Londres.- El Parlamento británico tomará este martes 11 una decisión histórica: ¿qué hacer con el acuerdo que la premier Theresa May alcanzó con la Unión Europea para su “divorcio” de Gran Bretaña?
A días de esa votación crucial en la Cámara de los Comunes –y entre acalorados debates en el recinto legislativo sobre los distintos aspectos legales y constitucionales del acuerdo–, se dibujan varios escenarios.
May quiere obtener a toda costa una victoria parlamentaria sobre el acuerdo de salida que su gobierno acordó con Bruselas y que permitiría que Gran Bretaña abandone oficialmente la Unión Europea (UE) a las 11:00 horas del 29 de marzo de 2019.
Sin embargo, el plan de la mandataria enfrenta cada vez más oposición dentro del Parlamento, de parte de las principales bancadas: las del Laborismo, de los Liberales Democráticos, del Partido Democrático Unionista, los nacionalistas escoceses y el ala más euroescéptica de su propio partido, el Conservador.
La mayoría de los legisladores británicos considera que la llamada solución del backstop –una propuesta europea para implementar un “espacio reglamentario común” que incluya a la UE y a Irlanda del Norte “sin fronteras internas”– hará que Gran Bretaña permanezca indefinidamente dentro de la unión aduanera. Esa “anomalía” sólo podría modificarse si ambas partes así lo acuerdan.
La garantía, o backstop, se implementaría si los futuros acuerdos comerciales no evitan una “frontera dura” (llena de controles y regulaciones a mercancías y personas) entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, con el peligro de un regreso a los conflictos sectarios y de violencia entre unionistas y nacionalistas.
Con ese acuerdo, Irlanda del Norte seguiría las regulaciones del mercado común europeo mientras el resto del Reino Unido se mantendría fuera.
Una victoria del gobierno en el Parlamento este martes 11 permitirá la ratificación del acuerdo y el inicio de la segunda ronda de negociaciones por el futuro comercial entre ambas partes.
Enmiendas
Una segunda opción es que los parlamentarios voten contra el acuerdo pero a favor de una enmienda.
El portavoz de la Cámara de los Comunes, John Bercow, podría seleccionar hasta seis enmiendas propuestas a la ley para que sean debatidas y votadas en el Parlamento. En ese caso se incluiría una enmienda impulsada por el legislador laborista Hilary Benn para rechazar tanto el acuerdo del Brexit como un escenario sin acuerdo (también llamado “Brexit duro”), y de esa forma darle más poderes a los parlamentarios para tratar de hallar una solución alternativa. Tanto la bancada laborista como los nacionalistas escoceses indicaron que apoyarán dicha enmienda.
Otras opciones incluyen extender el artículo 50 del Tratado de Lisboa –que permite a un Estado miembro de la UE comunicar su retirada del bloque–, y de esa manera obtener más tiempo para decidir cómo proceder, cuando faltan menos de cuatro meses para el plazo de salida.
Si los parlamentarios británicos votaran contra el acuerdo, el gobierno estará obligado a dar un comunicado oficial a la Cámara de los Comunes en un plazo máximo de 21 días (hasta el 1 de enero de 2019), explicando cómo planea proceder.
En ese caso, el Parlamento tendrá una semana para debatir a fondo el contenido del comunicado gubernamental, antes de que los ministerios del gobierno reporten sobre distintos aspectos de la alternativa propuesta.
Si los legisladores votaran a favor de alguna enmienda, tratarán de obligar a la primera ministra a aceptar las exigencias del Parlamento para que tenga un mayor poder de decisión sobre cualquier acuerdo final con Bruselas.
De hecho, el martes 4 el Parlamento aprobó una moción que le permite modificar cualquier iniciativa futura presentada por el gobierno después del periodo de 21 días. Así, el Parlamento contará con un poder de veto en caso de que considere las alternativas del gobierno como “insuficientes” o “en contra del interés nacional”.
La propia May admitió el jueves 6 en una entrevista radial con la BBC que a cambio de que los diputados aprueben el acuerdo de salida el día 11, ella le dará al Parlamento un mayor poder de decisión sobre la llamada solución del backstop en Irlanda del Norte. De todos modos, se negó a especificar qué tipo de poderes les dará, o cuáles serán los privilegios de los parlamentarios para definir el acuerdo.
La Cámara de los Comunes podría de esa forma votar sobre un nuevo acuerdo, como explicó el secretario de los Comunes, David Natzler, durante una ponencia ante el Comité Parlamentario sobre el Brexit.
El gobierno debería entonces volver a Bruselas, tal vez aprovechando la cumbre del próximo jueves 13 del Consejo de Europa, para renegociar un nuevo acuerdo con otros requisitos. Esta opción es poco viable ya que las autoridades europeas han indicado terminantemente que el actual acuerdo de salida “es la última palabra” del bloque.
En caso de una derrota parlamentaria al acuerdo, y si ésta provoca un desplome del valor de la libra y de las principales acciones de la City de Londres, May podría verse obligada a pedirle a los parlamentarios votar nuevamente el pacto, esta vez teniendo en cuenta “el interés nacional”.
Esta opción es probable sólo si la derrota en los Comunes se da por un escaso margen. Si el gobierno pierde por más de 100 votos, como se estima, una segunda votación sería improbable.
Tanto el laborismo como varios parlamentarios independientes indicaron que si el gobierno pierde la votación, podría convocar a un segundo referéndum. Ante esa situación, la mayoría de los británicos votaría por permanecer en la UE, como han confirmado los más recientes sondeos.
De acuerdo con una encuesta elaborada por YouGov el miércoles 5, 49% del electorado considera que es una mala decisión abandonar el bloque comunitario, mientras que 38% sostiene que hay que continuar con el Brexit. La encuesta concluyó además que para 68% de los británicos, May negoció mal el acuerdo de salida, comparado con 19% que opinó lo contrario. Y 45% dijo que se opone al pacto acordado con Bruselas, en tanto que 27% lo acepta. La encuesta demuestra una merma en el apoyo de los británicos al Brexit y refuerza la opción de un segundo referendo.
La “no confianza”
Una de las opciones más temidas por May es que los parlamentarios presenten una moción “de no confianza” en el gobierno, desatando una crisis constitucional. En ese sentido, el portavoz del laborismo para temas del Brexit, Keir Starmer, indicó que su agrupación “inevitablemente” presentará esa moción, si la jefa del Ejecutivo pierde la votación del martes 11.
Si es aprobada por la mayoría de los parlamentarios, la moción dará inicio a un periodo de dos semanas para la formación de un nuevo gobierno. Pero si no se logra una nueva administración, el Ejecutivo se verá obligado a llamar a elecciones generales.
Todo indica que si May logra sobrevivir a esa moción de no-confianza, los diputados conservadores estarán bajo una presión incluso mayor para aceptar el acuerdo de salida de la UE.
Existe también la opción de que la premier pida a la Cámara de los Comunes autorizar elecciones generales adelantadas, aunque ello requerirá una mayoría de dos tercios de los legisladores.
Entre los escenarios posibles, May podría enfrentar un desafío dentro del Partido Conservador para que abandone su cargo y sea reemplazada, tal vez por un político del grupo de quienes inicialmente habían apoyado el Brexit, los llamados brexiteers, entre ellos el excanciller Boris Johnson o el ultraderechista Jacob Rees-Mogg.
Esta última opción complicaría mucho la situación en Gran Bretaña, debido a que no habría suficiente tiempo para elegir a un nuevo jefe de los Conservadores y líder del Ejecutivo antes de la salida oficial de Gran Bretaña de la UE.
Según el último sondeo de YouGov, pese a los embates que ha sufrido May, 40% de la población aún apoya a los conservadores para seguir al frente del gobierno, contra 38% que prefiere al jefe de los laboristas, el izquierdista Jeremy Corbyn, quien ha reiterado que su partido “rechazará el chapucero acuerdo de Brexit de Theresa May, que pone en riesgo los empleos, los derechos y la forma de vida de la gente.
“Hay otro acuerdo sensato que podría obtener el apoyo del Parlamento, basado en una amplia unión aduanera, con voz en futuros acuerdos comerciales y un sólido acuerdo sobre el mercado único que proteja los derechos laborales y las salvaguardas medioambientales, y nos ayude a reconstruir nuestra economía y expandir nuestros servicios públicos”, sostuvo el jefe laborista en un comunicado.








