Señor director:
A juzgar por su artículo “Del CUEC a la ENAC” publicado en el número 2213 de Proceso, Marta Lamas supone que el CUEC era una comunidad de salvajes, hasta que llegó María del Carmen de Lara, hace muy poco, y la encaminó a la civilización. Lamentablemente su conocida y estrecha amistad con De Lara la confunde.
Lamas sugiere que la transformación del CUEC en escuela de cinematografía es mérito de su amiga. Pero si visitara la página de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM (www.fad.unam.mx), vería que no es así. Basta con colocar el puntero en la sección de “Docencia” y –sobre el menú emergente– pinchar el enlace de la Licenciatura en Cinematografía. Ello conduce al documento en versión PDF con el que se inició oficialmente dicha transformación. El mismo documento permite constatar que data de 2012 y que fue aprobado por el H. Consejo Universitario el 11 de diciembre de 2013, es decir, durante la administración del profesor José Felipe Coria. De Lara nada tenía que ver con el CUEC cuando se hicieron las primeras gestiones hacia 2009. Ella solo operó el último tramo de dicha transformación, con bastante opacidad, por cierto. El mérito de la transformación del CUEC es del conjunto de su comunidad, por más que Lamas intente atribuirlo a su amiga. Incluso la nota de la Gaceta de la UNAM al respecto, ni siquiera menciona a su allegada.
Es asimismo risible que Lamas ningunee a quienes hemos cuestionado a la licenciada De Lara, calificándonos como “un grupito”. Por lo visto cree que ella decide cuáles minorías defienden causas respetables. También lo es que fustigue a los críticos de su amiga, sin aportar un solo nombre; que nos llame personajes nefastos, resentidos, tramposos y encima aviadores. Todas esas acusaciones, carecen de respaldo legal probatorio dentro y fuera de la UNAM. Marta Lamas ignora también que ese “grupito de personajes nefastos” está integrado en su mayoría por mujeres.
Ahora bien, si a la doctora Lamas le interesa saber quién cuenta con licencia para pilotear aeronaves, le sugiero que ingrese en la Plataforma Nacional de Transparencia, busque el recuadro “¿Qué información necesitas?” y teclee ahí el número de folio 6430000026417. Así podrá leer un documento oficial en el que la Universidad Autónoma Metropolitana hace constar que, del 1 de julio de 2016 al 30 de junio de 2017, María del Carmen de Lara se encontraba “disfrutando de una licencia de Tiempo Parcial (9 horas), por motivos personales” sobre su plaza en dicha institución. Ello significa que la UAM cubrió durante ese año el sueldo de De Lara, menos un descuento de 9 horas por semana, cuando ésta era ya directora del CUEC y cobraba la remuneración correspondiente.
Antes de descalificarnos, quizás también le convenga a la doctora Lamas revisar el artículo “Medio siglo para una escuela de cine en la UNAM”, escrito por Niza Rivera y publicado en el mismo número de Proceso. En éste, De Lara reconoce que conserva su plaza en la UAM, que fue admitida como alumna de posgrado en la dependencia que ella misma dirige y que el CUEC hizo compras a una empresa en la que participa su Secretario Técnico. No obstante, De Lara actúa como juez y parte y se exonera a sí misma. Marta Lamas no posee suficiente información, sin embargo, no duda en contribuir a criminalizar la crítica y la denuncia, también hace lo necesario para victimizar a De Lara y linchar mediáticamente a quienes la han denunciado por la vía institucional. Pero lo peor del artículo es que menosprecie de modo grosero a la comunidad del CUEC, al presentarnos como un montón de zánganos y aviadores que merecíamos ser felizmente reeducados por su amiga.
Atentamente:
María Luisa Amador Romero, María Teresa Carvajal Juárez, Adriana Chávez Castro, Catalina Cruz Hernández, Rafael de Villa Magallón, Newton Galileo Galaz Rodríguez, Laura Irene González Mendoza, Cynthia Manuel García, Carlos Mendoza Aupetit, Donají Portillo Salgado, Alejandro Tapia Mendoza, Nancy Ventura Ramírez, Francisco Javier Zarco Torres
Responsable de la publicación:
Maestro Rafael de Villa Magallón
cipacuec@gmail.com
Respuesta de la colaboradora
Sin negar la estrecha amistad que me une a Maricarmen de Lara, el artículo mencionado lo alimenté de información y comentarios provenientes de destacadas figuras del claustro de profesores del CUEC, como Jorge Ayala Blanco, Mitl Valdez Reyes Núñez, Juan Mora y Mario Luna.
Basta darse una vuelta por la hoy ENAC para escuchar lo que la gran mayoría de la comunidad cinematográfica dice del trabajo de De Lara en el proceso de transformación del CUEC a Escuela. De ahí la carta de respaldo a su gestión firmada por un número considerable de ellos, entre los que destacó la firma de Alfonso Cuarón.
Atentamente:
Marta Lamas








