Araíz de la muy exitosa película homónima, esta legendaria canción de Freddie Mercury (1946-1991) ha vuelto a estar en boca de todos para deleite de quienes la disfrutaron en los años setenta, así como de quienes recién la descubren.
Bohemian Rhapsody fue compuesta por Freddie Mercury entre 1974 y 1975 para la banda británica Queen, de quien era vocalista, y sin querer quizá, el líder. Forma parte de su álbum A Night at the Opera y precisamente ese título nos da la clave de qué es esa inusual canción.
En Bohemian Rhapsody nada es casual, todo está muy reflexionado. Rapsodia es una pieza musical de la época romántica (Liszt, Brahms, etc.) formada por varias partes temáticas que no tienen relación entre sí, unas lentas,otras rápidas, y que da como resultado una breve y brillante pieza de lucimiento.
Bohemia es la región europea de la actual república Checa donde, según la leyenda, el Dr. Fausto, vendió su alma al diablo. Bohemian Rhapsody es una obra muy compleja, dividida en 6 partes, que ha dado origen a diversas interpretaciones, “Esta pieza musical se trata de lo que el espectador quiera que trate”, contestó evasivo Freddie Mercury en alguna ocasión.
La letra habla de un hombre que (según algunas interpretaciones), agobiado por su pobreza, le vende el alma al diablo. Según otros es de carácter fuertemente autobiográfico y marca el momento del fin de la vida heterosexual de Mercury al asumirse plenamente como gay.
Parte uno, introducción coral, todas las voces que se escuchan aquí formando diversos acordes provienen de la laringe de Freddie Mercury, aquí hay un trabajo de edición de audio genial, muy adelantado a su época; donde se editaba no con computadoras como ahora, sino literalmente con tijeras y diurex. La letra nos dice: ¿Es esto la vida real? ¿Es sólo fantasía? Atrapado en un derrumbe no hay escape de la realidad./ Abre los ojos, mira al cielo y observa./ Soy solo un muchacho pobre, no necesito compasión,/ Porque fácil vengo, fácil me voy,/ Un poco arriba, poco abajo./ De cualquier modo, el viento sopla./ Realmente no tiene importancia para mí./ Para mí.
Parte dos, la archi famosa balada canto y piano de encantadora melodía, donde la singular voz de Mercury luce en todo su esplendor al narrar la confesión a la madre por la muerte del otro.
Tercera parte, el solo de guitarra de Brian May donde literalmente la madre llora.
Cuarta parte. El desarrollo de esta mini ópera, ángeles y demonios se disputan en el más allá el alma del joven.
Quinta parte, el rock: Belcebú reclama:/ ¿Entonces crees que puedes apedrearme y escupirme un ojo?/ ¿crees que puedes amarme y dejarme al morir?/ ¡Oh bebé! ¡No me puedes hacer esto, nena!/ Sólo tengo que salir,/ ¡Debo salir de aquí!/ ¡Oh sí, sí!
Sexta parte, coda: Nada realmente importa,/ cualquiera puede ver,/ nada realmente me importa a mí. De cualquier modo, el viento sopla.
Finalmente, un golpe de gong marca el término del conflicto.
Esta canción estuvo en su momento en el primer lugar de popularidad en las listas británicas durante 9 semanas, el tercer sencillo más vendido de todos los tiempos.








