Gobiernos priistas y panistas decidieron no dar cuentas a nadie sobre la venta de hidrocarburos y derivados. Crearon empresas off shore y las registraron en los llamados paraísos fiscales. Éstas a su vez daban vida a fideicomisos o vehículos financieros. Inicialmente su razón de ser fue comercializar exportaciones de crudo.
La magia de los instrumentos financieros es que, de acuerdo con la entonces Ley Federal del Petróleo, no se consideraban parte de Pemex y por lo mismo estaban al margen de toda regulación o auditoría; con la reforma energética la secrecía se mantiene.
La Auditoría Superior de la Federación ha demandado que se normen esas prácticas, pues se desconoce en bolsas de quién termina el dinero por las ventas de crudo, gas o sus derivados. Un ejemplo de la opacidad: en la Cuenta Pública de 2012 se detectó que por venta de crudo PMI Comercio Internacional y sus filiales tuvieron ingresos por 1 billón 185 mil millones de pesos, pero aún se desconoce dónde quedó ese dinero.
Miguel de la Madrid inició la creación de este tipo de empresas; constituyó cinco; Carlos Salinas de Gortari dio vida a otras seis, mientras que los gobiernos panistas encabezados por Vicente Fox y Felipe Calderón instituyeron 17. La dupla Enrique Peña Nieto-Emilio Lozoya formó 11.
El mapa muestra la ubicación de las 38 empresas off shore.








