“La Doña” y su guardarropa cinematográfico

MONTERREY, NL.– Cuando filmaba sus películas, la actriz mexicana María Félix exigía incluir en su contrato una cláusula en la que se le cedían en propiedad los vestuarios utilizados.

Así, la sonorense acumuló decenas de vestidos de numerosas películas hechas en el país y en el extranjero, y con las que fue haciendo de su casa un museo, explica Gonzalo Rodríguez, quien presenta la exposición María Félix. La Diva y su vestuario en el cine, exhibida en el Museo del Noreste desde el 28 de febrero y hasta el 29 de julio.

Al presentar los tesoros de la estrella, el presidente de la Fundación María Félix (coleccionista de vestuarios de Hollywood) informa que siempre quiso en sus películas vestir lo mejor, con piezas elaboradas por los más encumbrados diseñadores, no solamente por vanidad sino porque su marca era la calidad y la categoría:

“Empezó a guardar vestuario en armarios y convirtió la casa de Polanco en la Ciudad de México en un búnker de sus pertenecías. Sus contratos, recibos, boletos de avión, todo lo tenía guardado, lo que me indica a mí que esta mujer quería ser perpetuada de alguna forma.”

Sola, con su hijo Enrique muerto, alejada de sus amigos, al final buscó quién organizara su legado, aunque no obtuvo respuesta. Ahora, el heredero universal, Luis Martínez de Anda, consiguió hacer posible el sueño de La Doña al permitir el uso de la indumentaria y los artículos que le pertenecieron a la actriz. Muchos de esos objetos fueron adquiridos en una subasta de la casa Christie’s, efectuada en Nueva York en 2007.

La exhibición reúne por vez primera en México la mayor colección del vestuario y accesorios de María de los Ángeles Félix Güereña, y va acompañada de una galería fílmica en la que se presentan cédulas cinematográficas, contexto, fragmentos de las películas que la inmortalizaron y escenas en las que luce los atuendos que ocupan las vitrinas.

Rodríguez reunió 130 piezas trajes originales de 47 películas, así como otros accesorios, joyería y bocetos de los vestuarios. También se exhiben siete óleos realizados por la pintora mexicana Sylvia Prado, fallecida en el 2008, quien retrató a la también llamada María Bonita entre 1970 y 1972 en una serie de piezas, de las cuáles seis conforman el biombo de dos caras Las tres Marías, que tenía 50 años sin exhibirse. En uno de esos cuadros la actriz porta un vestuario diseñado personalmente por Christian Dior con sombrero de Gucci.

En el recorrido por las películas se muestran, de El Peñón de las Ánimas, los botines, los aretes y la fusta. Fue el debut de María Félix, quien tuvo como estelar a Jorge Negrete; ambos se casarían una década después.

Se enseña un vestido de encaje negro que portó en La mujer de todos, así como varios atuendos con rebozo que se ciñó en Enamorada, una de sus cintas más celebres por la mancuerna que hizo con Pedro Armendáriz. Aparecen vestidos de El monje blanco, Amok, La mujer del alférez y Vértigo. Además, joyas de diseño de autor y el atuendo para La mujer del sábado. Hay un traje de pelo de caballo, también de Dior, de la cinta El hechizo trágico.

Particularmente impactante es el ropaje negro que usó en Reportaje. El de La bella Otero, filmada en Francia, fue una prenda españolada en blanco de la Belle Époque, con todo y guantes. Vestidos de La Escondida, Los héroes están cansados, Canasta de cuentos mexicanos. Miércoles de ceniza, Café Colón, La silla vacía…

La Cucaracha aporta dos vestidos y un traje militar con carrilleras. Hay ropaje y joyería de La bandida, Amor y sexo y Si yo fuera millonario.

La generala, que marca el fin de su filmografía, ocupa una vitrina completa. El público puede observar carteles de Juana Gallo, Maclovia, Río Escondido.

Pero uno de los mayores tesoros de la Fundación es el traje de novia de su boda con Jorge Negrete, el 18 de octubre de 1952, un acontecimiento de la época. María estuvo ataviada con un vestido muy mexicano, diseñado por Armando Valdez Pesa.

Los detalles de la creación de alta costura fueron a gusto de la estrella, quien rechazó la propuesta inicial del modisto, pues consideró que se vería ridícula si vestía de blanco en su tercer matrimonio. Optó por un color rosa pálido con dibujos en cintilla blanca.

En el maniquí que contiene la prenda, resalta la cintura de 52 centímetros que María Félix conservó hasta su última película, que a decir del especialista resaltaba su delicada y deslumbrante belleza:

“Dios fue muy generoso con esta mujer porque le dio ese rostro, ese cuerpo y, encima de todo, esa mente y agilidad mental.”

La exposición cuenta también con una sección completa con decenas de lobby cards, fotografías y pósters de sus películas. Así como decenas de portadas de revistas en las cuales apareció. Abundan a lo largo de la exhibición imágenes de tamaño mural. Y en una pantalla se exhibe un documental completo sobre su vida, que se apagó en el año 2002.

Una sala interactiva pretende atraer a un público juvenil con apuntes festivos de los rostros de La Doña. Otro espacio muestra lo que fue el peinador de la estrella.

La museografía emplea grandes cortinajes y elementos de diseño relacionados con la industria fílmica para ofrecer un ambiente cinematográfico.

El Museo del Noreste se encuentra en el inicio del Paseo Santa Lucía, a un costado de la Macroplaza.