Señor director:
Por medio de la presente considero relevante responder la carta enviada por el Coordinador Nacional de Arqueología del INAH, Pedro Francisco Sánchez Nava, el 3 de febrero del presente año, respecto a la entrevista Alerta “tragedia en Calakmul” el arqueólogo Ramón Carrasco, realizada por Roberto Ponce a mi persona en la revista Proceso (número 2204), el 27 de enero de 2019.
1.- El Coordinador Nacional de Arqueología hace referencia a que “el sitio no está en riesgo gracias a que desde 2016 Calakmul ha sido intervenido por especialistas”. En efecto, después de haber sido cancelado el “Proyecto Calakmul” (2016) bajo mi responsabilidad, y sin yo tener derecho a réplica 1, ingresó al sitio el arqueólogo designado por el INAH con trabajadores de una constructora local. Intervinieron la subestructura II c. donde se encuentra el friso, sin conocimiento sobre los trabajos previos que les permitieran valorar y apreciar el trabajo que se venía realizando. Por su parte, la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural envió a una restauradora para el mantenimiento de las pinturas en el Conjunto Chiik Naab, a finales del 2018, por el lapso de un mes.
2.- La transparencia es un instrumento que nos permite a los ciudadanos acceder y conocer información, para constatar que las instituciones están tomando las medidas necesarias para salvaguardar nuestro patrimonio. En ese sentido, el Consejo de Arqueología debería dar a conocer los informes de las distintas comisiones que han visitado Calakmul, conformadas por Directores Generales, Secretarios Técnicos y miembros del Consejo de Arqueología del INAH, para saber de buena tinta, que los argumentos que respaldan las intervenciones realizadas por el Proyecto Calakmul de 1993 a 2015 han sido “inadecuadas” y “excesivas” (como afirma Sánchez Nava); pero sobre todo, sin supervisión de las administraciones pasadas.
3.- A la fecha, el INAH no ha designado director de sitio; no cuenta con registro de zona arqueológica, ni un plan de manejo. A diferencia de sitios como Teotihuacán, Palenque, Chichen Itzá y Uxmal, que tienen entre 40 y 60 custodios, Calakmul cuenta con dos custodios de base por quincena. Por la magnitud del sitio, el clima tropical donde se encuentran el friso y las pinturas, la zona arqueológica requiere atención continua.
4.- El Coordinador señala que de manera “compulsiva” se realizaron túneles en la estructura II, los cuales “suman casi un kilometro”. Pero un kilómetro de túneles implicaría haber atravesado de lado a lado cinco veces la estructura donde se encuentra el friso, cuya dimensión es de 20 metros.
5.- El Consejo de Arqueología recibió anualmente en tiempo y forma los informes del “Proyecto Calakmul”, donde se explican detalladamente las intervenciones, con medidas, y los planos correspondientes, mismos que fueron aprobados por dicho Consejo en el periodo de 1999 a 2005, año cuando concluyeron dichas intervenciones.
6.- En el edificio del Conjunto Chiik Naab, donde se encuentran las “espectaculares” pinturas, no se construyó una “estructura de cemento, piedra y metal”. Se construyó una cubierta fabricada con láminas galvanizadas y revestida con pintura de alta resistencia que no producen óxido. Los dos primeros cuerpos de la penúltima etapa constructiva se hallaron completos; el tercer cuerpo prácticamente se perdió, por lo que se tuvo que hacer una reintegración volumétrica para recuperar la forma que originalmente tenía la estructura. Las pinturas, como bien señala el Coordinador, son invaluables.
7.- Cuando se interrumpe un proceso de estabilización de una obra, y no se le da mantenimiento adecuado y continuo, puede encontrarse en grave riesgo. Al día de hoy, suman tres años que dicho mantenimiento y monitoreo se detuvo 2.
8.- Los recursos financieros otorgados para el “Proyecto Calakmul”: Fondo Cultural Banamex, Fundación Harp, Gobierno del Estado de Campeche y Gobierno Federal, ingresaron al INAH y fueron administrados por la delegación de Campeche. Dichos recursos han sido auditados por el Área de Auditaría del INAH y la Auditoria Superior de la Federación.
9.- La aseveración de que el Proyecto Calakmul “no ha dado cuenta cabal de esos recursos utilizados”, es un señalamiento a las autoridades del Instituto; específicamente al Área de Administración y la Delegación de Campeche, al ser dichas instancias a las que les entrega las comprobaciones de los gastos realizados por el “Proyecto Calakmul”. Entregados en tiempo y forma y revisados por las administraciones del INAH los 22 años de la intervención en el sitio.
10.- Respecto a la “falta de probidad” en cuanto a mi desempeño como investigador, es importante recordar que los arqueólogos que realizamos trabajo de campo disponemos de cierto periodo de tiempo para investigar los materiales obtenidos 3. Todas las piezas arqueológicas halladas se encuentran en la oficina que dispuso el INAH Campeche para el “Proyecto Calakmul”. A partir de la irrupción en dicha oficina y bodega, la responsabilidad de lo que se encuentra en ella (material arqueológico y equipo) es de la delegación Campeche 4.
11.- Respecto a mi centro de adscripción, la demanda que interpuso el INAH en junio de 2016 ante el Tribunal de Conciliación y Arbitraje en la Ciudad de México, en el segundo párrafo dice textualmente: “…Persona que puede ser notificada en su centro de trabajo que son las oficinas que ocupa el Centro INAH Campeche…”, y en el párrafo tercero: “Adscrito al Centro INAH Campeche”. Dicha demanda a la que atendí oportunamente a fines de 2018, sigue su curso de acuerdo al debido proceso.
12.- Los señalamientos del Coordinador son irresponsables, dado que no corresponden a profesionales con ética, es decir, demeritan el trabajo y la contribución académica sin fundamentos técnicos probados, y están colmados de inexactitudes.
Finalmente, la forma es fondo –Jesús Reyes Heroles–. Ello significa que los modos, actitudes, comportamientos y palabras, etc., son la substancia que influye las decisiones en la carrera de un político o funcionario público. Las formas a las que recurrieron los funcionarios del INAH para desacreditar la contribución académica en la zona arqueológica de Calakmul, sin permitir el derecho a réplica, corresponden a prácticas institucionales recurrentes que lesionan nuestro patrimonio y los derechos esenciales de las personas.
Reciba usted mis más cordiales saludos.
Muy atentamente:
Arqueólogo Ramón Carrasco Vargas
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1 El “Proyecto Calakmul” se detuvo en 2014. La primera acción fue el retiro de los recursos de la delegación Campeche. El Secretario Técnico en 2015, manifestó al antropólogo Daniel Nahmad, representante del sindicato de los investigadores, que “Ramón Carrasco debe renunciar al Instituto, de lo contrario se levantará un acta administrativa y una demanda ante la PGR, para meterlo a cárcel”. En 2016 el INAH puso una demanda ante el Tribunal de Conciliación y Arbitraje, por destrucción del patrimonio, sin conocimiento del demandado y sindicato de investigadores del INAH, violando las condiciones generales del Trabajo del INAH y derechos esenciales consagrados en la Constitución.
2 En 2016 el arqueólogo Sterpone Canuto y la directora de Conservación, ingresaron al edificio donde se encuentran las pinturas, rompiendo las puertas de acero para hacer su informe.
3 En 2017, por medio de oficio dirigido a la Secretaria Técnica, se le solicitaron recursos y las claves oficiales de registro obligatorias para cumplir conforme los procedimientos institucionales, sin respuesta hasta febrero de 2019.
4 En 2018, el exdelegado de Campeche INAH, acompañado de una notaría, rompió la chapa de la oficina y la bodega del “Proyecto Calakmul”, clausuradas hasta la fecha. Adjunto documentación y fotografías.








