Profesora oaxaqueña cuestiona las prácticas “gangsteriles” de la CNTE

Señor director:

En la edición 2214 de Proceso, un reportaje firmado por Jesusa Cervantes dice así: “Durante 10 días la Cámara de Diputados se mantuvo en vilo: menos de 100 integrantes de la CNTE bloquearon sus nueve accesos, impidiendo las sesiones ordinarias. El recinto de San Lázaro entró en crisis”.

Esta nota dice por sí misma en cuanto a la fuerza que ha perdido esta organización extremista y violenta sobre los maestros, en particular en Oaxaca. Desde que sus miembros fueron expulsados del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), y la entrada paulatina de los lineamientos de la nueva reforma educativa en 2013 durante la gestión del gobernador Gabino Cué, se fueron debilitando y prácticamente perdieron el control sobre los maestros en cuanto a ingreso, promoción y permanencia.

La reportera afirma en dicho reportaje que las plazas en venta en poder de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación costaban 20 mil pesos. Se quedó corta en sus investigaciones. Durante la gestión de Azael Santiago Chepi y de Rubén Núñez Ginés al frente de la Sección 22 del SNTE las plazas para conserjes tenían un costo 80 mil pesos y las de maestros 120 mil. Muchos líderes de esa organización se hicieron ricos con la venta y herencia de plazas.

Durante el paro de mayo de 2016 convocado por la CNTE, un grupo de maestras decidimos laborar, haciendo caso omiso de las amenazas de esta organización que, sin embargo, al tercer día nos expulsó de nuestro centro de trabajo de manera violenta.

Es claro el daño que la CNTE ha causado al estado, la sociedad y la niñez oaxaqueña. Los ciclos escolares en Oaxaca son de 100 días por sus constantes paros, marchas y bloqueos carreteros. En Juchitán han proliferado las escuelas particulares como una opción ante los frecuentes paros. A los líderes de la Sección 22 no les importa si la educación es de calidad o de excelencia; sólo les importa el dinero y el poder.

Ojalá la sociedad y los partidos de oposición se den cuenta de las viles intenciones de los miembros de esa agrupación que, como dice el reportaje, pretende “controlar el aparato educativo” para su propio beneficio. Los verdaderos maestros de Oaxaca repudiamos estas prácticas gansteriles de esta organización y deseamos un desarrollo profesional alejado de todo mérito sindical o político.

Atentamente:

Profra. Adalid Castillo Antonio

Jardín de Niños “Juan Escutia”, Clave 20djn2153l

Juchitán, Oaxaca