“Candidato oficial”, “cargada”, autoridades facciosas y uso corporativo del padrón electoral son, igual que en la elección de Ricardo Anaya como precandidato presidencial único, las características de factura priista en la contienda interna para integrar la nueva dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN).
“Hay un candidato oficial y tenemos un uso corporativo del padrón. ¡Es el lenguaje del PRI y lo estamos viviendo en el PAN! ¡Esa es una derrota cultural del PAN!”, exclama Carlos Castillo López, director editorial y de Cooperación Institucional de la panista Fundación Rafael Preciado.
Como si el PAN no hubiera padecido una contundente derrota en julio, la peor en un cuarto de siglo, el grupo de Anaya en el poder ha vuelto a actuar de manera arbitraria al “autodesignarse” Damián Zepeda como coordinador de los senadores de su partido y ahora se perfila a Marko Cortés como el sustituto en la presidencia.
“Es otro agandalle de la cúpula la autodesignación de Damián Zepeda, en eso son congruentes”, enfatiza el director de la revista Bien Común, quien evoca a su padre, Carlos Castillo Peraza, para recordar lo que éste llamó la victoria cultural del PAN y lo contrasta con lo que ahora acontece en este partido.
“Nuestra victoria cultural fue que pusimos en la agenda pública nuestro vocabulario, nuestros conceptos y nuestros términos. Hoy todos hablan de padrón, de credencial de elector, de instituciones. Ese fue nuestro lenguaje desde 1939 y esa fue una victoria cultural. ¡Bueno, aquí está la victoria cultural del PRI! Hoy todos replicando sus prácticas.”
Autor del libro Nuevas cartas a un joven panista. ¿El PAN en crisis?, lamenta, en entrevista con Proceso, que el grupo de Anaya, que controla la estructura partidaria, en vez de llamar a la inclusión, perfile la expulsión de militantes que apoyaron a otros candidatos presidenciales, como José Antonio Meade y Margarita Zavala.
“Si el PAN va a empezar una noche de cuchillos largos, de ajuste de cuentas, de señalar culpables y empezar a expulsar gente, no ha entendido nada. Es exactamente al revés: no se puede generar un proceso de transición democrática, como el que internamente necesita el PAN, con la guillotina en la mesa”, subraya.
La dirigencia del PAN a cargo de Marcelo Torres, quien sustituyó a Zepeda en la presidencia, no puede llamar a la liquidación de los disidentes, sino convocar a la unidad.
“¿Cómo se realizaron las transiciones a la democracia afortunadas? Con conciliación. Ni a Augusto Pinochet lo juzgaron, porque no se podía partir un proceso de transición con el machete”, insiste.
Y ubica el principal problema en ese partido, que supuestamente está en un proceso de “reflexión” que durará hasta fin de año, según Zepeda: “El PAN necesita vivir un proceso de transición interna hacia la democracia real. Si va a empezar con el machete en la mano, es una falsedad el proceso de reflexión”.
Pura simulación
Luego de que se formalizó la alianza de Héctor Larios y Rafael Moreno Valle, quienes encabezan la fórmula para presidente y secretario general del PAN, Castillo López celebra que se haya alcanzado un acuerdo para enfrentar al grupo de Anaya, con Marko Cortés como el “candidato oficial”.
“Ante las señales de no hay disposición a cambiar nada, surge una oposición al establishment. Celebro que haya ese acuerdo, porque hacía falta unir lo que estaba disperso”, dice el panista que fue “rasurado” del padrón oficial.
Interrogado sobre si es democrático que nueve gobernadores hayan respaldado en un acto público, en horario laboral, a la fórmula del exsenador Larios con el exgobernador Moreno Valle, acusado por panistas en Puebla de ser un autócrata, Castillo responde:
“La lógica de este grupo es recuperar el partido. Uno puede estar de acuerdo o no, pero son los personajes que tiene el partido. Ni modo. Somos lo que somos. Lo que hay que hacer es abrir opciones a los panistas y evitar que haya más agandalles.”
–¿Larios-Moreno Valle es una fórmula capaz de ganar?
–Sí, tiene capacidad de sumar voluntades e inconformidades.
Lo que sigue, dice, es que se definan los términos de la convocatoria y que la comisión organizadora de la elección, que preside Cecilia Romero, y la dirigencia de Torres garanticen las condiciones de equidad.
Aunque desea que la contienda se desarrolle de manera constructiva y que al final el ganador sea generoso con el derrotado, “para hacer del PAN una oposición a la altura del reto actual”, el problema es serio por las condiciones actuales.
Primero, la presidenta de la Comisión Nacional Organizadora, Cecilia Romero, expresó que el padrón está “manoseado” y hay quienes no son panistas y todos los panistas no están incluidos en él.
Enfatiza Castillo: “Si la propia organizadora de ese proceso interno descalifica el proceso a priori, entonces, ¿a qué vamos a ir a un proceso interno? ¡Es una simulación!”.
Apenas el 25 de agosto, Felipe Calderón, uno de los panistas más críticos de Anaya, se lanzó contra Marko Cortés por el uso del padrón para anticipar su campaña.
“Hoy me llamaron de parte de Marko Cortés. Además de las mentiras que dicen, ¿por qué este corrupto tiene el padrón del PAN con domicilio, correo y teléfonos, y ningún otro aspirante lo tiene? Una prueba más de la inequidad y falta de democracia interna que está matando al PAN”, subrayó.
El PAN tiene un grave problema de simulación interna que, en parte, explica la derrota, pero que prevalece a pesar de ésta: “Es la búsqueda de espacios de poder estando en espacios de poder”.
Y esto, dice, pervierte el propio proceso porque, igual que quiere ser candidato internamente a un puesto de elección popular, quien busca la dirigencia enfrenta toda la estructura del partido.
“Vuelvo a lo mismo: Es la batalla histórica del PAN, que todos tengamos acceso a los medios, al padrón, a cierto financiamiento. Es lo que buscamos afuera y no lo podemos hacer adentro.”
Castillo López afirma que todos en el PAN están conscientes de que el arreglo institucional no funciona, porque no genera condiciones de equidad. Y si eso no se repara, se podrá tener los mejores perfiles, pero seguirá lo mismo que pervierte el proceso por sí mismo.
–Si el grupo hegemónico continúa al frente del PAN, ¿qué puede esperarse?
–Si el grupo hegemónico se compromete a un cambio de reglas, puede empezar a corregirse. Si el grupo hegemónico lo que asegura es continuidad, es decir, el reparto de lo que quedó, que es cada vez menos, lo que veo es no la extinción del partido, pero sí un desangramiento lento, doloroso que va a llevar al partido a su mínima expresión. No veo cómo se pueda reparar eso sin un cambio profundo.
Sería algo semejante a lo que les pasó a partidos como el Copei en Venezuela o a la Democracia Cristiana de Chile, que además del proceso de desgaste por el ejercicio del poder, hubo una incapacidad de procesar las razones de ese desgaste y poca disposición a corregir lo que estaba mal, además de la marginación de la disidencia.
Si no se corrige institucionalmente lo que se requiere, también se seguirán yendo los panistas a otras opciones de participación política, como la que recién creó Margarita Zavala, o partidos locales.
“A ver: Esto se llama participación política y si uno no puede ejercer su derecho a participar políticamente en un partido, hay opciones. Y si ni con eso el PAN va a entender, es otra palada a su tumba…”








