Acerca de “En riesgo, la reconstrucción del patrimonio poblano”

Señor director:

En respuesta a la carta enviada por el arquitecto Salvador Camarena Rosales (Proceso 2186), Enlace de la Oficina de Sismos del INAH en el Estado de Puebla, sobre el reportaje publicado en el número 2185 de Proceso con el título En riesgo, la reconstrucción del patrimonio poblano, firmado por esta reportera, me permito hacer la siguiente aclaración:

Este trabajo está basado en un recorrido por diversos templos de Puebla afectados por el sismo, en los cuales me entrevisté con empresarios y restauradores encargados de las obras, así como con los párrocos de las respectivas diócesis. En todos los casos la situación que encontré fue la misma: incertidumbre y preocupación por la falta de pagos, así como por la forma en la que se resolverá el financiamiento de las obras, algunas incluso ya concluidas.

Es conocida públicamente la existencia de recursos del seguro y del Fonden que refiere el arquitecto Camarena, pero los entrevistados confirman que a un año del sismo aún no se tiene claridad de cómo fluirán, pues algunos llevan hasta cuatro y seis meses en espera de que esto ocurra. Esto ha generado consecuencias no sólo económicas, sino técnicas para la recuperación del patrimonio.

Ejemplo de ello es el templo de Chiautla de Tapia, que menciono en la revista, donde la semana pasada la empresa Restauro, Compás y Canto suspendió los trabajos, precisamente por la falta de pago y por la indefinición sobre la forma en que se financiará la obra: aseguradora o Fonden. En esa misma localidad encontré que otras obras están paradas por incumplimiento en los pagos: los templos de la Purísima Concepción, San Miguel Arcángel y el de Tlanichautla.

En cuanto a la inconformidad de los trabajadores del instituto por la ausencia de lineamientos claros, me permito señalar que no es la primera vez que conozco sobre esta queja, pues en febrero publiqué en el portal de Proceso­ una nota basada en dos escritos firmados por restauradores y arquitectos del instituto dirigidos a la Dirección General del INAH, en donde se reclama igual esta postura de ceder ante cualquier requerimiento impuesto de la aseguradora Banorte, aun cuando las conciliaciones para el rescate de los inmuebles ya estaban firmadas.

Así, lo publicado refleja la realidad que encontré en las regiones de Puebla que recorrí, lo cual es corroborado por sacerdotes que advierten que la falta de definición que priva en el programa de reconstrucción que ha dirigido el INAH genera ya enojo en las comunidades y pone en riesgo los inmuebles históricos debido al tiempo que llevan en condiciones de fragilidad, ahora no sólo por el sismo, sino por las lluvias y los trabajos de restauración que quedan a medias.

Agradezco la publicación de esta respuesta.

Gabriela Hernández

Corresponsal de Proceso en Puebla