Meta de la Liga Mexicana: volver al beisbol tan lucrativo como el futbol

A diferencia de las bolas rápidas que suelen lanzarse en sus campos, los cambios en la nonagenaria Liga Mexicana de Beisbol (LMB) han sido lentos para hacerla rentable. Es apenas ahora cuando ésta procura reestructurarse y cuando los equipos ya no cargan con gastos de operación de la liga. También apenas se busca que los peloteros se conviertan en atletas de alto rendimiento y que los partidos se transmitan en televisión abierta y en plataformas digitales. En entrevista con Proceso, Javier Salinas, presidente ejecutivo de la LMB, explica la evolución de este negocio deportivo que, dice, antes se pensaba como un “pasatiempo”.

A 92 años de su fundación, la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) está operando su reestructuración para convertirse en un negocio del tamaño del futbol, con equipos sólidos financieramente que ofrezcan un espectáculo competitivo y de calidad, con instalaciones modernas y funcionales que lleven más aficionados a los estadios y sea atractivo para nuevos inversionistas.

El proyecto de construir la liga más importante de América Latina lo encabeza Javier Salinas Hernández, un comunicólogo de formación, especialista en gestión de empresas deportivas, que ya se apuntó un jonrón:  en menos de seis meses como presidente ejecutivo de la LMB aumentó en 372% los ingresos. Por primera vez hay autosuficiencia financiera. Esa meta estaba contemplada para cumplirse dentro de dos años.

Como la operación de la LMB ya no le cuesta a los 16 equipos que la integran (alrededor de 50 millones de pesos por temporada), los dueños tienen un respiro financiero que les permite invertir en mejorar sus instalaciones y contratar a jugadores de mayor calidad, lo que se traduce en un mejor espectáculo para quien paga un boleto, sin importar si sabe o no de beisbol.

“Todos los cambios que estamos haciendo son para que los equipos generen más dinero. Las ligas fuertes hacen equipos fuertes. Puedes tener cuatro equipos fuertes y no tener una liga competitiva. Una liga sólida, en cambio, puede hacer que a equipos ricos, medianos y pobres les vaya bien”, explica Salinas.

El primer cambio drástico fue el anuncio de dividir la temporada 2018 en dos torneos: el de primavera, que comenzará el próximo 22 de marzo y concluirá en junio, y el de otoño, que arrancará el 1 de julio y terminará a más tardar la primera semana de octubre. La decisión levantó ámpula. No es un experimento. Es un primer paso en la aspiración para que la LMB sea tan rentable como la Liga MX, dice su operador.

“Y no estamos lejos. Los más difícil es crear un producto. Aquí el producto ya existe y es de calidad. Es un mercado con 35 millones de fans, 5 millones que van a los estadios. Estamos en 13 estados del país.  Si hago la lista, tenemos todos los ingredientes para ser rentables. No es de la noche a la mañana. El futbol tardó casi 20 años en lograrlo. Los torneos cortos fueron la semilla de la cual se partió en 1996, después vino la profesionalización y se despegó más.

“Nosotros ya empezamos. Primero tiene que haber una base que es la que estamos construyendo sobre cuatro pilares. En el corto y mediano plazo veremos los resultados y no serán mágicamente los 16 equipos. Los que innoven, inviertan más en infraestructura y en desarrollo deportivo serán los más rentables. Esos equipos van a jalar al resto. Fue exactamente lo que pasó en el futbol.”

Afición sin ídolos

Javier Salinas dice que la renovación de la LMB comenzó a gestarse en 2009. En 2013, los presidentes de los equipos y el propio presidente de la liga, Plinio Escalante, estaban conscientes de que necesitaban hacer cambios. En 2016, con la fractura de la liga por el tema de la contratación de los peloteros mexicoestadunidenses “tocaron fondo y se dieron cuenta que tenían que cambiar. Plinio fue el primero que abanderó esa idea y dijo: ‘me tengo que hacer a un lado’”.

–¿Los equipos no se visualizaban como un negocio?

–No, como un pasatiempo. Y no mal entendido negocio, porque en México se ve mal que alguien gane dinero y eso (ganar dinero) es válido a través de los equipos profesionales. Como no se entendía como negocio, no se entendía lo que está abajo: reglamentos y estatutos modernos, desarrollo de mercadotecnia, de comunicación, de todo lo que debe tener una liga profesional.

“Tenían una visión de equipo, no de liga. No se habían dado cuenta de su potencial. Nadie les había dicho que es la liga más grande de Latinoamérica por el número de equipos, el dinero que se invierte, el territorio en el que juegan. Cuando yo lo dije en una asamblea la pregunta fue: ‘¿de verdad lo somos?’ Y sí, lo son.

“Cuando no desarrollas la parte de negocios siempre vas a sufrir en la parte deportiva. Eso aplica en el deporte que me digas. Traer mucho dinero tampoco es la solución. Puedes tener todo el dinero y, si lo demás no está bien, ese dinero así como entra se va a la basura. Primero tiene que haber una base, que es la que estamos construyendo.”

Uno de los pilares del proyecto consiste en convertir a los peloteros en verdaderos deportistas de alto rendimiento. Para ello, en sus equipos deberán contar con un grupo multidisciplinario, conformado por un médico, kinesiólogo, nutriólogo y psicólogo, que les brinde atención integral. En la medida en que estos atletas se vayan puliendo su desempeño será mejor en beneficio del espectáculo.

“Vamos camino a que lo sean. Hoy no estamos en lo óptimo. Eso no es culpa de los peloteros. Ya estamos en eso con las directivas. El jugador debe tener el mejor personal y las mejores instalaciones. Hay una falsa idea de que todo lo que estamos haciendo es marketing, y no sólo 25% de nuestros cambios tienen que ver con ese rubro”, afirma Salinas Hernández.

La profesionalización del beisbol mexicano también incluye a los mánagers, coaches, gerentes deportivos y ampáyers. El proyecto de la LMB implica estar cada vez más lejos de lo empírico y acercarse a la academia. Paulatinamente, todos entrarán en procesos de capacitación.

Por lo pronto, a los ampáyers por primera vez se les están haciendo exámenes médicos y de la vista (su herramienta principal), y se les diseñó un programa de preparación física, amén del conocimiento y aplicación de las reglas de juego en las cuales también se han reforzado.

Javier Salinas está consciente de que con los años se han desdibujado los ídolos en el beisbol mexicano que, además, lleven aficionados a los estadios. Durante años, los equipos obviaron cosas tan simples como ponerle el apellido de los peloteros en su uniforme. A partir de 2018, todos lo usarán. Pero el presidente de la LMB considera que la ausencia de figuras es una responsabilidad que comparten todos quienes están en la industria del beisbol, incluyendo los medios de comunicación.

“Los equipos no han hecho su trabajo para que los aficionados conozcan a sus jugadores.  El pelotero debe saber que no sólo juega beisbol, sino que también es un ente de responsabilidad social, que es una marca. Si no tenemos ídolos, es porque quienes integran esa industria han fallado. Los medios, por no asumirse como parte de este negocio, el cual sí usufructúan pero no aportan. Debe ser un cambio cultural: que la gente vea a un pelotero, le pida autógrafos y no lo dejen comer, como pasa con los futbolistas.”

Juegos más cortos

Desde la temporada 2017, cuando Javier Salinas fungió como presidente adjunto de la LMB, cerró un convenio con TV Azteca para la transmisión de los juegos en televisión abierta, lo cual no había ocurrido en 23 años. También negoció con Cinépolis KLIC para que los aficionados puedan verlos.

Para la temporada 2018, los 912 juegos de los dos torneos –más los playoffs y la Serie Final– podrán verse a través de cualquier plataforma: televisión abierta, televisión restringida (Sky, TDN y AYM Sports), Smart TV y las redes sociales Facebook y Twitter.

La LMB firmó un convenio con Facebook para la transmisión de 132 partidos de temporada regular y ocho de playoffs. El acuerdo, el primero que esta red social alcanzó con una liga profesional de México, le dejará extraoficialmente ingresos a la LMB por alrededor de 2 millones de dólares.

Asimismo, por primera vez, la liga cobrará por los derechos de transmisión, cifra que representa 25% de los ingresos obtenidos hasta ahora.

La reducción de la duración de los juegos será otro punto importante a atender en 2018. La LMB ya hizo ajustes para que en las bases por bolas intencionales el bateador tome la primera almohadilla sin esperar los cuatro lanzamientos.

En cada cambio de entrada no deberá transcurrir más de un minuto con 45 segundos. Entre lanzamientos, los pitchers no tomarán más de 12 segundos (siempre y cuando no haya corredores en base) y los relevistas sólo podrán realizar cinco disparos de calentamiento antes de comenzar su labor, si entra al juego entre la primera y la quinta entrada. A partir de la sexta entrada el número de lanzamientos por relevista se reduce a cuatro.

El ampáyer de segunda base será el responsable de tomar los tiempos –y vigilar que se cumplan– en tanto se instalan cronómetros gigantes en los estadios.

“El tiempo es el enemigo número uno del beisbol. En Grandes Ligas están trabajando muy fuerte con eso y queremos reducir la duración de los juegos sin afectar la esencia. Todos coinciden. Aficionados, televisoras, plataformas, patrocinadores, mánagers y jugadores: ‘nos gustaría que durara menos’.  La clave está en no tocar la esencia del beisbol. Estamos haciendo las modificaciones a los reglamentos y está en la mesa el tema de que los partidos deben durar siete entradas”.

Castigo ejemplar

Javier Salinas heredó un conflicto espinoso entre los Tigres de Quintana Roo, propiedad del expelotero Fernando Valenzuela, y los Diablos Rojos del México, del empresario Alfredo Harp Helú. Los felinos reclaman que el actual presidente adjunto de los rojos, Francisco Minjarez, se llevó cinco jugadores cuando dejó de trabajar para la directiva de los Tigres. El supuesto cambio de jugadores se dio con el aval de quienes entonces operaban las transferencias en la LMB.

El conflicto, que está lejos de resolverse, ya causó que Minjarez fuera suspendido provisionalmente mientras continúa la investigación del caso. Salinas se rehúsa a abordar el tema. Se dice impedido por la confidencialidad que exige. Tampoco considera que la resolución final marcará su gestión. La decisión la tomará el Consejo Directivo, y si las partes no están de acuerdo, podrán dirimir las diferencias en un tribunal ordinario.

La suspensión a Minjarez marca un precedente: la liga no tolerará excesos ni abusos. Este asunto determinó un cambio en el sistema de transferencias de jugadores que ahora estará digitalizado. En cuestión de meses estará listo para evitar cambios irregulares de jugadores.

Históricamente, la LMB ha sido cuestionada por los llamados “derechos de retorno”. Cuando un pelotero es vendido a un club de Estados Unidos o a cualquier otra liga, mediante un equipo de la LMB, al terminar su carrera deberá regresar al equipo mexicano que lo negoció. En el pasado, los jugadores que firmaron como agentes libres fueron congelados, es decir, los equipos de la LMB no los contrataron cuando volvieron al país.

El presidente de la LMB adelanta que no permitirá que los jugadores sean vetados, pero aclara que los clubes son empresas con el legítimo derecho de contratar a quien mejor les parezca. También dejarán de existir los contratos sin temporalidad.

“En nuestras conversaciones con Grandes Ligas ahí nos dijeron que organizar y desarrollar una liga implica poner sus propias reglas para garantizar la supervivencia y el negocio. Ha habido muchas críticas hacia este sistema, pero los derechos de retorno también han beneficiado a decenas jugadores por décadas. Saben que tienen un lugar seguro donde jugar.

–El agente de jugadores Scott Boras expresó que la LMB esclaviza a los peloteros y algunos peloteros han manifestado que eso sí ocurre, refiriéndose a los derechos de retorno o el veto por firmar como agente libre.

–¿Cuánto invirtió Boras en el desarrollo de los peloteros en México? –dice–. Él cobra una comisión por buscarles contratos a los peloteros. ¿Cuántos empleos genera eso en México? Hay una falta de respeto endémica hacia la LMB sin que se vea lo que se invierte en desarrollar jugadores, lo que se invierte en el beisbol en un país que no está abocado al negocio deportivo, donde es un problemón vender patrocinios. ¿Qué han hecho ellos por el beisbol mexicano? Porque la LMB lleva 92 años sosteniendo este deporte.

“A ver, organizar un try out no es desarrollar peloteros. No existe ningún papel que diga que la LMB es la única que tiene derecho de vender jugadores a Grandes Ligas como para que digan la LMB no me deja vender. Que todos le entren al desarrollo de peloteros y que todos vendamos a Estados Unidos o a la liga que quieras. Ellos no conocen a la LMB. Desconocen la forma como operamos. Lo que representamos en México. No conocen el impacto social que tenemos. Desarrollar peloteros no cuesta un peso.”

–¿Cuánto cuesta?

–Millones de pesos. Entre todos los equipos hay más de 700 peloteros en proceso de desarrollo. Tienes que hacerlos crecer y no todos van a llegar a Grandes Ligas, obviamente. Lo que cuesta tener un equipo en la Liga Invernal, pagar la Academia, que estamos remodelando por primera vez en 10 años, y mantener otro equipo en la LMB. En las relaciones que estamos teniendo con Grandes Ligas están muy conscientes de que les falta conocimiento de la LMB.

“Les pedí la lista oficial de sus scouts en México y no me la han dado. En los medios de comunicación la LMB ha sido lo chafa, se le ofende; no, no estamos tan mal. Somos una liga con mucha inversión. Yo estoy abierto a que el desarrollo se haga en academias. No organizando un show case para que quienes no le meten un peso vayan a ver a los jugadores que forman otros. En Grandes Ligas ya se dieron cuenta de que deben establecer nuevas formas de trabajo con nosotros y estamos negociando eso. Parece que antes no teníamos voz, como si nosotros no les pudiéramos pedir nada.”

–¿Su continuidad como presidente está condicionada a los resultados?

–Tengo un contrato de cinco años. Eso fue lo último que arreglé con el Consejo Directivo y la asamblea. Yo no estoy aquí por tiempo ni por dinero, sino porque creo que podemos tener la mejor liga del continente. Vengo a sumarme a un equipo y no tengo todas las respuestas. No es que dijeron él nos va a solucionar todos los problemas. Soy parte de un engranaje en el que hay diversas opiniones, donde todos los equipos están trabajando por el bien común y no todos tienen que estar de acuerdo en todo.

–¿Cuenta con el respaldo de los dueños de los 16 equipos, están contentos con su trabajo o hay un grupo que no está convencido de que usted es el presidente ideal?

–Lo que hay que hacer es ganarse el respeto y no la simpatía. No sé si están contentos o no conmigo, eso lo determinará el tiempo. Lo que veo es que están contentos con su liga y lo han manifestado todos; 90% de las iniciativas han sido aprobadas por unanimidad, otro 10%, con 85 o 90% de aprobación porque son iniciativas que tienen fondo y forma.

“Muchos de los cambios se trabajaron con ellos, previamente. Atrás de los documentos que presento está el equipo de la LMB, al consejo se le da el documento antes de llegar a la asamblea y todos aportan. El objetivo del plan está escrito con mayúsculas: respeto a la Liga Mexicana de Beisbol de parte de todos. Es una Liga a la que todos le habían perdido el respeto”, agrega.