20 mil pesos, no salir de estado, acudir al juzgado a firmar cada mes su libertad bajo caución y evitar nuevos actos de pesca.
La Policía Federal Ministerial realizó seis cateos relacionados con el delito, detuvo a ocho personas, confiscó 2.2 kilogramos de carne de totoaba y siete kilos de buche del pez. No obstante, en China los decomisos son mayores.
En el último trienio de Peña Nieto, la red de contrabandistas que opera desde México introdujo en el mercado chino más de 20 mil vejigas del pez, con un valor aproximado de 119 millones de dólares, según el Servicio Aduanal de China que realizó una investigación identificada con la clave SY608.
La operación, ejecutada en Guangdong y Guangxi, permitió la captura de 16 integrantes de una organización de traficantes de totoaba y el decomiso de 444.3 kilos de buches, con un valor de 26.5 millones de dólares.
La Fiscalía de Jiangmen, provincia de Guangdong, informó el 13 de marzo último que 11 contrabandistas dirigidos por un hombre llamado Liang Weihua traficaron “grandes cantidades de buches de totoaba” que serían vendidas a través de una ruta que involucró a países como Camboya, Laos y Vietnam.
“Queremos que nos abran el mar”
Uno de los pescadores contactados por este semanario relata que cuando atrapan una totoaba le quitan el buche y el resto del pescado lo tiran al mar porque lo demás nadie se los compra.
Al respecto, Sunshine Antonio Rodríguez Peña, líder de los pescadores ribereños en el Alto Golfo de California, denuncia que “el mismo gobierno es el que manda al pescador a la ilegalidad”.
Explica que hace cuatro años, cuando el entonces presidente Peña Nieto decretó la veda para proteger a la vaquita marina, les cerraron el mar. “De qué vamos a vivir si ahora también nos quitan el apoyo que nos daban, 8 mil pesos mensuales, para compensar los daños que nos causa no poder pescar”.
A decir de Rodríguez Peña, desde junio de 2018 el gobierno peñanietista atrasó la entrega de esas compensaciones “creando una olla de presión social”.
Cuenta que en San Felipe existen 2 mil 500 pescadores y que casi todo el pueblo votó por López Obrador para presidente. “Él dice que sí escucha al pueblo; entonces que nos escuche: queremos que nos abra el mar y que atienda nuestras propuestas.
“Podemos ganar el sustento para nuestras familias sin dañar a la vaquita marina, como concesionarios de pesca deportiva de totoaba, acuicultores, maricultores y pescadores ribereños.”
El dirigente de los pescadores lanza una advertencia: el gobierno anterior “dejó una bomba encendida a punto de estallarle al presidente López Obrador”.
Rodríguez alerta que esa bomba causará violencia social y recordó el enfrentamiento entre pescadores y marinos ocurrido el 28 de marzo pasado, cuando uno de éstos disparó contra el pescador Enrique García Sández. El hombre sigue vivo pese a los disparos que recibió en la cabeza, en una pierna y en una mano.
Ese día también fueron heridos un joven de 17 años y una mujer cuando los marinos dispararon contra la gente que les lanzó piedras para reclamar la agresión contra García Sández.
El líder de los pescadores asegura que el anterior gobierno sabía que la gente, agobiada por la falta de ingresos, rompería la veda. “La situación es grave porque ahora traer cualquier red de pesca en el mar es ilegal. Terminó el sexenio y no entregaron lo que nos prometieron para trabajar sin afectar a la vaquita marina.
“Tampoco crearon programas acuícolas ni nos entregaron permisos para cultivar totoaba. Sólo a los amigos del presidente Peña y del gobernador Francisco Vega les concesionaron cientos de hectáreas de mar (sic) para que hagan negocio con la totoaba”, denuncia.
Sunshine Rodríguez Peña dice que el Alto Golfo del Mar de Cortés sostiene al puerto sonorense de Santa Clara, que depende 90% de la pesca, mientras el puerto peninsular de San Felipe depende 70% de dicha actividad. “Cuando sacas todo ese dinero de nuestros puertos, impidiéndonos pescar, las economías se colapsan. Ni turismo vamos a tener”.
Agrega que parece que las autoridades buscan que los pescadores abandonen San Felipe “para convertirlo “en un pueblo fantasma” que después sería aprovechado para construir emporios inmobiliarios frente al mar.








