En su afán de ser candidato presidencial Ricardo Anaya llevó al PAN a una debacle y causó una desbandada de militantes que ahora buscan refugio en otras siglas. Eso afirma el senador con licencia Roberto Gil Zuarth, y añade que si aquel se impuso en todo y a todos, tiene el doble deber de ganar, pues si pierde pasaría a la historia como un derrotado y como quien tiró a la basura gran parte de la vida de su partido.
A días del inicio de la campaña por la Presidencia de la República, al cabo de meses de desgaste que tienen “desquiciada” la vida interna del PAN –la que controla el candidato presidencial Ricardo Anaya–, hay también “una suerte de depresión colectiva” en la militancia, alerta Roberto Gil Zuarth.
–Ante esto, ¿puede Anaya ganar la Presidencia?
–¡Está obligado a ganar la Presidencia!
–¿Qué quiere decir?
–Si ya comprometió la viabilidad del PAN y si ya se impuso en todo y a todos, ahora tiene un doble deber de ganar. Porque si no gana, va a pasar a la historia no sólo como un candidato derrotado, sino como el que echó a perder una parte de la vida histórica del PAN.
El “doble deber” de ganar, añade, obedece a que el PAN y los panistas han hecho sacrificios para que Anaya sea candidato presidencial, con toda la pérdida de identidad, de prácticas democráticas y de renuncias de liderazgos en todo el país.
“Lo digo con mucha claridad: si todo lo que ha pasado, todo lo que se ha hecho, todo lo que nos ha costado, todas las personas que se han ido, es sólo para una candidatura testimonial a la Presidencia de la República, es un doble fracaso, con una profunda mezquindad.”
Senador con licencia, Gil Zuarth fue el primero que, en 2015, “destapó” a Anaya como aspirante a presidir el PAN, porque “confiaba plenamente en que iba a ser un presidente auténticamente transformador del partido”.
Pero se equivocó: “Nunca quiso ser Ricardo presidente del PAN. Lo que quería era ser candidato a la Presidencia y ahí está la mayor parte de la explicación de lo que hoy nos tiene aquí y nos tiene como estamos. Desquició la vida interna por su ambición de ser candidato”.
Desde agosto del año pasado Gil Zuarth alertó sobre la parálisis del PAN presidido por Anaya, “lleno de grillas y vacío de política”, con ansias de “cachar” los votos del perredismo en declive y con “el enorme riesgo de desangrarse” en la elección de 2018 (Proceso 2130).
Diete meses después, Gil Zuarth lamenta en entrevista, el mediodía del miércoles 21, que se haya cumplido lo que avizoró sobre la salida de liderazgos del PAN y que prevalezca la ausencia de política:
“Es muy sintomático de un partido que está en un lugar importante en las encuestas que sus militantes se estén yendo. Me preocupa no que sea una salida excepcional o un caso extraordinario, sino que se se está volviendo prácticamente la noticia del día del PAN”.
Pero también lamenta que no haya rectificación en la forma de hacer política en su partido, ahora encabezado por Damián Zepeda, incondicional de Anaya: “Hay en la dirigencia una suerte de ceguera sobre eso que está pasando o un sentido de negación, como si no fuera un problema que el PAN está siendo abandonado por liderazgos. Escucho recurrentemente una frase que me preocupa por lo que implica y se repite ante cada salida: ‘No se preocupen, con menos equipaje viajamos más ligeros’.”
Dice que con esto se busca atenuar el efecto de la salida de dirigentes, como los diputados federales Ricardo Sheffield y Joaquín Díaz Mena, quienes son ahora candidatos a gobernadores de Morena en Guanajuato y Yucatán, o de Germán Martínez, expresidente del PAN, pero hay muchas más renuncias en todo el país.
“No hay ninguna intención de prevenir esas fugas ni de de generar una operación profunda de cicatrización dentro del partido para lograr la mínima cohesión que garantice que toda la organización se apueste por este proceso electoral. Y no solamente por la candidatura presidencial, sino por el resto de las candidaturas”.
–¿Se puede ser políticamente eficaz así?
–Lo que revela es un estilo de gobernar tribal, a partir de ciertas pertenencias: los intereses de mi grupo y ya.
Y este grupo es el que pactó la coalición Por México al Frente con el PRD y Movimiento Ciudadano (MC), que tiene también molestos a liderazgos que son ignorados.
“Hay una suerte de depresión colectiva dentro del partido, en razón de que nadie está trabajando para suturar las heridas por las decisiones que se tomaron sobre las candidaturas en ejercicios de imposiciones y que además con el costo de haber cedido buena parte de los espacios a la coalición de PRD y MC”.
Profunda soberbia
Exsubsecretario de Gobernación y exdiputado federal, quien además contendió por la presidencia panista ante Gustavo Madero en 2010, Gil Zuarth dice que las decisiones en el PAN debieron ser acompañadas de una estrategia de pacificación de los conflictos y sobre todo de cicatrizar heridas, pero nadie está haciendo eso.
“Con profunda soberbia se siguen agudizando las tensiones internas, al grado incluso de empujar a muchos compañeros a que abandonen el partido. Cada vez que se va un compañero dice: ‘No hubo diálogo, nadie me dio la cara, no puede presentar mi proyecto’.”
Y aclara que la renuncias no son sólo del grupo de Margarita Zavala y Felipe Calderón, de quien fue secretario particular en la Presidencia de la República.
“Es evidente que el PAN está perdiendo liderazgos, no solamente Margarita, sino panistas que han abandonado al PAN, proyectos y trayectorias de todo tipo, no solamente un perfil de panistas vinculados con los Calderón, sino ya prácticamente de distintos perfiles del PAN, que todos los días están tomando decisiones de acercarse a otros proyectos y abandonar al partido”.
En el PAN, dice, “se cancelaron todas las posibilidades, todos los puentes, todas las carreteras, todas las vías para poder hacer política. O te pliegas a los intereses de grupos de poder o no juegas, o incluso ni siquiera puedes pertenecer al partido”.
Esta conducta es contradictoria por la elección: “En una campaña de lo que se trata es de sumar adeptos, apoyos, aliados, no dividir, excluir, empujar prácticamente a la trinchera de enfrente a los más. Lo que hace un candidato es empezar a construir dinámicas para que se sigan agregando más y mejores voluntades día con día, no excluirlas y aventarlas a las trincheras de enfrente”.
–¿Y eso ha estado haciendo Anaya?
–Es la constante de los últimos años.
–Pero Anaya quiere compensar con PRD y MC.
–La alianza no va a compensar una ausencia de espíritu de triunfo dentro del PAN. La alianza no va a compensar que el PAN no esté animado, que esté entusiasmado de esta gesta electoral. En las más recientes elecciones el PAN estaba vivo, peleando, animado. Esto no lo compensa una coalición electoral.
–El PAN ganó en alianza en Veracruz, Quintana Roo, Nayarit.
–Pero en Tamaulipas y Chihuahua no hubo alianza y ganamos con muchos puntos. Las alianzas no explican el triunfo de manera lineal. Los triunfos y las derrotas son contextuales. Muchos factores juegan. Las alianzas son parte de una estrategia y hay una aritmética en la cual hay transferencia de votos, pero no necesariamente siempre se da.
Hay entornos, dice, en los que una alianza puede costar, porque implica un desdibujamiento ante un electorado que tradicionalmente te vota.
Gil Zuarth advierte también que nadie está dialogando con los gobernadores de ese partido, que son clave en las elecciones: “Quiero ver quién va a empezar a hablar con los verdaderos factores de poder dentro del PAN, quién va a empezar a articularlos, a organizarlos, a alentarlos, a motivarlos”.
Añade: “¿Quién va a empezar a hacer esa operación cicatriz? ¿O ya no habrá operación cicatriz? ¿O ya no tiene ningún sentido hablarnos entre nosotros? ¿Las divisiones que ya están son absolutamente irremontables e irreconciliables? ¿No merece un diálogo Margarita Zavala? ¿No merece tratar de recuperar a los que se nos están yendo o tratar de evitar que se vayan más? Esa es mi pregunta central”.
Y si se quiere hacer ese esfuerzo de reconciliación interna, interroga, quién lo va a hacer. “Porque el candidato no tendrá el tiempo suficiente, el presidente del partido no tiene esa habilidad y los coordinadores parlamentarios van a estar en otra circunstancia”.
Confía: “Ojalá alguien se siente a pensar que el partido necesita suturar heridas, porque un partido con heridas abiertas es un partido que se desangra todos los días y cuyos adversarios pueden oler la sangre. Y cuando se huele la sangre, se es más vulnerable”.
El expresidente del Senado insiste en que el votante tradicional del PAN se está alejando y es al que va Zavala como candidata sin partido, aunque también puede irse a Morena.
“Inercialmente se dice Margarita, pero mucho de ese electorado puede terminar en otro lado, en Morena o en otras opciones. Pasó en el Estado de México”, dice al referir los municipios que solían votar por el PAN y que, el año pasado, lo hicieron por el partido de Andrés Manuel López Obrador.
Zavala, dice, sin duda va a buscar ese electorado: “Ese voto, que a lo mejor no tiene credencial panista pero que nos ha dado triunfos, por lo menos en 2000 y 2006, se ha quedado sin representación, y si le apuesta a ese electorado, va a tener un avance importante. Y no es menor: conforme a las encuestas, es un tercio del electorado”.
Anaya, como el PRI
Por otra parte, Gil Zuarth dice que la alianza PAN-PRD-MC tampoco entusiasma. “No tiene una sola propuesta insignia. Ya abandonaron el ingreso básico universal y están hablando de una cosa etérea que es el cambio de régimen, pero no explican los detalles”.
Tampoco tiene una posición clara en materia de seguridad, “de hecho evaden esa conversación”, tampoco hablan de federalismo y lo único que plantean es un cambio de régimen que implica un proyecto compartido de gobierno.
“Y si este proyecto compartido de gobierno no está sobre la mesa, no tiene sentido hablar de gobierno de coalición, sino sólo de cuotas de poder que se reparten entre los socios que convergen en esa coalición. Es al menos una derrota cultural del frente hasta este momento”.
Critica también la coordinación bicéfala de la campaña de Anaya con Jorge G. Castañeda y Santiago Creel, porque en las campañas y en la política los mandos a cuatro brazos no son muy funcionales. “Equipos de dos cabezas tienden a implicar problemas de cooperación, coordinación y tensiones internas fuertes. No hay mayor prueba de eso que la bicefalia del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto: brazo económico Luis Videgaray y brazo político Miguel Ángel Osorio, y empezó desde la campaña”.
–Y con Vicente Fox, con Castañeda y Creel.
–Y también ocurrió con Fox. Yo no soy muy optimista de que esto pueda funcionar, pero qué revela: un problema de decisiones internas, dos equipos que tienen que ser compensados.
Prevé también que el escándalo por la riqueza de Anaya seguirá en la campaña, porque sus explicaciones no terminan de convencer ni de llegar, al margen de la decisión de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre el caso.
“Espero que la PGR no tome una decisión de encauzar penalmente a un candidato. No porque se avale la impunidad, sino porque va a generar una tensión profunda en el país, sobre todo porque es una realidad que la PGR ha tenido distintos cadencias y tiempos en otros casos y parece muy sospechoso que uno tenga más velocidad que otro”.
Sobre la advertencia de Anaya de proceder contra Peña Nieto y aun contra Calderón por corrupción, Gil Zuarth afirma que es una conducta contradictoria, peligrosa y que revela que su compromiso con una fiscalía autónoma es una falacia.
“Que un candidato pueda ofertar en campaña que va a meter a la cárcel a una persona es muy revelador de la precariedad institucional, pero también de la captura histórica de las instituciones, de unos y otros. Es contradictorio acusar de captura de las instituciones y de uso faccioso cuando tú mismo estás ofreciendo usar una institución en contra de una determinada persona”.
Porque eso es lo que Anaya está ofertando: “En un país serio, un candidato a la Presidencia no puede ofertar que va a meter a la cárcel a nadie, porque en un país serio la procuración de justicia responde a la ley y al veredicto de los jueces, no a la voluntad política del Ejecutivo en turno”.
–Anaya dice que sería con una fiscalía autónoma que va a meter a la cárcel a Peña y a Calderón.
–Sí, a todos los demás. Eso revela mucho de la concepción que se tiene de estas instituciones y que no hay una voluntad auténtica de transitar hacia una fiscalía autónoma, que hay una intención de manipular y conducir los procesos de procuración de justicia. ¿Para qué? Para cumplir la oferta de campaña.
“Es una visión muy peligrosas de las instituciones, exactamente igual de preocupante que la acusación de captura o de uso faccioso de las actuales. En un país que aspire a ser serio, esta oferta es simplemente inadmisible, en todos los sentidos de la expresión, aunque sea profundamente popular decir que vas a poner en la cárcel a uno o a otro”.








