En el contexto de la visita que la delegación estadunidense de alto nivel realizó el viernes 13 al país para entrevistarse con el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y con una parte del que será su gabinete, los exembajadores de Estados Unidos en México Roberta Jacobson y Jeffrey Davidow hablan con Proceso del reto que tiene ahora el político tabasqueño en el área de las relaciones con su vecino del norte. Le recomiendan que actúe con firmeza pero con prudencia, para no caer en las provocaciones de Donald Trump. Sin embargo, ambos diplomáticos advierten que el tema comercial podría ser el que envenenara una relación que hasta el momento pinta tersa.
WASHINGTON.- Andrés Manuel López Obrador deberá evitar las provocaciones de Donald Trump y mantener una política y una posición pragmáticas e institucionales, sin cometer los errores de pasividad de Enrique Peña Nieto, recomiendan dos exembajadores estadunidenses.
En entrevista con Proceso, Roberta Jacobson y Jeffrey Davidow exponen una serie de puntos de vista sobre las estrategias que debería aplicar López Obrador ante Trump, quien suele tomar a México y a los mexicanos como “piñata política” cada vez que le conviene.
“En el corto plazo veo algunos problemas en la relación porque, cuando está en una posición difícil, el presidente Trump regresa al tema de México para desprestigiar a los mexicanos”, dice Jacobson, quien hasta hace tres meses era embajadora de Estados Unidos.
La diplomática –quien ocupó ese cargo en mayo de 2016 como enviada del gobierno de Barack Obama y renunció luego de 14 meses de representar al de Trump– advierte que el actual mandatario de su país, por sus intereses político-electorales, no dejará de culpar a México de los problemas migratorios y de consumo de drogas que enfrenta Estados Unidos.
“Él dirá que los mexicanos son como criminales o se referirá al muro (fronterizo), pero no creo que un presidente mexicano cualquiera –y en este caso López Obrador– pueda responder de manera tan paciente y diplomática como lo hizo Peña Nieto. Esa creo que fue la lección de su sexenio; (López Obrador) tiene que empujar un poquito más”, afirma.
Davidow, embajador entre 1998 y 2002, difiere de lo que aconseja Jacobson. Considera que el próximo mandatario mexicano podría y tendría que adoptar algunas de las tácticas del gobierno de Peña Nieto para el manejo de la relación bilateral.
“Cuando tienes que lidiar con alguien como Trump debes mantener la compostura, tienes que responder de manera apropiada y no puedes caer en sus trampas. Esto es lo que hace muy feliz a Trump y por ello considera que a México lo ha manejado bien. Espero que López Obrador mantenga la misma actitud, protegiendo los intereses y la soberanía de México sin provocar a Trump; si lo hace, entonces ganará Trump”, expone.
Con largas carreras en el servicio exterior y amplio conocimiento de la relación bilateral, Jacobson y Davidow piensan que por encima de la actitud y personalidad impredecible e irascible de Trump, en el largo plazo los intereses de los dos países se impondrán sobre la relación personal de los presidentes.
Por ejemplo, Jacobson observa una similitud entre AMLO y Trump, pues ambos llegan al poder gracias a que promovieron ante su base electoral políticas populistas sustentadas en cambios radicales. “Son exigentes y son políticos que entienden cómo se puede hablar al pueblo, a su base”, indica.
Relaciones familiares
El lunes 2, un día después de la victoria de López Obrador, Trump se comunicó telefónicamente con él para hablar en términos cordiales del futuro de la relación bilateral.
En un hecho sin precedente, por lo menos desde que asumió la presidencia de Estados Unidos, luego de la elección de López Obrador Trump no ha hablado en términos negativos de México ni de los mexicanos. Al contrario, sus guiños han sido de simpatía y respeto para el presidente electo.
Y mandó reunirse con López Obrador a una delegación encabezada por su secretario de Estado, Mike Pompeo, e integrada por Jared Kushner, su yerno y asesor especial; Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Nacional, y Steven Mnuchin, secretario del Tesoro.
El tono de empatía en el diálogo telefónico entre AMLO y Trump es, según Jacobson, la muestra de que el virtual presidente electo de México “sí entiende” la importancia de la relación con Estados Unidos.
“Tenemos problemas o discrepancias sobre migración, seguridad y comercio que se pueden borrar si ellos dos tienen una relación buena”, agrega.
Davidow piensa que una de las cosas que debe tomar muy en cuenta López Obrador para manejar la relación con Trump es evitar la personalización del manejo de los nexos bilaterales, aunque todo indica que el presidente de Estados Unidos, pese a contar ahora sí con un secretario de Estado de toda su confianza –Pompeo–, seguirá delegando en su yerno parte del manejo de las relaciones con Los Pinos.
Jacobson dice al respecto: “La mejor relación entre los dos países es algo institucional, algo muy profundo pero muy institucional que deben llevar los secretarios con sus homólogos y no contar solamente con una persona de la Casa Blanca: Kushner o John Kelly (jefe del Consejo de Seguridad Nacional)”.
–¿Fue un error que Videgaray se concentrara en la relación con Kushner para manejar la agenda bilateral? –se le pregunta a la exembajadora.
–Al principio de la relación, cuando Peña Nieto y Trump conversaron por teléfono, el presidente mexicano dijo que su canciller era el encargado de la relación y preguntó con quién iba a trabajar del lado de Estados Unidos. La respuesta que recibió fue que con Jared Kushner.
–Los resultados son fracasos. Nunca se reunieron los presidentes, se contradijeron en los mensajes, no se negoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como se prometió –se le insiste a Jacobson.
–Sí y no. Videgaray es una persona muy capaz; sí sería mucho mejor si el canciller designado (Marcelo Ebrard) hablara y trabajara con su contraparte, que ahora es una persona mucho más cercana a Trump.
“Es necesario que la relación se institucionalice, que la Secretaría de Gobernación sea el canal de comunicación con la Secretaría de Seguridad Nacional. Y aunque a final de cuentas las decisiones las toma Trump, creo que la mejor relación entre los dos países es una fundamentalmente institucional.”
Relación bilateral compleja
Los presagios de buena voluntad en la relación bilateral no son tan alentadores para los exembajadores cuando se aborda el tema del comercio.
“No creo que se den cambios. La relación bilateral la dicta Trump con base en lo que esté pensando. Por eso México tiene que defender su soberanía, buscar un trato justo en el TLCAN, por ejemplo. Por ello considero que muy probablemente la relación será muy similar con la Presidencia de López Obrador a la que se tiene con Peña Nieto”, anota Davidow.
Y agrega: “Como presidente de Estados Unidos, Trump maneja una política nacional y exterior de acuerdo con sus objetivos políticos; desde que llegó a la Casa Blanca está en campaña para buscar su reelección en 2020. Por ello usa a México como ‘piñata política’ cuando le habla a su base de electores y amenaza con acabar el TLCAN para reemplazarlo con acuerdos bilaterales, y parar la migración indocumentada y el flujo de drogas a Estados Unidos con una muralla, que él promete que pagarán los mexicanos”.
A Jacobson le inquietan precisamente los radicales cambios de posición de Trump, sobre todo en materia comercial.
Interrogada sobre la manera en que López Obrador debe enfrentar a Trump y sus impulsos de reemplazar el TLCAN con acuerdos bilaterales con Canadá y con México, Jacobson sostiene que se debe apegar al acuerdo tripartita.
“Trump sabe que si saca a Estados Unidos del TLCAN pierde Estados Unidos al contar con acuerdos bilaterales. El tratado debe ser y tiene que ser trilateral para América del Norte. Espero que esa sea la posición del nuevo gobierno mexicano. Hay muchos que dicen que Trump está esperando las elecciones de noviembre y que después sacará a Estados Unidos del tratado”, dice la exembajadora.
El próximo 6 de noviembre en Estados Unidos se llevarán a cabo elecciones generales de medio periodo, en las que estará en juego la composición del Congreso federal. Actualmente las dos cámaras del Capitolio están bajo dominio del Partido Republicano. Según varias encuestas de diferentes medios estadunidenses, la impopularidad de Trump podría devolver a los demócratas el control del Congreso y eso modificaría y acotaría las posiciones y políticas del habitante de la Casa Blanca, incluida la relación con México.
“Creo que Trump ni siquiera sabe cuáles son sus planes; él quisiera separar a Canadá y a México, porque con ello piensa que podría lograr un mejor acuerdo comercial. Por eso considero que López Obrador no puede hacer nada que debilite las negociaciones trilaterales”, enfatiza Davidow al abordar el tema de las elecciones estadunidenses y el efecto que tendrán en la relación comercial y bilateral.
Jacobson insiste en que salirse del TLCAN podría ser contraproducente para su país, sobre todo ahora que Trump impuso aranceles a las exportaciones mexicanas de acero y aluminio y Peña Nieto respondió aplicando medidas compensatorias a diferentes productos estadunidenses.
“Siempre he dicho que no hay posibilidad de tomar medidas contra México o Canadá; se daña profundamente a Estados Unidos. No sé exactamente quién va a perder más en esa disputa, pero lo que puedo decir es que todos los obreros, empleados y hasta los empleadores van a perder en esta pelea”, declara.
Para la diplomática, la modificación en la composición política del Capitolio no necesariamente implica cambios en la posición personal de Trump para el manejo de la relación que viene con López Obrador.
“Podría haber cambios en migración, quizás, o hasta en seguridad. En el tema comercial es muy interesante que el Partido Republicano esté ahora contra el libre comercio. En cambio, los demócratas, como dicen las encuestas, están más o menos a favor del TLCAN.
“Así que si los demócratas ganan el Congreso, no podemos decir que ellos en temas de comercio van a poner más presión al presidente Trump en ese asunto”, acota Jacobson.
Menos optimista, Davidow se mantiene en la posición de recomendarle a López Obrador una táctica pragmática sobre el futuro de los asuntos importantes de la relación bilateral.
“Simplemente no va a cambiar la actitud de Trump y menos en los próximos meses (por la elección de noviembre); el presidente de Estados Unidos esta políticamente muy bien posicionado con su base electoral porque obtiene beneficios (electorales) con su oposición al TLCAN y sin pagar un precio (político) por la guerra comercial. Va a ser la misma situación con el asunto de la inmigración y en este aspecto hay que estar pendientes de lo que pueda hacer y decir López Obrador”, añade Davidow.
Seguridad
En la visita de la delegación estadunidense de alto nivel a la Ciudad de México, la conversación con el presidente electo se concentró en tres temas: migración, comercio y seguridad, enfoques clave tanto para López Obrador como para Trump.
Sobre la cooperación para combatir al crimen organizado trasnacional, que ella considera esencial para mejorar la situación de seguridad en México, la exembajadora sostiene que hay que esperar a conocer los detalles de la estrategia lopezobradorista: “He leído que va a sacar a los militares de las calles y a fortalecer a la policía. Espero que lo haga, aunque me parece bastante ambicioso, porque México requiere de una policía fuerte que pueda retomar los pueblos que están totalmente bajo el control de los cárteles”, sugiere y afirma que las estrategias de seguridad de los últimos gobiernos mexicanos no han sido efectivas.
–¿Fracasó la Iniciativa Mérida? –se le cuestiona.
–No. No digo que ha fracasado, porque para mí la Iniciativa Mérida siempre es algo que necesita cambiar, que necesita ser flexible. Los cárteles son siempre ágiles, van a cambiar su manera de operar y van a traficar nuevas drogas, como hemos visto con el fentanilo. La Iniciativa Mérida no sólo es lo que quiere Estados Unidos, sino un proyecto para averiguar qué quieren, qué necesitan, qué piden los mexicanos.
Durante la campaña presidencial y ahora como presidente electo, López Obrador ha insistido en que para enfrentar el problema de la inmigración y el tráfico de drogas su gobierno buscaría concretar con Washington una Alianza para el Progreso. Esa idea podría ser un tema complicado de negociar con el presidente de Estados Unidos, según Jacobson, pero no imposible:
“López Obrador tiene que venderle a Trump lo que éste necesita como político. Me dijo que va a convencer a Trump explicándole que es mejor para él, como político, y que va a ganar más votos si trabaja con México que si pelea con México.
“Creo que debe tratar de vender su proyecto de esa manera, aunque no sé si podrá convencer a Trump. Como estrategia no está mal, no es una mala idea, porque a final de cuentas Trump es un político”, sostiene.
Davidow considera que AMLO debe definir todos los puntos específicos de su proyecto de la Alianza para el Progreso antes de hablar del tema con el presidente de Estados Unidos. El exembajador ve factible que el proyecto camine si se agrega a los países centroamericanos.
Explica: “Si se incluye a los países de Centroamérica pienso que es posible que Trump decida cooperar, aunque muy poco. Es posible que conociendo las propuestas de López Obrador se pueda ampliar el proyecto; eso lo vamos a ver en los próximos meses”.
Del futuro de la cooperación en seguridad, Davidow expone que la intención de López Obrador de dar amnistía a criminales acusados de delitos menores podría crearle ciertas dificultades con Estados Unidos.
“Se podrían crear muchas dificultades en la cooperación con Estados Unidos. No estoy seguro de que dar amnistía a criminales menores ayude a mejorar la situación de seguridad en México”, argumenta.
Los dos exrepresentantes del gobierno de Estados Unidos en México coinciden en que López Obrador tiene una gran oportunidad de mejorar la situación del país luego de que problemas como el de la corrupción han contribuido a engrosar el número de mexicanos que viven en la pobreza.
Davidow, por ejemplo, dice que es “bueno para la salud de la democracia mexicana” que López Obrador haya tomado como bandera de la lucha el combate frontal a la corrupción y a la pobreza: “La gente lo escucha y espera mucho de él. El reto que tiene no es menor y creo que es más complicado que la relación con el presidente de Estados Unidos”.








