El 9 de febrero de 1981 salió a la venta Face Value (Valor nominal), primer disco en solitario del británico Phil Collins, baterista y cantante del grupo de rock progresivo Génesis. El disco inmediatamente se colocó en la cima de las listas de popularidad de todo el mundo, vendió millones de copias y convirtió a Collins en superestrella de la noche a la mañana.
Su nombre es probablemente uno de los más reconocibles dentro de la música popular, y remite inmediatamente a la década de los ochenta. Fue durante esa época que su nombre, voz y rostro saturaron los medios de todo el mundo, lo cual aunado a que sus canciones más exitosas eran baladas melosas, le ocasionó ser blanco de críticas despiadadas por parte de la prensa rockera internacional, pues no le perdonó el éxito masivo luego de pertenecer a uno de los grupos más reconocidos y respetados del rock progresivo.
Desde esa época (y a lo largo de 37 años) obtuvo 7 premios Grammy, 2 Globos de Oro y un Oscar, no obstante una lesión en la cuarta vértebra cervical y los nervios desechos en su mano izquierda –tras varias cirugías– que le impiden tomar firmemente una baqueta y tocar. Su recuperación ha sido lenta, pero además padece del entumecimiento del pie derecho, consecuencia de esas intervenciones médicas.
Esto es consecuencia de una vida cargada de trabajo como baterista, pues Collins, por miedo a la inactividad, algunas veces ofrecía gratis sus servicios como músico de sesión. Fue baterista en innumerables conciertos y giras, llegando al extremo, en 1985, de volar en el Concorde para tocar en Londres y Filadelfia el mismo día dentro del famoso concierto Live Aid.
Ya en 2005 había anunciado su retiro del mundo de la música, mismo que oficializó en 2011, pero circunstancias personales y la publicación de sus memorias en 2016, Not dead yet (“Aún no estoy muerto”), lo animaron a regresar pese a sus graves problemas de salud.
De ahí el nombre de su gira, “Aún no estoy muerto. El legendario Phil Collins en vivo”, que hoy llega a territorio mexicano luego de comenzar en el Royal Albert Hall de Londres hace 8 meses
Casi 25 años después de su primera visita, Collins regresó al Palacio de los Deportes el pasado viernes 9 para ofrecer un concierto en el que rememoró algunos de sus momentos más exitosos, con temas como “Another day in Paradise” (“Otro día en el Paraíso”), su versión de “You can’t hurry love” (“No puedes apresurar al amor”), original de las Supremes, o “Sussudio”, penúltimo tema y uno de los más coreados por el público asistente, quien se entregó al cantante desde que apareció caminando lentamente en el escenario.
Sentado en una silla durante todo el concierto, interpretó algunos temas menos conocidos como “I missed again” (“Me equivoqué de nuevo”), “Hang in long enough” (“Aguantar lo suficiente”) o “Who said I would” (“Quién dijo que lo haría”), además de tres inesperados temas de Génesis que fueron igualmente coreados y ovacionados por los asistentes.
El momento cumbre de la noche fue la interpretación del clásico “In the air tonight” (“En el aire esta noche”), pieza que definió la carrera de Collins con el sonido de batería ochentero, gracias a esa estrada en los tambores a media canción, y retomada ahora por su hijo Nicholas de 16 años.
Phil Collins se retiró del escenario apoyándose en su bastón tras interpretar “Take me home” (“Llévame a casa”), no sin antes voltear a ver una vez más al público que lo seguía ovacionando de pie.
Previo a la presentación de Collins, el grupo The Pretenders con Chrissie Hynde al frente y el fenomenal Martin Chambers en la batería hicieron un repaso por su basto catálogo, frente a un público que estuvo atento a cada tema.








