Facebook, el monstruo que nos tiene atrapados

Aunque ya se había dado la alarma sobre la inescrupulosa labor de la empresa Cambridge Analytica con los datos de los usuarios del monstruo en que se ha convertido Facebook, el reciente escándalo derivado de su intervención en la campaña presidencial de Donald Trump demostró que esa masa de información delicada no sólo carece de candados seguros, sino que es compartida ilegalmente para propósitos comerciales y políticos. Y no sólo por Cambridge Analytica…

Desde que alguien abre una cuenta en la plataforma de Facebook, interactúa, sube textos, fotos o videos, le da “me gusta” (like) a algún contenido y baja alguna de sus aplicaciones (Apps), la red social propiedad de Marck Zuckerberg está en posibilidad de utilizar cerca de 98 datos que el usuario aporta voluntariamente, más otros 24 metadatos que obtiene WhatsApp a través de su número telefónico y sus mensajes, según la investigación realizada por la organización Son Tus Datos.

Facebook tiene información de lo que hacemos, dónde lo hacemos, lo que vemos, visitamos, escuchamos, escribimos, borramos, fotografiamos, nos gusta o nos disgusta, y lo comparte con sus otras nueve empresas, de las cuales sabemos poco y menos leemos sus documentos de privacidad.

Entre esas empresas están Instagram, la red social para compartir fotos y videos; Atlas, plataforma dedicada al mercadeo comportamental (a partir de tus comportamientos cotidianos); Live Rail, dedicada a la publicidad en video; Onavo ofrece servicios de conexiones seguras; Moves y Masquerade, aplicaciones de los teléfonos Android y iPhone, que realiza nuestras bitácoras de geolocalización diarias.

También forman parte de ese conglomerado Oculus, que ofrece productos y sistemas de realidad virtual; Parse, servicios de programación para móviles; Facebook Payments, que maneja los sistemas de pago de la plataforma y es compatible con otros 80 métodos de pago a nivel mundial; y, por supuesto, WhatsApp, adquirida por el gigante de Zuckerberg desde 2014.

El volumen de metadatos que se genera entre los usuarios mexicanos es uno de los más grandes y valiosos del mundo para Facebook y las consultoras que pretenden vender el modelo de “microfocalización” de anuncios y mensajes, como lo destacó Cédric Laurant, abogado belga que dirige la oficina en México de Son Tus Datos.

Hasta septiembre de 2017 existían 85 millones de usuarios de Facebook en México, que en ese aspecto sólo se ubica debajo de la India (241 millones), Estados Unidos (240 millones), Brasil (129 millones) e Indonesia (126 millones). La Ciudad de México, con sus 16 millones de usuarios de Facebook, es la cuarta más importante del mundo para la plataforma estadunidense.

La segunda plataforma digital más utilizada en México es WhatsApp, también propiedad de Facebook, con 34 millones de personas y un promedio de 671.6 minutos de consumo al mes por usuario, según los datos recientes de Comscore. Le siguen Google Play (33.2 millones), YouTube (31.5 millones), Google Search (27.6 millones) y Facebook Messenger (25.7 millones). La red social Twitter tiene 13 millones de usuarios en México e Instagram, propiedad de Facebook, le sigue con 9.6 millones.

Con este volumen de usuarios, Facebook y WhatsApp pueden tener acceso a todos los metadatos posibles sin que los usuarios se den cuenta, porque “el acta de privacidad de Facebook es más larga que la Constitución mexicana y siempre tratan de encubrir con bellas palabras lo que realmente hacen”, advierte Laurant.

“Hay una disfunción entre lo que el usuario cree que están protegiendo y lo que realmente Facebook hace con sus datos”, sentencia Laurant, cuya organización entabló en 2016 un litigio contra WhatsApp porque en agosto de ese año cambió sus servicios de política y de privacidad de modo que le permitiera compartir con Facebook y sus otras nueve empresas información de los usuarios.

¿Qué datos de WhatsApp son los que adquiere Facebook con nuestro consentimiento, aunque no sea expreso? El documento de Son Tus Datos enumera los siguientes: número de teléfono móvil de la cuenta de WhatsApp; números de contactos; listas de contactos favoritos; grupos; información sobre actividad y uso del servicio; información sobre transacciones bancarias; modelo de hardware; direcciones IP del dispositivo; información del operador telefónico; geolocalización; información sobre los cambios de mensaje y en línea, así como estados de última conexión.

Son Tus Datos demostró en su litigio que WhatsApp “se esfuerza por hacer creer al usuario que no recibirá mensajes publicitarios ‘de terceros’, pero sí recibirá mensajes publicitarios de comercios ‘relevantes’, de establecimientos a los que alguna vez mandamos mensajes”.

De esa forma WhatsApp y Facebook “venden un servicio de publicidad dirigido y se encarga de enviar o mostrar la publicidad contratada por esos anunciantes en sus usuarios”.

También utiliza “el algoritmo de sugerencia de contactos” (clásico en Facebook) que “no está libre de errores y significa un acceso intrusivo a tus redes de contactos”.

Desde agosto de 2016, WhatsApp “estará en posibilidades de transferir tu lista completa de contactos a Facebook y a sus otras empresas; obtiene la lista de datos telefónicos, los compara con su propia base de datos de perfiles en Facebook para posteriormente sugerirlos como ‘personas que quizás conozcas’, aun cuando no existan relaciones de amigos en común”.

“La importancia de la lista de contactos es tal que ya es considerada como ‘la verdadera red social’, pues en ella convergen los círculos más íntimos, como el familiar, el escolar, el laboral, y se extiende hacia el comercial, profesional, de servicios y de negocios”, subrayó Son Tus Datos en su litigio, cuya copia tiene Proceso.

La mezcla entre WahtsApp y Facebook “le permite a ésta última obtener los metadatos de tus horarios, de tu geolocalización, y podrías recibir mensajes publicitarios de comercios cercanos o de servicios como una escuela, hospital, un centro laboral”.

El crack de Facebook

Las revelaciones surgidas tras el escándalo de la consultora Cambridge Analytica demostró que también existe un shadowprofiles (“perfil en la sombra”) en Facebook que les permite a ciertas empresas mostrar registros de electores que se pueden mezclar con los test psicométricos, típicos de las Apps de Facebook.

El escándalo ha sido un duro golpe para la confianza y el prestigio de Facebook. Desde el 16 de marzo –cuando se destapó el escándalo con la suspensión de la cuenta de Cambridge Analytica– hasta el 27 de marzo, cuando Facebook anunció sus “nuevas medidas”, la compañía de Zuckerberg ha perdido 80 mil millones de dólares en títulos bursátiles que registraron un descenso de 18%.

El valor real de la compañía pasó de 540 mil millones de dólares a 444 mil millones: casi 100 mil millones menos, y arrastró al índice Nasdaq a una caída de 4%, ya que otros gigantes como Google, YouTube y Twitter tuvieron disminuciones drásticas.

Tan sólo Twitter se hundió 20% y Google Parent Alphabet perdió 7% en sus valores bursátiles al perder un litigio por patentes con la compañía Oracle.

La crisis comenzó, sin duda, desde el “destape” de la manipulación de Cambridge Analytica. Tres grandes compañías de publicidad como Mozilla, Commerzbank y Sonos retiraron sus anuncios de esta red social, cuyos ingresos dependen en 98% de los anunciantes.

Zuckerberg ofreció, en entrevistas a medios estadunidenses como CNN, que tomaría medidas para proteger los datos y arreglar lo que llamó “la brecha de confianza” con los usuarios, a raíz del escándalo de Cambridge Analytica.

Mozilla expresó en un comunicado que la reacción de Zuckerberg fue positiva, pero sólo consideraría regresar a Facebook cuando ésta “tome medidas más firmes en la forma en que comparte los datos de sus clientes”.

“Ahora es el momento de tener discusiones difíciles y apoyar a quienes impulsan las cosas en un esfuerzo por hacernos a todos mejores tecnólogos y consumidores de tecnología más educados”, afirmó la empresa Sonos en un comunicado.

–¿Cómo usaron estos datos que tiene Facebook de nosotros para consultoras políticas? –se le pregunta a Cedric Laurant.

–Una aplicación de Facebook puede tener acceso a dónde vives, el acceso a tu perfil, no sólo el público, sino el que compartes con tus contactos, y seguramente hay desarrolladores tecnológicos de Apps, aquí en México, que le venden esta información a Cambridge Analytica, como lo hizo el académico Alexander Kugan de Cambridge University.

–¿Cambridge Analytica no desarrolla las Apps?

–No, Cambridge las minaba, construyendo perfiles psicográficos a partir de los likes, dependiendo del perfil de cada usuario. Ellos te enviaban de manera microfocalizada anuncios enfocados a este tipo de persona. Por ejemplo, a las personas de color negro en Penssylvania, donde los demócratas tienen mayoría, les enviaban información para minar la confianza en Hillary Clinton, con miles y miles de variaciones.

–¿Ahí es donde entra la responsabilidad de Facebook?

–Facebook dice que sólo hasta ahora se enteró. Lo que no es cierto es que hay pruebas de que desde 2015 Facebook sabía que Kogan había entrado en contacto con Cambridge y les ofreció los 230 mil perfiles que originalmente entraron en su “estudio académico”.

El 24 de mayo de 2017 el doctor Michal Konsinski, profesor de comportamiento organizacional en la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, dio una conferencia en el Senado de la República y adelantó algunos datos sobre su estudio de los likes de Facebook:

“En el mundo mil 800 millones de personas producen este tipo de rastro. Más aún, los likes de Facebook guardan gran similitud con otro tipo de huellas digitales, como es el caso de la información de las películas que se ven en internet, los datos de compras con tarjetas de crédito o las búsquedas en Google.

“Si se analizan los likes de películas de un determinado usuario de Facebook, apunta a que no se necesita ser un psicólogo experto para determinar qué tipo de películas le gustan a dicha persona; sin embargo, el gran punto es que los algoritmos computacionales son capaces de detectar rasgos individuales que ningún análisis humano sería capaz de revelar explícitamente.”

Aún más, la información parece “bastante inocente”, pero pueden lograrse los perfiles psicodemográficos a partir de los siguientes rasgos de personalidad: “apertura, conciencia, extroversión, amabilidad y neurosis (openness, conscientiousness, extroversion, agreeableness and neoruticism, por sus siglas en inglés, modelo OCEAN)”.

Advirtió que el análisis del OCEAN está altamente relacionado con “la afinidad política” y determinó que a liberales y a conservadores les gustan diferentes cosas en Facebook. “Con 10 likes de Facebook uno es más preciso que los compañeros de trabajo. En tanto, con 100 likes le permiten ser más exacto que un familiar o un amigo. Con 250 likes el algoritmo es más certero que un cónyuge”, advirtió el profesor Konsinski.

Defensa de los datos personales

Al preguntarle a Cedric Laurant por qué sostiene que los mexicanos deben y pueden acudir a la legislación británica para saber qué pasó con sus datos y Cambridge Analytica, responde:

“Los electores mexicanos que pudieron ser manipulados por Cambridge Analytica tienen que saber qué tipo de datos tiene esa empresa sobre ellos y para qué finalidades. No tiene caso hacer una denuncia ante el Inai (Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales en México) porque no sería posible. Cambridge no tiene establecimiento físico reconocible en México, sino directamente en el Reino Unido.

“Se deben usar las posibilidades de la ley británica de Protección de Datos del 98, que protege a cualquier titular de datos que están siendo tratados por una empresa inglesa. Lo pueden mandar por correo electrónico, seguir las instrucciones y que Cambridge Analytica confirme el ARCO de cada individuo.”

–¿Qué es el ARCO?

–Es el conjunto de derechos de Acceso, Rectificación, Cancelación de tratamiento y Oposición (ARCO). Todos tenemos derecho a tener acceso, a rectificar nuestros datos para que no sea afectado, por ejemplo si le ponen mal historial crediticio y eso afecta a la hora de pedir un crédito; cancelar y oponerse al tratamiento de nuestros datos es muy importante.

“El derecho ARCO es el mismo que ofrece desde 1984 la primera acta de protección de Gran Bretaña. En 1996 llegó la directiva europea y desde 1998 uno tiene derechos más amplios como usuario o afectado por una empresa británica que en México. Uno le puede solicitar a Cambridge Analytica la lógica detrás del tratamiento de estos datos, y debe responder.”

–¿Cómo puede acceder uno a sus derechos ARCO ante Facebook?

–Como usuario en México de Facebook puedes utilizar la ley irlandesa de protección de datos personales, porque en Dublín es donde Facebook tiene su cuartel general para todo el mundo, con excepción de Estados Unidos y Canadá.

“La ley de protección de datos que se aplica en Irlanda es mucho mejor que la de Estados Unidos. El aviso de privacidad de Facebook siempre trata de enmascarar lo que quieren hacer. Hay que leerlo como un largo mensaje de propaganda, donde todo te lo pintan muy bonito. Ahí hay una disfunción entre Facebook y los usuarios. Muchos de éstos piensan que, por tener ese aviso, la empresa va a utilizar bien tus datos. Y es lo contrario: en realidad es un deslinde de la empresa.

–¿Son Tus Datos, como organización, podría asesorar a un usuario mexicano? ¿Lo han hecho?

–Sí. Sobre todo a través de las redes sociales, como en Twitter, han reaccionado para saber en qué podemos ayudarlos.

En Estados Unidos y en Europa ha crecido en los últimos días un movimiento llamado #DeleteFacebook (Borra Facebook), a raíz del escándalo con Cambridge Analytica.

Tras el anuncio de Facebook de que dejará a varios usuarios desclasificar sus datos, algunos investigadores han reaccionado en redes sociales. Facebook dice ahora: “Somos una plataforma neutral, no somos responsables de qué datos se agregan, se cotejan y se suben a partir de cualquier comportamiento de una compañía con usuarios a través de las audiencias personalizadas”.

Sin embargo, Facebook no va a “cortar lazos” con los corredores de datos, advirtió el investigador y profesor David Carroll. “Es un movimiento inteligente”, advierte el académico en su cuenta de Twitter, pero subraya que Facebook sigue siendo responsable del uso de los metadatos que genera y comparte con sus 11 empresas.