Para Víctor Garcés Rojo, vicepresidente de Cruz Azul, Televisa evita que el futbol mexicano se supere. En entrevista con Proceso, el directivo de La Máquina denuncia que la televisora es la verdadera dueña del balompié nacional, quita y pone a directivos de la federación, palomea los partidos de la Selección Nacional, mantiene el actual formato de competencia de torneos cortos con base en exigencias comerciales y no deportivas, y controla a los clubes mediante sus contratos de derechos de transmisión.
Representantes de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) llegaron el lunes 5 a las oficinas de la Cooperativa La Cruz Azul S.C.L. Estuvieron 24 horas continuas en el corporativo en busca de evidencias que confirmaran la comisión de prácticas monopólicas absolutas en los equipos profesionales del futbol mexicano.
La diligencia se inició a las 9:00 horas y fue intensa. Los responsables de la indagatoria acudieron a la sede de la cementera en Anillo Periférico Sur 5550, en Coyoacán, con todo y su equipo forense para extraer información de las computadoras del lugar. Los agentes de la Cofece también llevaron sus propios alimentos porque estuvieron dispuestos a permanecer en el inmueble el tiempo necesario.
Sin embargo, la investigación federal fue emprendida sobre el equipo denominado Cruz Azul Futbol Club y no contra el Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul A.C., que es el que en realidad está afiliado en la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut).
Se trata de dos equipos diferentes. En el primero, los responsables del acta constitutiva son José Antonio Marín Gutiérrez, quien se ostenta como presidente del Consejo de Administración de la cooperativa, y Raúl Antonio Enríquez, director de Producción de Planta Lagunas. El segundo club está ligado directamente a la cooperativa.
“Por lo tanto, en mi carácter de vicepresidente del Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul A.C., no tengo ningún acto de molestia contra la Cofece”, dice Víctor Manuel Garcés Rojo.
Aclara que no hay ninguna indagatoria contra su equipo. “Como abogado lo digo, para nosotros no existe la investigación de la Comisión Federal de Competencia Económica, no hay acto de autoridad preciso ni plenamente identificable desde el punto de vista jurídico”.
No obstante, ofrece su garantía de que la directiva está dispuesta a colaborar sin necesidad de notificaciones oficiales y pone como ejemplo que ya le entregaron todos los contratos de sus jugadores a la Cofece. “Nos lo solicitaron y los dimos de buena fe, aunque la autoridad revisora no está entrando por el lugar correcto”.
De prolongada trayectoria en el futbol mexicano, como directivo de La Máquina y como exvicepresidente de la Femexfut, Garcés Rojo decide destapar la cloaca del balompié nacional.
En entrevista con Proceso, revela que el consorcio de medios Televisa es el verdadero dueño del balón, coloca a sus exempleados como directivos de la federación e impone por motivos comerciales los minitorneos de la Liga MX en vez de jugar temporadas completas, como ocurre en el futbol español e inglés, entre otras ligas exitosas de Europa. También es dueña de la Selección Mexicana y decide su rumbo como parte de los derechos de transmisión que posee en exclusividad.
La Federación Mexicana de Futbol, dice el directivo cruzazulino, acomoda y programa al gusto de la empresa de Emilio Azcárraga Jean los 40 partidos internacionales que están implicados en el ciclo mundialista. Peor aún: el programa de juegos del Tri se diseña a partir de las exigencias comerciales y no por un programa deportivo de preparación.
Testigo y protagonista de la historia del futbol mexicano, Garcés también habla sobre la lucha intestina por el control de La Máquina y revela que “está debilitada y en riesgo” la figura de su cuñado (Guillermo Billy Álvarez) al frente de la cementera.
Amo del balón
Las leyes no escritas que imperan en el futbol mexicano inevitablemente desembocan en Televisa, empresa a la que Garcés culpa de haber quitado los torneos largos para imponer las competencias cortas. Así, desde 1996 se disputan dos campeonatos por año, con sus respectivas liguillas. Primero se llamaron Invierno y Verano, pero a partir de 2002 se les denomina Apertura y Clausura.
Según Televisa –dice el vicepresidente de Cruz Azul– en los torneos largos la competencia “se va calentando” en la jornada 15 y en los cortos el interés de los aficionados es evidente con estadios llenos desde el principio.
“Sí, los estadios se llenan, pero se van a llenar más y habrá mayor nivel de competencia con el formato largo”, asegura.
–Entonces, ¿qué finalidad tiene la asamblea de dueños?
–Los dueños de los equipos llegan totalmente con la orden… Como éste y aquel coinciden en el consejo de administración de alguna empresa y Emilio Azcárraga Jean coincide con ellos, como en Grupo Modelo y Cemex, ya llegan arreglados.
“El único que pega el grito o trata de hacer algo es Jesús Martínez –dueño de los equipos Pachuca y León–, pero, ¿cómo le ha ido? Los demás llegan y dicen ‘lo que diga Televisa’. Además, cuando es el momento de emitir los votos va a encontrar que de los 18 equipos 17 están en favor de Televisa.”
–¿Ese tipo de prácticas se realiza desde los tiempos de Emilio Azcárraga Milmo?
–Sí, pero no era tan fuerte como ahora. Con Azcárraga Milmo ya había estas circunstancias, pero siempre permitió que la federación tuviera cierta autonomía. Ahora ya no hay autonomía.
–¿Todo lo dicta Azcárraga Jean?
–Su opinión es de peso. Es muy determinante.
–¿Él es quien maneja los hilos de la Federación Mexicana de Futbol?
–Así es. ¿Para quién trabajan los últimos presidentes de la federación? Todos laboraban para Televisa.
–¿Es absoluto el control del consorcio?
–Determinante…
–¿Televisa qué le deja a los clubes?
–Te dice: ‘Organiza tu torneo, hazlo así, quítale esto, manéjalo así… Pero no tienes más opciones’. Cuando alguien opina que es mejor realizar un torneo largo Televisa responde: ‘¡No te metas en eso!’
–¿De qué manera controla los partidos de la Selección Mexicana?
–Es muy sencillo: la federación entra en un arreglo comercial con la televisora y no lo abre más. Últimamente hubo intentos por incluir a otra cadena de televisión por la que Jesús Martínez tuvo esa discusión.
“Televisa dice a la Femexfut: ‘Te voy a dar 100 millones de dólares, pero me vas a ceder los derechos de transmisión directa, indirecta y retransmisiones en todo el mundo. Además, estás obligada a que la Selección Mexicana juegue 40 partidos en donde yo te diga y te asigne en el transcurso de los cuatro años. Yo los manejo, yo los consigo y tú federación dame las fechas probables. Te voy a contar tantos juegos en eliminatorias, tantos con la selección nacional A, tantos con la selección nacional B y tantos con los clubes.”
De acuerdo con el directivo, la Femexfut recibe normalmente ese dinero en una sola exhibición, pero a cambio programa los partidos de preparación basados en los compromisos comerciales de la televisora y no en las metas deportivas.
“Mientras Televisa continúe celebrando contratos de transmisión con los equipos y haya clubes que vivan de ese contrato, el futbol estará sometido a las órdenes de la televisora. ‘¿No estás de acuerdo que firme con la selección (nacional)?, pues no te doy el contrato de televisión para tu club’. Pero poco a poco esto se va a abrir y a ver qué pasa”, agrega Garcés.
Compra de votos
Durante la entrevista el vicepresidente de Cruz Azul habla sobre otra de las ambiciones del consorcio de Emilio Azcárraga Jean: hacerse del control de la Confederación Norteamericana, Centroamericana y del Caribe de Futbol (Concacaf).
“Televisa ha apostado toda la vida por ello. Sin embargo, ahora no puede asumir su control por el conflicto –de corrupción– que hay con la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA).”
Garcés Rojo señala que aún existen problemas por resolver en el escándalo de la Concacaf: “Todavía hay algunas colitas que se mueven. ¿Y a quién le va a tocar? ¿A Justino (Compeán), a Decio (de Maria) –los dos son extitulares de la Femexfut y exempleados de la televisora–? Ellos son dos de los que tuvieron mucha intervención. Justino fue vicepresidente de la Concacaf”.
De esa manera, dice el directivo de La Máquina, la televisora no podrá concretar su sueño a corto plazo porque primero debe conseguir a la persona idónea para dirigir la Concacaf y después tendrá que ir a comprar los votos de las 31 islas que la integran. “El voto de ellos es comprado. Cada isla vende su voto en 1 millón de dólares”.
El propio Garcés recuerda lo que atestiguó en abril de 2002: “En el hotel en el que estuvimos concentrados vi la entrega de 1 millón de dólares a cada país de la Concacaf, incluido México, para que votaran por el trinitario Jack Warner en las elecciones para encabezar la confederación. En ese momento el otro aspirante era Edgardo Codesal”. Al final de la votación Warner superó a Codesal por 32 votos contra 2.
–¿Cómo está la relación entre la Concacaf y Televisa?
–Como todo en la vida, a veces bien y a veces mal. Lo primero que tienen que arreglar internamente es en México. Yon de Luisa –actual presidente de la Femexfut– es una buena persona. Pero si Televisa sigue metiendo tan fuerte las manos en el futbol, va a ser primero el negocio y luego el balón…
Arreglo de partidos
Sobre las investigaciones de la Cofece en el balompié, el directivo de Cruz Azul dice estar seguro de que la autoridad no hallará anomalías en los equipos porque éstos sólo siguen las reglas de la Femexfut. “La indagatoria es una vacuna extraordinaria para el futbol mexicano”.
Ante la polémica que causaron los llamados “dobles contratos” y el “Pacto de caballeros”, aclara que esos esquemas no existen al menos con la interpretación que se le ha dado en la opinión pública.
Garcés aclara lo que hacen todos los equipos de la liga: “Cuando llega el día del registro y el futbolista no ha firmado su contrato porque no se encuentra en México, se le pide que envíe su firma certificada vía algún notario, “pero el jugador nos condiciona: ‘Sí firmo, pero quiero ganar 2 millones de dólares al año y me ofreces 500 mil’. Uno les responde, ‘fírmame por 50 mil dólares para que pueda registrarte y tenga el derecho. De lo contrario no lo tendré’. Ése es el contrato”.
El directivo explica que después realizan un convenio “que nada más modifica o transforma el salario, así como los derechos y obligaciones. Éste es al que le llaman segundo contrato, pero sigue siendo el mismo que se registra en la Comisión del Jugador porque su obligación es vigilar a los jugadores y sus afiliados para no formar un sindicato”.
Sin embargo, expone que cuando un club incumple con las obligaciones económicas y le dice al jugador que le va a pagar sólo lo registrado ante la liga, “porque muchos (equipos) abusan, algunos no realizan la modificación o lo dejan de palabra”, la federación amaga con suspender a la parte incumplida.
Sobre el Pacto de caballeros Garcés defiende que se trata de un acuerdo entre dueños y directivos para proteger la inversión que cada club hace sobre un jugador. “Es dinero que se puede reclamar sin que haya algún contrato de por medio. De otra manera, nadie va a querer invertir”.
–¿Qué anomalías podría encontrar la Cofece?
–La asociación promotor-entrenador con el presidente de un equipo que no sea dueño en la que establezcan que sólo pueden entrar los jugadores a tales equipos procedentes de cierto tipo de representantes.
–A Cruz Azul siempre se le asoció con el mismo promotor: Carlos Hurtado.
–Le decía a Billy: ¿Qué nos está dando (el promotor)? Una tras otra y tras otra… Por eso me alejé un tiempo de la estructura de vicepresidente de Cruz Azul. O peleo por eso o me hago a un ladito un poco. Decidí hacerme a un ladito un poco.
Sin embargo, advierte que en donde sí puede haber problemas es en los casos en donde una entidad es dueña de varios equipos y cita ejemplos: Grupo Pachuca es dueño de los Tuzos y de León, y TV Azteca es propietaria de Atlas y Morelia.
“Si soy propietario de dos equipos y me conviene que gane uno y pierda el otro, pues humanamente no sé cómo le puedan hacer para que la lealtad supere a lo económico. Es muy complicado”, dice.
Lucha intestina
Cuando se le comenta sobre el pleito que hay en el Cruz Azul, equipo que terminó el torneo regular como líder, Garcés es claro: “La cooperativa está fracturada. Es una empresa a la que ya se le metió el sindicato (Mexicano de Electricistas). Hemos denunciado. Estoy defendiendo la estructura formal de la empresa y se van a evidenciar muchas cosas. Lamentablemente esta situación puede afectar al club que vive un proceso importante. Hay que cuidar todos esos ángulos”.
El directivo recuerda que el conflicto interno se reavivó con la investigación de la Cofece y que un grupo autodenominado Las CruzHadas, integrado por las esposas de los mandos medios de la cooperativa, se ha encargado de golpear la imagen de Guillermo Álvarez.
“Son la parte más vergonzosa que podíamos tener en Cruz Azul, nuestros socios permiten que sus esposas salgan a la calle a insultar a la cooperativa. Me da pena que tengamos socios que no saben que las cosas de una empresa se arreglan entre los socios de la empresa. Sus esposas no son socias, son el mando absoluto en su casa, nada que ver con la cooperativa.”
Garcés Rojo expone que demandó la nulidad de una asamblea que estaba llena de problemas legales y que el juez ordenó, como medida cautelar, el análisis de las cosas. “Mientras tanto, todos los acuerdos y nombramientos de la asamblea quedan congelados: el del presidente del Consejo de Administración, José Antonio Marín, y el del presidente del Consejo de Vigilancia, Víctor Manuel Velázquez. Ambos tienen puestos administrativos que están prohibidos por la ley. El juez dijo: ‘Ni ésta ni la otra’. Y ahí estamos en ese pleito”.
–¿El exsecretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong está involucrado en esta pugna?
–No creo que se involucre en algo tan obvio. El propio Miguel Ángel tiene amistad con nosotros, no así su hermano Eduardo, quien fue abogado de Cruz Azul y conoce perfectamente las fortalezas y debilidades de la cooperativa. Su hermano ha tenido asociación con otros abogados que no podría decir que tenga mucha confianza en su honradez y profesionalismo. Creo que Eduardo Osorio Chong, aprovechándose de su hermano, ha intervenido. Esto es prevaricato.
Garcés agrega que está complicada la situación en el Cruz Azul a tal grado de que peligra la figura de Guillermo Álvarez como cabeza de la organización.
“Nadie quiere escuchar, pero tengo la confianza de que para lograr la paz hay que pasar por la guerra y una vez que estemos agotados, conscientes de que estamos dañando la cooperativa, nos sentaremos a buscar la paz. Para que usted pueda llegar al cielo tiene que haber pasado por el infierno, sino no sabe que ya llegó al cielo.”








