Rashmi Agarwal y Nadine Sierra

GUANAJUATO, GTO.- El país invitado de honor a esta 46 edición del Festival Internacional Cervantino (FIC) fue la India, y estuvo regiamente representado por un puñado de artistas entre las que destacó Rashmi Agarwal, famosa cantante y compositora afincada en Nueva Delhi. Descubrió hace un par de décadas que su vocación es interpretar en sus canciones la poesía tradicional sufí, ghazal y bhakti. Su hermosa y cristalina voz se aúna a una profunda emotividad espiritual pues se trata de canciones de fe y devoción.

Rashmi Agarwal se presentó en el FIC el domingo 21 en el Templo de la Valenciana, en Guanajuato, en un concierto titulado Rashmi Agarwal’s Sufi Soul Box. Fue curioso y emotivo el sincretismo de dos religiones, la del antiguo templo católico que se yergue en la cima de un cerro a las afueras de la ciudad, y la religiosidad de los cánticos sufíes cuya poesía mística proviene de la época medieval, así como de poetas del siglo xx, muy propios de la práctica espiritual y la meditación.

El Templo de la Valenciana es la iglesia de San Cayetano, del siglo XVIII, situado junto a la mina de plata de la Valenciana, una de las más ricas del mundo en su época.

Rashmi Agarwal ganó en 2013 el Gran Premio del IX Festival Internacional Sharq Taronalari, en Samarcanda, Uzbekistán, renombrado eveto de música tradicional apoyado por UNESCO. El concierto de Agarwal resultó una experiencia sublime. Al final atendió sonriendo al público, se tomó fotos y repartió buenos deseos y bendiciones.

Nadine Sierra es otra cantante, ésta de Estados Unidos, y se presentó en el Teatro Principal dos días antes en un concierto a base de arias de ópera, diestramente acompañadas al piano por el maestro Ángel Rodríguez. El problema de acompañar estas obras es que no son originales para el instrumento, sino transcripciones muchas veces poco lucidoras y dificilísimas de tocar, por lo que el pianista tiene que hacer malabares para adaptarlas.

El concierto transcurrió de manera normal, lamentamos el ruidero que hacen los camarógrafos de Canal 22: azotan puertas, tiran cosas, hablan en voz alta… como si estuvieran en las luchas, mientras Nadine Sierra se esfuerza por producir sonidos sutiles, muy delicados en pianissimo, mientras Ángel Rodriguez se desvivió por acompañarla lo mejor posible. Un gran pianista. 

Sierra es una cantante con cartel en el Met de NY, Alla Scala de Milán y Arena de Verona, entre otros muchos recintos de prestigio; la recordamos en una memorable Gilda de Rigoletto en el Met, si bien la oferta de sopranos competentes es tan grande que Sierra es sólo una más. 

El concierto fue de más a menos. El colmo: en una de las piezas de regalo decidió cantar “Estrellita”, de Ponce, pero como no se la sabía, se sentó en el banco al lado de Rodríguez para leer con él. Y en la primera frase se equivocó, cambió las notas y se revolvió la pieza. Nos dio la impresión de que no se toma en serio su actuación en el FIC. Para ella fue un “hueso” más, y si no salió bien, ni modo. Lástima, pues en la primera parte hubo momentos soberbios.

Al final, “no pueden pasar a verla, no pueden saludarla, no pueden mirarla, ni molestarla, está muy cansada”, espetó su manager a la prensa y a un grupo de admiradores. Así pasa.