La hacienda de Jalmolonga es el Xanadú de Ricardo Salinas Pliego: en ese rincón de Malinalco el dueño de TV Azteca tiene una mansión con cuidados jardines y animales exóticos. Sin embargo, para construir y mantener su paraíso el magnate ha despojado a los ejidatarios locales de tierras y recursos hídricos, apoyándose en las amenazas, el soborno o, de plano, en la fuerza pública. Los campesinos afectados recurrieron al presidente López Obrador en busca de apoyo. Pero, afirman, él sólo les dijo: “‘Es la mafia del poder. Ya veremos luego ese asunto’. Pero esa mafia es la que hoy está con él…”.
MALINALCO, EDOMEX.- Ricardo Salinas Pliego, dueño de Televisión Azteca y uno de los magnates más favorecidos por el presidente Andrés Manuel López Obrador, se ha convertido además en el terrateniente de esta fértil zona mexiquense, para lo cual se ha valido de la represión policiaca, el despojo y las amenazas a los campesinos.
Propietario de la suntuosa hacienda de Jalmolonga, centro de su feudo, se ha topado sin embargo con la resistencia de algunos núcleos campesinos, principalmente del ejido Chalmita, que se oponen a la intención del empresario de arrebatarles sus fuentes de agua, por lo que mantienen un litigio en los tribunales agrarios.
Roberto Valle Varona, quien como presidente del comisariado ejidal llevó el caso a tribunales, comenta indignado: “Salinas Pliego se está apoderando de muchas áreas de la región. Por todos lados está comprando terrenos. Aquí y allá. Su ambición no tiene límites. No entendemos para qué quiere tanta extensión de tierras. Pero lo peor es que quiere apoderarse de nuestras tierras y nuestras aguas a la mala, mediante el despojo”.
Refiere que, de manera arbitraria, el empresario televisivo empezó a desviar a sus propiedades las aguas del río Chalmita, cuando ese afluente –por resolución del presidente Lázaro Cárdenas– le fue concesionado al ejido Chalmita desde 1935 para el riego de sus sembradíos y el de seis ejidos más.
Relata Valle Varona que en octubre de 2012, “al ver que en nuestras milpas escaseaba el agua, fuimos al área del río donde el ejido se conecta al agua, y para nuestra sorpresa vimos que el área estaba cercada con alambradas y vigilada por guardias que nos bloquearon el paso. Nos dijeron que Salinas Pliego ya tenía la concesión del agua. Hasta había hecho canales para desviarla a sus terrenos”.
Los ejidatarios –dice– intentaron quitar el alambrado para tener acceso al agua, pero fueron denunciados por los delitos de “robo” y “daño en bienes”. La policía detuvo a Valle Varona, entonces presidente del comisariado; al tesorero, Marcos Chaqueco, y al secretario, Félix Rojas.
Prosigue: “A los tres nos esposaron y nos metieron a una camioneta. Nos anduvieron paseando buen rato para amedrentarnos. Luego nos llevaron a la cárcel de Tenancingo, donde estuvimos presos un día. Al soltarnos, ya teníamos un proceso penal abierto, como si fuéramos delincuentes… Así se las gasta Salinas Pliego”.
–¿Qué argumento tiene el empresario para explotar el agua?
–La Conagua le dio en concesión las aguas a una asociación civil manejada por él: el Centro de Capacitación de Alto Rendimiento Azteca. Pero esa concesión es inválida. No puede estar por encima de la concesión que tiene el ejido desde 1935 por decreto presidencial. Nuestros abuelos y nuestros padres siempre han tomado el agua del río Chalmita.
–¿Cómo se han defendido ustedes?
–Interpusimos un amparo en 2012. El proceso todavía continúa en los tribunales. Sabemos que nos enfrentamos a un empresario muy poderoso apoyado por López Obrador. Salinas intenta quedarse con el agua que riega las tierras no sólo de nuestro ejido, sino de seis más: La Cañada, Tepehuajes, Tepopula, El Amate Amarillo, San Sebastián Amola y Jalmolonga.
Litigio agrario
En enero de 2012 el ejido Chalmita interpuso el juicio de amparo número 59/2012-V ante el Juzgado Quinto de Distrito en Materia de Amparo y Juicios Civiles Federales, en el Estado de México.
Concretamente se amparó contra los actos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) –en ese tiempo dirigida por José Luis Luege Tamargo– y del Centro de Capacitación de Alto Rendimiento Azteca, A.C., pues aquella le otorgó a este centro la concesión de las aguas del río Chalmita, cuyo caudal es de 2 millones 279 mil 422 metros cúbicos anuales, según consta en las actas del litigio agrario, de las que Proceso tiene copia.
La Conagua le dio esta concesión al Centro de Capacitación –número 04MEX108514/18EADL10– el 25 de noviembre de 2010, para “explotar, usar o aprovechar” estos bienes nacionales situados en zona federal, consistentes en “cauces” y “vasos” de agua. Éstos –especifica la concesión– tendrán “uso de jardinería”, ya que el empresario es muy dado a tener grandes extensiones de jardines y estanques, donde pone a sus animales exóticos.
De acuerdo con sus estatutos, el Centro de Capacitación de Alto Rendimiento Azteca, A.C., tiene como objetivo: “La organización, impartición, capacitación y realización de clases, seminarios, talleres de capacitación para la enseñanza de mejoras ejecutivas encaminadas al desarrollo y conocimientos del personal de empresas, sociedades, instituciones, ya sean gubernamentales o no, en materia administrativa, fiscal, recursos humanos, derecho y demás ramas para el funcionamiento y dirección de sociedades”.
El Centro lo integran los tres siguientes “socios”: TV Azteca, SAB de C.V.; Elektra del Milenio, S.A. de C.V., y Grupo Elektra, SAB de C.V., empresas propiedad de Salinas Pliego.
Pero los 102 ejidatarios de Chalmita argumentan que a ellos les corresponde la explotación del río, porque su concesión es mucho más antigua, pero también porque hay un “interés social”, superior al interés privado de Salinas.
Comenta Valle Varona: “La gente de Salinas nos está presionando muchísimo para que dejemos nuestra lucha. En una ocasión, siendo presidente del comisariado ejidal, vino gente a decirme: ‘Ve a la tienda Elektra de Malinalco y escógete un refrigerador, una pantalla plana… lo que tú quieras. Pero ya deja de protestar’.
“Tiempo después llegaron otros enviados a reunirse con las autoridades ejidales. Sacaron fajos de billetes y nos dijeron: ‘Aquí hay 25 mil pesos para ti, 20 mil para ti, 18 mil para ti…’. Les dijimos que no aceptábamos su dinero. Luego, ya más agresivos, nos amenazaron diciendo: ‘Miren, cabrones, los vamos a meter a la cárcel y se los va a cargar la chingada. Y entonces no van a recibir dinero ni nada, así que piénsenle’. Yo les respondí: ‘Pues órale, aviéntense, a ver cómo nos va’.”
Cuenta Valle Varona que durante su campaña presidencial, López Obrador visitó la zona. Y los ejidatarios le expusieron sus problemas con Salinas Pliego.
“Luego de escucharnos, López Obrador sólo nos dijo: ‘Es la mafia del poder, ya veremos luego ese asunto’. Pero esa mafia es la que hoy está con él”, se lamenta el líder ejidal.
La Ladrillera
Aparte de Chalmita, el ejido Jalmolonga también tiene un enfrentamiento con Salinas Pliego por un área de 36 hectáreas conocida como La Ladrillera. Tanto los ejidatarios como el empresario se dicen dueños de este terreno de exuberante vegetación.
Este conflicto tuvo su punto más alto en octubre del año pasado, cuando los ejidatarios realizaron durante tres semanas un plantón de protesta frente al portón principal de la hacienda Jalmolonga, Ahí estuvieron día y noche, tratando de encarar personalmente al magnate, quien llegaba en helicóptero a la hacienda para evitarlos.
Los ejidatarios estaban molestos porque un juez agrario de Toluca acababa de fallar a favor del empresario, quitándoles a ellos el predio.
Durante el plantón, el ejidatario Gabino Mendoza dijo: “Nos sentimos despojados”, y señaló que poseían constancias certificadas por notario de la propiedad del predio. Y se preguntaba: “¿Tiene más necesidad Salinas Pliego que nosotros?”.
Arturo Talavera Carrillo, otro ejidatario de Jalmolonga, argumentaba que el predio les pertenece desde 1935, cuando les fue entregado durante el reparto agrario de la época cardenista. Y María Enriqueta Tetatzin Higueldo, lideresa local, se quejaba porque los tribunales favorecen a “los poderosos”.
Ya para entonces Salinas Pliego había colocado alambradas alrededor del área en disputa, impidiéndoles el paso a los ejidatarios, quienes sin embargo fueron al lugar a derribar parte del cercado.
Ante esto, el 26 de octubre, y con apoyo del gobernador Alfredo del Mazo, el empresario desplegó alrededor de 2 mil efectivos de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, de la Fuerza de Apoyo y Reacción y de la Policía Municipal de Malinalco. Así disolvió la protesta, según refieren los reportes de prensa.
La fuerza pública mantuvo acordonada la zona y mantuvo a raya a los campesinos, hoy atemorizados por el brutal despliegue policiaco ordenado por el terrateniente, a quien, paradójicamente, López Obrador le dio la concesión de las Tarjetas del Bienestar para apoyar a las clases populares.
Ya con el predio en su poder, Salinas Pliego mandó levantar torretas de vigilancia y, tras las alambradas, colocó carteles que prohíben el paso, advirtiendo que es una reserva natural protegida.
Dicen los letreros: “Reserva natural. Parque protegido ‘La Ladrillera’. Prohibido el paso. A toda persona que sea sorprendida está cometiendo un delito que se castiga con prisión y será remitida ante las autoridades competentes”.
Régimen feudal
Los ejidatarios doblegados habitan en la empobrecida comunidad de Jalmolonga; un caserío de calles llenas de hoyos que convergen en una pequeña plazoleta con su kiosco al centro. Las casas a medio construir exhiben sus muros de tabique desnudo, sus techos de lámina y sus corrales cercados con piedra bola, donde picotean las gallinas.
A un costado se yergue el enorme casco de la hacienda Jalmolonga, con sus siete hectáreas de espléndidos jardines resguardados por altos muros de roca, sobre los que asoman las encendidas flores de las bugambilias y las frondosas palmeras. Sus accesos –con portones de hierro forjado– son vigilados por cámaras y guardias de seguridad uniformados.
Magnate excéntrico, Salinas Pliego se mandó hacer, en los corredores de su hacienda, una réplica exacta de los murales del siglo XVI que se encuentran en el exconvento agustino de Malinalco.
Muchos hombres y mujeres del lugar laboran en la hacienda como jardineros, mozos, cocineras y camareras. Quienes no pueden colocarse ahí, suelen emigrar a Estados Unidos. El también dueño de Banco Azteca es el principal empleador… es el “patrón” que acaba de quitarles un pedazo de su ejido.
Para dar pormenores sobre su lucha, Arturo Popoca, presidente del comisariado ejidal, agendó una entrevista con el reportero, en Malinalco, a la que finalmente no llegó. No quiso contrariar al terrateniente. Pero don José –un lugareño que pidió omitir su apellido para evitarse problemas– cuenta que Salinas Pliego entregó dinero a los ejidatarios y les prometió realizar mejoras públicas en la comunidad, para que desistieran de su protesta.
Detalla: “50 de los 88 miembros del ejido recibieron 50 mil pesos cada uno por parte de Salinas. Fue un acuerdo que tomaron por mayoría en una asamblea ejidal. Los otros 38 ejidatarios no se dejaron maicear ni aceptaron la obra pública que les promete Salinas”.
Y como escarmiento, agrega, el empresario despidió de su hacienda a 25 empleados de Jalmolonga que se habían sumado a la protesta. “Salinas Pliego les aplica la fuerza del garrote… y del dinero. Es el mandamás. Aquí le tenemos miedo”, dice.
Cuenta que el empresario es muy dado a tener animales exóticos en su hacienda –llamas, venados y hasta hipopótamos en los estanques artificiales– también ofrece fiestas rumbosas a las que llegan importantes invitados. “Hace unos fiestones que para qué le cuento. Llega puro fuereño encopetado que uno sólo alcanza a ver de lejos”, dice.
En mayo de 2009, las crónicas periodísticas dieron cuenta del bautizo de los mellizos del empresario, Cristóbal Patricio y Mariano Mateo, cuyo padrino fue Enrique Peña Nieto, el entonces mandatario estatal.
Durante la ceremonia, en la iglesia resonó la voz de Filippa Giordano, quien entonó el Ave María acompañada por un coro, un pianista y un cuarteto de cuerdas. Y entre los alrededor de 300 invitados estaban Carlos Slim, Marcelo Ebrard y Emilio Gamboa, así como personajes de la farándula.
La Revista Central, en su edición de diciembre-enero de 2016, reseñó otro festejo realizado por esas fechas en la hacienda: el de los 60 años de Salinas Pliego, amenizado por los cantantes Mijares, Emmanuel y Yahir.
A la conmemoración asistió nuevamente Emilio Gamboa, y el también político priista Manlio Fabio Beltrones. Lo mismo el entonces gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, junto con su esposa Anahí. También varios empresarios, como Carlos Peralta.
Los arreglos florales, el mobiliario y la escenografía fueron cuidados a detalle por prestigiados diseñadores. El banquete estuvo a cargo de chefs de renombre. Y en los baños había “maquillistas” para “retocar” a los comensales.
Don José observa los larguísimos muros de la lujosa hacienda, se acomoda su raído sombrero de paja y comenta: “Cuando se dan esas fiestas, acá en el pueblo nada más vemos pasar los helicópteros, volando encima de nosotros… uno tras otro… trayendo y llevando gente”.








