“Jesús de Nazaret” se estrena en América Latina

Filmada por el mexicano Rafa Lara en locaciones hispanas de Almería, Granada y Murcia con un elenco multiestelar y mil 600 extras, llega a las salas cinematográficas latinoamericanas Jesús de Nazaret, cinta que protagoniza el actor puertorriqueño Julián Gil. Ambos hablan acerca de esta nueva versión en torno a la pasión de Cristo, producida por el gallego José Manuel Brandariz.

El cineasta mexicano Rafa Lara renueva la historia de Jesucristo para la pantalla grande con Jesús de Nazaret, luego de medio siglo de no rodarse ningún filme en castellano sobre Cristo, con un elenco internacional y mil 600 extras en locaciones de España.

Su estreno internacional fue en Brasil, Colombia y República Dominicana el jueves 18. En México se atrasó su salida comercial: 

 “Por diversas circunstancias ajenas a mí se han ido moviendo las fechas, quizá se proyecte en mayo próximo”, menciona el realizador desde la República Dominicana. Lara narra que Jesús de Nazaret surgió a partir de la iniciativa y la visión del español José Manuel Brandariz:

“Con la lógica de refrescar y que no se ha realizado una película en español de Jesús, aunque sí se han hecho varias en inglés, algunas de ellas muy exitosas como la de Mel Gibson, es que este productor decidió que sería una buena idea echar a andar un proyecto de tal magnitud, y precisamente José Manuel y yo nos conocíamos previamente. Había visto mi trabajo y sabía que mi filmografía se ha caracterizado por producciones de alto presupuesto con muchos extras, efectos especiales y destacados actores. 

“Él fue muy claro en pedirme que trabajáramos con figuras muy representativas y reconocidas en el ámbito latinoamericano, más específicamente de la televisión. Yo no tuve problema con eso, siempre y cuando esas figuras fueran actores destacados porque el reto era fuerte. A partir de ahí laboramos con un elenco multiestelar, como se dice comercialmente. Este proyecto justamente se gesta en Europa y me permite ir a España, específicamente a Almería, Granada y Cartagena Murcia. Filmamos en castillos donde se rodaron Game of Thrones, de HBO, y Exodus, de Ridley Scott, y en las mismas playas donde se grabó Lawrence de Arabia, lo cual le da un gran valor a la película. Así es como nació hace dos años, y que pudimos irnos a filmar a Europa en 2017.”

Julián Gil (Puerto Rico) es Jesús de Nazaret; Lincoln Palomeque (Colombia), Pedro Apóstol; Eugenio Siller (México), Juan Apóstol; Santiago Ramundo (Argentina), Judas; Pedro Moreno (Cuba), Tomás; Mauricio Henao (Colombia),Santiago; Mayrin Villanueva (México), María de Nazaret; Gaby Espino (Venezuela), María Magdalena; Marlene Favela (México), Salomé; Anaju Dorigon (Brasil), Martha; Sergio Goyri (México), Herodes; Mario Cimarro (Cuba), Juan Bautista; Fernando Allende (México), Caifás; Sergio Marone (Brasil), Poncio Pilatos; Carlos de la Mota (República Dominicana), Centurión; Miguel Arce (Perú), Barrabás, y Nicolás Furtado (Uruguay), El Loco.

El guion de Edui Tijerina narra la vida de Jesús a partir de su estadía en el desierto del Valle del Jordán, pasando por el viacrucis y llegando a la resurrección. Su presupuesto fue de tres millones y medio de euros.

“El rodaje fue extraordinariamente complicado y complejo tal como se esperaba. Al final del día se trataba de mover una gran producción con decenas de personas del equipo básico, más los cientos de extras que eran locales. Al ser una película que se movía en todo el sur de España, era bastante compleja la logística. La rodamos justo en septiembre, octubre y noviembre, había ya mucho frío, y aunque estábamos filmando en el desierto se ve un sol maravilloso, porque en esa zona del mundo donde el sol jamás se pone en el cenit. 

“Así que la luz es increíble todo el tiempo, cruza de manera transversal, de frente. Siempre te da una linda luz sin importar que sea medio día, pero hacía muchísimo frío”, rememora el también realizador de Cinco de mayo: La batalla; Labios rojos y El tamaño sí importa.

Lara prosigue con fervor:  

“Había escenas muy complicadas como las de la crucificción, donde el actor Julián Gil debía efectuar un gran esfuerzo físico y su nivel de compromiso con el largometraje y conmigo fue total, al punto que bajó 22 kilos para el papel y no se viera ni musculoso, ni galán, como suele salir en la televisión. Cuando se subía a la cruz, se encontraba amarrado en una posición sumamente incómoda y dolorosa, y además semidesnudo con un frío prácticamente de cero grados y mucho viento. 

“Eso fue muy complejo y si sumamos el tema de mover animales, caballos, extras, en fin, sin duda era una labor complicada, tal cual se esperaba. Al final creo que el resultado en pantalla se aprecia y se agradece, y aunque su presupuesto es superior al del promedio de una película latinoamericana o iberoamericana, sigue estando muy por debajo de las referencias de las producciones hollywoodenses, que cuestan más millones de dólares y participan muchas más personas.”

La mística del filme

Precisa que no intenta polemizar, pero sí se trataba de renovar la historia:

“Tenía muy claro que debíamos marcar una diferencia y creo que viene desde el lado estético, la manifactura cinematográfica y el ritmo. De entrada que sea una película de 90 minutos ya es diferente. Juega mucho con los tiempos cinematográficos, se usa el flashback y el flashforward. Posee una estética basada en los frescos de pinturas que el fotógrafo Jordi Planell, de Cataluña, y yo buscamos en museos europeos como referencia. Creamos una cinta más mística, no se centra tanto en la carnalidad. Más que buscar referencias cinematográficas, buscábamos referencias pictóricas. ¿Cuáles son las diferencias? Que es en español y contiene una manifactura y un lenguaje visual más moderno. Conté con la asesoría del teólogo e historiador mexicano Pepe González, a quién igual le pedí que me diera datos que no se han visto en una película de Jesús, aprobados o no por El Vaticano y la historia oficial.”

–¿Qué significa Jesús de Nazaret para usted?

–Primero, que es una oportunidad de realizar el tipo de producciones que a mí me gustan, épicas y grandes, y filmar en Europa, en locaciones que nos encanta ver en las series o en los filmes extranjeros, pero en español. 

“Y segundo, era un gran desafío aproximarme a una cinta claramente de encargo, pero con un respeto y una libertad de imponer mi estilo visual, mi forma de contarla. En ese sentido me siento muy orgulloso de lo que estaba en mis manos. Mi aportación principal creo que tiene que ver con la narrativa y con la manufactura. Soy extremadamente cuidadoso, obsesivo, busco los más altos estándares de calidad, con la música y los efectos visuales; eso fue lo que hizo que el proceso de postproducción fuera muy tardado, también el proceso de diseño de sonido. Creo que quedó un largometraje muy exquisito.”

Resalta que es una película “sin duda interesante, no nada más para el católico, sino para los cinéfilos en general” y en breve estrenará en toda Latinoamérica:

“Terminamos el largometraje tres semanas antes de Semana Santa y eso puso nerviosos a distribuidores de ciertos países, porque ya estaba demasiado cerca la fecha de salida; entonces se recorrió el estreno en varias naciones. Originalmente el plan era estrenar en Semana Santa en todo el continente latinoamericano y también en Estados Unidos, y ahora además en Canadá manifestaron su interés por exhibirla. Cuando empezaron a ver el terminado de la película, fue ya como un poquito más fácil.”

El papel del redentor

Para Julián Gil, interpretar a Jesús “es algo muy especial, no solamente como actor, igual como ser humano”.

Subraya desde República Dominicana:

“Creo que ha sido el reto más importante en mi vida. Estoy muy contento porque de alguna manera significa mucho, no sólo por la gran responsabilidad como intérprete de poder llevar el mensaje como debe ser, sino por el hecho de que gracias a este personaje he tenido la oportunidad de conocer mucho más de la vida de Jesucristo y su legado.”

–¿Cómo se preparó?

–Tuve casi un año de preparación y hubo muchos cambios en mí, como el físico, bajé 22 kilos y fue muy duro; leí mucho, vi varios documentales, estudié la vida de los apóstoles, de la relación que ellos gozaban con Jesús, la relación de la Virgen María con su hijo, la vida de María Magdalena y más…

“La actuación pudo haber sido más complicada, pero gracias al director fue más ligero porque estuvo a mi lado y él me fue llevando día a día. Tuve la dicha de participar con grandes actores compañeros que humildemente dijeron que sí a este proyecto. Creo que la calidad humana y el alma que dejó todo el equipo en cada una de las escenas se refleja en pantalla.” 

Las narraciones fílmicas más recientes de Cristo en español se filmaron en México. Son de Miguel Zacarías: Jesús, el niño Dios (1969) y Jesús, nuestro señor (1970), con Claudio Brook.