“Clavel”

La vida de una aldea japonesa de principios del siglo XX es retratada en la serie Clavel.

La protagonista es una niña empeñosa con ambiciones de aprender, de valerse por sí misma. Su antagonista es su padre, apegado a valores tradicionales, autoritario con todas las mujeres de la casa, reticente a cambiar ni lo más leve en costumbres expresadas en vestimenta, calzado, comida. Fabrica quimonos, pero su tienda está próxima a la quiebra pues la influencia occidental se deja sentir en el país. Son los fabulosos veinte en Europa. La familia girará en torno a estos dos personajes en un principio.

Con el tiempo, Clavel se va a despegar de su núcleo original para seguir su sueño: elaborar prendas occidentales, tener sus propios diseños y poseer una máquina de coser. Más tarde conseguirá sortear las dificultades planteadas por una sociedad conservadora; logrará convertirse en una modista de éxito al conjuntar sus saberes históricos con las nuevas tendencias.

Es evidente: la acción transcurre en un set. Provisto de varias dimensiones, muestra vistas exteriores así como el interior de casas, tiendas, restaurantes. La modernidad se inserta en construcciones de estilo inglés en su decoración, si bien conservan aún el perfil que unifica al pueblo en una estética japonesa, especialmente en la vegetación, los puentes de madera, la jardinería. Entreverado con la historia aparecen rituales antiguos, tradiciones del folclor, escenificación de ceremonias ancestrales.

Basado en la biografía de la diseñadora Ayako Koshino, el programa se forma con tres episodios breves de 15 minutos cada uno, doblados al español. Canal 22 los transmite en secuencia a lo largo de sesenta minutos. La productora es la empresa pública de Japón, la NHK. Con amplio presupuesto, realiza documentales, series, noticiarios de alta calidad. Posee también señales viajando por el mundo en el idioma original del país al que van destinadas, 18 en total. Sin embargo en México, salvo algunas películas clásicas, sus producciones no llegan. Resulta un buen ejercicio de Canal 22 el ponerlas al aire, una manera de renovarse al cumplir 25 años.

Sin duda Clavel está orientado hacia las pantallas culturales pues carece de violencia, de sexo, no hay escenas escabrosas, los personajes son ingenuos; de no haberlos situado en el pasado parecerían un poco fuera del orden contemporáneo.

La moda de las series se extiende por los países con recursos para crear narraciones en episodios, en cadena de temporadas, en la misma tónica de las telenovelas latinoamericanas, con un formato cercando un relato completo en cada capítulo. Así, buscan atrapar al público y mantenerlo fiel a su propuesta. Las series pueden alargarse como un melodrama de 400 capítulos, mas en este caso no interesa por dónde se comience a ver, pues el relato se entiende por una estructura no afectada por la cronología. Son perlas engarzadas en un largo collar, redondas en sí mismas.