Un cuantioso lote de instrumentos artesanales con reminiscencia prehispánica en barro, madera, semilla, piedra o piel animal se combina con el canto poético y los elementos electrónicos para la sonoridad “etno-pop” del álbum número 13 de Gonzalo Ceja, Raíces, el cual comienza en náhuatl:
En el año Trece Caña nació nuestro Sol… En el año Uno Conejo nació nuestra música… Robaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas, quemaron nuestro tronco; pero no arrancaron las raíces.
Radicado en Tlanepantla, Estado de México, y nacido “en la capital el día que nevó” (10 de enero de 1967), Gonzalo Ceja Gascón explica:
“Las canciones de este disco surgen de reflexiones posteriores a lecturas de nuestra historia, como Nezahualcóyotl, Miguel León-Portilla y Jean de Vos, o vivencias del pasado, con el claro propósito de darnos un enfoque más humano para devolver el color a nuestras raíces prehispánicas o precuauhtémicas.”
Los diez temas en náhuatl y español son: “Raíces”, “Tabaco”, “La memoria”, “La amistad”, “Niquiztlaqui”, “Nohuehueu”, “Mientras las águilas regresan”, “Nocturnal” y “Nuestro espíritu”. Los instrumentos de sonoridades prehispánicas: Tlapanhuéhuetl, teponaxtlis, huéhuetl, piedras lajas, tambores de agua, caparazón de tortuga, cántaros de barro, sonajas-bastón, guaje, raspadores de hueso y madera, sonajeros de material orgánico, cascabeles metálicos y de semillas (percusiones). Flautas dobles, triples, de émbolo, silbatos de barro, trompetas de caracol, ocarinas y acuófonos (alientos). Los convencionales incluyen guitarras, batería y bajo eléctricos; sintetizadores, efectos electrónicos y grabaciones de campo.
Héctor Page, Rafael Déndara (ya fallecido), Edgar Oceransky, Luis Ochoa y Jorge Álvarez acompañan a Ceja, quien junto a su promotora Yéssica Lomelí dice a Proceso:
“Yo tengo una gran oportunidad al utilizar instrumentos de clara influencia prehispánica e indígena con el fin de crear una sonoridad diferente que me permite sentirme útil y libre, combinando los sonidos orgánicos con la electrónica y las nuevas herramientas tecnológicas. El sentido del músico indígena es trascendente, por ser parte del servicio que brinda a la comunidad. Es decir, pertenecer a una banda musical en una comunidad indígena es un servicio porque con sus instrumentos y canto acompañan los nacimientos, las celebraciones, los cumpleaños, los bailes y los sepelios.
“En Oaxaca, donde yo he tenido más contacto con comunidades indígenas, durante las fiestas patronales una banda invita a otra y van por los diferentes barrios tocando, turnándose todo un día con su noche prácticamente las veinticuatro horas, su arte es parte de un servicio al prójimo. Acá los músicos tocamos y cantamos a cambio de cobrar dinero.”
Ritmo y poesía
La variedad de su obra en tres décadas hace eco de la filosofía, cosmovisión y espiritualidad de las culturas mexicanas. A través de sus letras y armonía descubrimos los sueños de un ayer que se nos antoja ausente, pero que él logra hacerlo reaparecer de forma positiva en cada presentación.
Con Raíces, Gonzalo Ceja anhela mostrar su propia mezcla cultural como mexicano del siglo XXI. En vivo refulge su presencia escénica por el maquillado corporal de Penélope Rivera y Osvaldo Solís. Sus conciertos didácticos abarcan jardines de niños y públicos universitarios.
“Ahorita los jóvenes urbanos están acercándose al rap sin saber lo que es, pues rap significa rhythm and poetry en inglés, o sea, música y poesía; no se comprende lo que es esa música contestataria de los guetos y zonas marginales de los afroamericanos en Estados Unidos, y acá en las ciudades mexicanas la agarraron algunos para decir cosas chuscas, groseras y manifestarse ‘nomás porque así hablo yo, así me expreso’. No acentúan bien las palabras ni las empatan en la rítmica de las canciones, les falla la prosodia y quieren meter a chaleco palabras que no quedan en el fraseo musical.
“Por eso Los Beatles son sensacionales, cuando oyes sus coros te atrapa la armonía, es un trabajo en equipo mientras el rap es individualista. Acá abundan las piezas de rap en un mismo tono y ritmo bastante monótono.”
Su canción “La lengua” usa aztequismos que producen un castellano “mexicanizado” y está en el Libro de Texto Gratuito de Formación Cívica y Ética, sexto grado de primaria (ver: https://youtu.be/rJ6jqZXPnAM):
Tú que vives con estrés y tu porte es muy francés,/ le mascas al ingles y hasta escribes japonés…/ Tú te sientes el campeón, sabes de computación,/ muy de origen español compras todo al por mayor,/ ¡Mira, que eres un galán/ ¡Tú hablas náhuatl!, ahora te lo voy a demostrar…
Molcajete, tecomate, tejolote, malacate, papalote, ahuehuete, tepetate y comal./ Metate y petate, cincolote, itacate, chicote, tepalcate, huazontle y nixtamal./ Cuate, amate, pixca, tameme, temascal./ Empacho, pepenar, mecate, mecapal, memela, mezquital, pachichi, tamal./ Tianguis y copal, tocayo, Juchitán, olote, ameyal, esquites, Mazatlán,/ jilote, jumiles, jícara, jicote y jacal, Jojutla…
–Resulta evidente en sus frecuentes recitales y trece discos que no sólo le atrae la poética española, sino los idiomas indígenas.
–Mi primer contacto fue con lenguas ñañú y otomí del Estado de México.
En 1987 aprendió el idioma chinanteco de Oaxaca, en un pueblo colindante con Veracruz al que fue como maestro rural y donde vivió.
“Muchos niños indígenas oaxaqueños, antes de hablar castellano o descifrar las letras del Libro de Texto Gratuito, aprenden a leer partitura. ¿No es maravilloso? ¡Traen una musicalidad muy natural! Como que es un sentir integral de su entorno, de su lengua original y se les facilita la ejecución con instrumentos de aliento, por ejemplo. Es una simbiosis muy interesante que tienen partiendo del para qué hacer la música: la hacen para su pueblo.
“Eso después lo reflejé yo con mi música, luego que en el Museo Nacional de Antropología vi los frescos de un personaje con diez caracoleros y me cayó el veinte: a las bandas de aliento indígenas les viene aquella naturalidad musical desde tiempos ancestrales. Con decirte que los mejores músicos de la orquesta de Dámaso Pérez Prado eran mixes.”
Entre las próximas actuaciones de Gonzalo Ceja destaca la del 21 de febrero, Día Internacional de la Lengua Materna en la Alameda Central, por la tarde. El muti-instrumentista independiente se despide:
“Hermanablemente, los invito a visitarme en mi sitio en red https://www.gonzaloceja.com”.








