Señor director:
La Cuarta Transformación parece ser interpretada de diferentes maneras en materia de cultura y de patrimonio cultural. Los funcionarios en turno la consideran como un “cambio” para seguir igual. Es decir, mantienen la actual política de gobierno sobre comercialización, privatización y la discrecional aplicación de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.
Es el caso del programa Pueblos Mágicos impulsado por la Secretaría de Turismo que obsequia recursos económicos a los municipios, pero sin regulación, proyectos y supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En este rubro tampoco se aplica la detección de las necesidades sociales y culturales y no hay restricciones normativas sobre el uso de suelo. En suma, se trata de un programa carente de planeación.
De igual manera se han otorgado permisos ilegales, como el concedido al cantautor Armando Manzanero para la presentación de su espectáculo en Chichén Itzá. Se trata de un consentimiento que incumple la norma que estipula que las zonas arqueológicas no serán utilizadas con fines ajenos a su naturaleza, permitiendo sólo los actos culturales o cívicos relevantes en el marco de los intereses social y nacional establecidos en la propia ley.
Habrá que solucionar las afectaciones al patrimonio cultural causadas por los sismos de septiembre de 2017. Incapaz de dar respuesta oportuna y eficiente, el INAH ha sido rebasado en materia de monumentos históricos.
A 13 meses de esta tragedia la mayor parte de las edificaciones y los templos históricos relevantes siguen sin ser atendidos, como el de San Juan Bautista, en Tlayacapan, Morelos; la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles y el templo de San Bernardino, en la Ciudad de México, y el palacio municipal de Juchitán, en Oaxaca.
Continúan afectadas y sin ser atendidas 13 de las 59 Zonas de Monumentos Históricos: Oaxaca, Puebla, Atlixco, Chiapa de Corzo, Xochimilco, Tláhuac-Milpa Alta, Azcapotzalco, Tlalpan, Villa Álvaro Obregón, Coyoacán, el Centro Histórico en la Ciudad de México, Taxco y Cuautla-Tlayacapan.
La transformación social que muchos mexicanos esperamos en materia de conservación del patrimonio cultural requiere que el Estado asuma cabalmente los compromisos de la convención de París de 1972, aprobados por el Senado en mayo de 1984 y que considera que el patrimonio cultural y natural están cada vez más amenazados por causas naturales y por la evolución de la vida social y económica.
Se requieren de políticas públicas en las que el propósito de las zonas arqueológicas vaya más allá de generar turismo, como es inculcar conciencia en la sociedad sobre nuestra razón de ser, de estar y avanzar como mexicanos.
Se necesita descentralizar la estructura institucional, así como las funciones y acciones de protección y conservación para establecer un estadio horizontal de participación social que propicie un estado de paz social, conocimiento y reflexión con la historia que nos es propia y, con ello, instituir la Cuarta Transformación. (Carta resumida)
Atentamente:
Claudia Leyva Corro,
Gabriela Patterson Delaye,
Nadia Teresa Jaramillo Orellana
Trabajadores del INAH
Responsable de la publicación: Luis Adolfo Gálvez González








