“Striptease” emocional

Luna Bella cambia el tubo por el teclado. Ahora quiere ser tomada en serio con el lanzamiento de su libro Luna Bella: la porno-youtuber que escandalizó a México. Una descarnada autobiografía, que presenta Ediciones Proceso.

Pasó muchos años en el filo de la navaja como prostituta, estrella de videos pornográficos y en un espectáculo de stripper. Cansada de las desveladas y del desgaste, dice que ya dejó esa vida en el pasado.

Adentrada en esta aventura literaria, acepta que no es escritora. Afirma que presenta su historia como Verónica Meléndez Coronado –su verdadero nombre–. Ahora es la persona la que habla del personaje y explica sus motivaciones. Lo que hace, dice, es dar su testimonio con honestidad. 

Su vida se ha transformado junto con la presentación del libro. En lo inmediato ya dejó de hacer espectáculos de sexo en vivo. Tampoco ha vuelto a pararse frente a la cámara para ser grabada en sesiones grupales.

Ahora canta. Sus presentaciones son como DJ y ofrece espectáculos de baile, contorsiones y pole dance. Se imagina en algunos años como diseñadora y empresaria. En un futuro mediato se ve siguiendo el oficio de escribir y con más fama de la que ahora goza.

“Primero era exhibicionista y ahora soy artista. Quiero presentarme en foros grandes, en un auditorio. Me voy a entregar a mi línea de ropa porque siento que la juventud no es eterna. Hay que prepararse y tener otra entradita de dinero. Sigo en mis clases de canto y sí pretendo casarme y tener hijos. Y en diez años me veo con otro libro. Veo mi libro como una serie de Netflix o una película”, dice en entrevista.

El alma, al desnudo

Luna Bella presentó su biografía la noche del miércoles 17 en la XVIII Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México. La velada fue exitosa. Se congregaron en el Foro Sergio Pitol unas 100 personas, la mitad de las cuáles se quedó al final para la firma de autógrafos y tomarse fotografías con ella.

La convocatoria señalaba que el libro sería presentado por Verónica Meléndez. Al conseguir que se le reconozca por su nombre ella siente que ha avanzado un paso en su propósito de convertirse en una entertainer profesional sin tener que vender la piel ni hacer, como antes, contorsiones y acoplamientos sobre un colchón y en pandilla.

Entrevistada antes del lanzamiento, Meléndez se siente nerviosa. Muchas veces desfiló tranquilamente por pasarelas ante multitudes de varones rugientes. Pero ahora se muestra ansiosa ante el evento que la mostrará en su nueva faceta, con la que dará un vuelco a su carrera.

Explica que se animó a escribir porque tiene una buena historia que contar, pues anduvo por caminos que muy pocas mujeres han seguido. Además, a diferencia de lo que puede suponerse –pues siempre ha sido vista en escenarios festivos–, su vida no estuvo regida por la farra y las carcajadas. De niña pasó privaciones y abusos. En el libro indica que las circunstancias la llevaron a la prostitución.

“Siento que mi vida ha sido muy interesante y tengo el interés de compartirla con todas esas chicas que se han dedicado a esto. Quisiera dejar huella. Todos tenemos un tiempo en la tierra y me gustaría dejar esto como un legado. Con el lanzamiento (de su autobiografía) tengo muchos sentimientos encontrados. A veces me da para abajo y a veces para arriba, porque recordar es volver a vivir y fue difícil escribir, pero también fue una forma de desahogo”, dice la regiomontana.

Antes de la presentación en el Zócalo de la Ciudad de México, Luna Bella no sabía cómo la iban a recibir en su proyecto editorial. Ya en el templete, acompañada de los presentadores, tomó el micrófono y comenzó a hablar con desenvoltura. Relató sus días difíciles de niña y las causas por las que presenta su historia.

En la sesión de preguntas y respuestas, Verónica fue arropada por el público. La mayoría de las preguntas y comentarios se relacionaban con su sensación al escribir su testimonio. Abundaron las felicitaciones por atreverse a decir quién fue.

Reconciliación 

Incursionar en la literatura no ha sido sencillo. Paradójicamente, en el pasado le fue fácil despojarse de la ropa en un cabaret, “pero ha sido mucho más difícil contar la vida. No cualquiera puede, porque hablas de lo tuyo nada más con un amigo. Pero contar tu vida a nivel nacional e internacional, porque seguidores de otros países me han escrito para pedirme el libro, es algo realmente más pesado. 

“Confieso que publicar el libro me hace dudar sobre qué está ocurriendo de verdad en este momento, es algo que no me lo creo”, dice Luna Bella.

Saltó a la fama en 2012 cuando se divulgó un video en el que se le ve quitándose la ropa en un vagón del metro de Monterrey, donde hizo un improvisado show de tubo en el pasamanos (Proceso 1918). 

En su autobiografía, Verónica describe explícitamente algunos encuentros privados. Aclara que el libro no es pornográfico. “Definitivamente no me cachondeo volviendo a repasar esos momentos. Simplemente fueron experiencias que me pasaron, que me gustaría compartir con la gente, con otras mujeres que todavía ven el sexo como algo malo, como un tabú, cuando en verdad es algo rico y normal. Todos tenemos relaciones.

“Hay gente que me escribe y me pregunta que cómo van a verlo (el libro) si de seguro habla de puro sexo, como el Kamasutra, o que voy a pervertir a sus hijas o hijos. Y yo les digo que se relajen, que lo que escribo es una consecuencia de lo que hice”, expone.

Aclara que su biografía hace una exposición de las condiciones extremadamente complicadas en las que creció, con familiares abusadores, entre las estrecheces de la marginación y las diferentes situaciones que la “orillaron” para seguir la peligrosa ruta de los giros negros.

“Lo que digo es lo que viví en el mundo de la prostitución, lo bueno y lo malo. Y en lo que me metí no todo es color de rosa. No es sólo dinero, glamur, tacones, viajes. Vi mucho lo de la trata de blancas y lo de los narcotraficantes. Estuve muy metida en la drogadicción y en el alcoholismo”, dice.

El saldo de este striptease emocional es más de liberación que de arrepentimiento. La regiomontana observa al pasado como un duro aprendizaje que la forjó como ahora es. 

“Si acaso de lo que me arrepiento fue de haber caído en las drogas. Ya no veía la salida y cuento en mi historia que estuve a punto del suicidio. Ya no podía y pensé: ‘Bye’. Pero no sé de dónde saqué fuerzas. Sola salí de ahí”, afirma.

Sobre su proceso para formarse como narradora de su historia recuerda que de niña le gustaba escribir. De adolescente, cuando comenzó a trabajar en las pasarelas, reunió dinero para adquirir una laptop en la que pudo empezar a soltar el estilo mediante su blog. Un día decidió sentarse frente a la computadora y comenzó a redactar. Pese a que fue un trance doloroso, el ejercicio de escribir fue terapéutico y la ayudó a reconciliarse con el pasado.

Proceso y Luna Bella se ven juntos como una mezcla inusual. Verónica recuerda que luego de que fuera publicada la historia de su vida en la revista, en la que se mencionaba que era estudiante universitaria y teibolera, la buscaron algunas editoriales.

Luego la contactó Proceso. Los editores le enviaron un correo electrónico en el que le manifestaron su interés por llevar su vida a un libro. De esta manera las dos partes se acercaron. Verónica entregó su texto y los editores afinaron el estilo y la ortografía. Así surgió el producto editorial que ahora vuelve a escandalizar al país.

“Algunas editoriales me dijeron que escribirían mi libro, pero yo pensaba que no me iba a sentir cómoda, ahí no iba a estar mi esencia. Lo que quería transmitir era exactamente eso: que se sintiera que era yo y que los lectores estuvieran cerca de mí para darles mi corazón. Por eso lo escribí yo”, concluye.