Cuando Televisa está tomando medidas para aligerar la crisis financiera que padece, mediante la venta de acciones en otras empresas y la asociación con unas más para enfrentar mejor a la competencia, la alcanzaron las secuelas del Fifagate. Aunque este escándalo estalló en los medios en 2015, el gigante mexicano de la televisión enfrenta en Estados Unidos demandas colectivas que disminuyeron el valor de sus acciones en ese país y lo debilitaron frente a su competencia en varios rubros de distribución de contenidos.
El escándalo del Fifagate, que estalló a finales del año pasado, ya alcanzó a las acciones bursátiles de Grupo Televisa en Estados Unidos, en el momento más delicado para el consorcio de la familia Azcárraga: en pleno proceso de desincorporación de activos, como la venta de 19% de su participación en el grupo español Imagina, por 284 millones de euros; o su reciente sociedad con Amazon Prime Video para enfrentar la competencia de la televisión on line y a gigantes como Netflix y HBOTV, que han exhibido el fracaso de plataformas como Blim, creada hace apenas dos años.
En medio de algunas buenas noticias para el consorcio televisivo, como la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que el 7 de febrero le ordenó al Instituto Federal de Telecomunicaciones que elimine la declaración de poder sustancial de Televisa en el mercado de la televisión restringida (donde posee más de 60% de los suscriptores), los problemas financieros y las investigaciones y denuncias en Estados Unidos no disminuyen para el gigante de los contenidos mediáticos en español.
Para las acciones de Grupo Televisa el 26 de enero fue un “viernes negro”, cuando informó ante la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) las deficiencias en su reporte enviado al organismo regulador bursátil estadunidense (la SEC) y después, en su último informe trimestral de 2017, admitió una disminución de 12.5% en su utilidad neta, en comparación con el mismo periodo de 2016.
La mayoría de los analistas bursátiles afirmaron que la disminución de la utilidad neta de Televisa se debió a la reducción de sus ingresos por publicidad en televisión abierta, ante la mayor competencia de otros proveedores de contenidos, como Netflix, otras empresas de televisión abierta y algunas más que ofrecen triple play (audio, video e internet).
Grupo Televisa informó a la BMV que informó a la SEC que tras consultar con su auditor Pricewaterhouse Coopers detectó “debilidades materiales en el control interno sobre información financiera”, al cierre de diciembre de 2016. Esto provocó una reacción negativa en el mercado bursátil y la pérdida de más de 10% del valor de sus acciones en un solo día.
La trama del futbol
Sin embargo, otros observadores están atribuyendo la reciente crisis a las secuelas del escándalo del Fifagate y al involucramiento de la empresa Torneos y Competencias S.A., que, según distintos testimonios, participó en la red de pago de sobornos para adquirir contratos multianuales sobre la venta de derechos de varios torneos de futbol, incluyendo las copas mundiales de 2026 y 2030, para Brasil y varios países de América Latina.
El principal responsable de la contratación de estos eventos deportivos fue José Bastón, a quien abruptamente cambiaron el año pasado como vicepresidente de Contenidos de Televisa, para nombrar en su lugar al periodista colombiano Isaac Lee, quien representa los intereses de Univision, el principal socio de Televisa en Estados Unidos.
Antes de que el escándalo de las investigaciones y testimonios del Fifagate se hicieran públicos, Emilio Azcárraga Jean anunció el 26 de octubre su retiro anticipado como director general o chief executive officer (CEO), de Grupo Televisa, para permanecer sólo como presidente del consejo de administración y responsable de la Fundación Televisa y del Club América, pero al margen de las decisiones relacionadas con la compra-venta de los derechos de retransmisión de las copas mundiales.
La salida de Azcárraga Jean, interpretada por varios observadores del consorcio consultados por Proceso como un “golpe de Estado interno”, dejó como copresidentes ejecutivos a Alfonso de Angoitia, vicepresidente de Finanzas, y a Bernardo Gómez, vicepresidente de Noticias y Relaciones Gubernamentales.
El escándalo finalmente se hizo público cuando el 14 de noviembre de 2017 el empresario mediático argentino Alejandro Burzaco declaró ante la Corte de Brooklyn como uno de los principales implicados en el escándalo Fifagate que estalló en 2015.
Burzaco fue el CEO de la empresa Torneos y Competencias S.A., y afirmó que junto con Televisa y la cadena O Globo, de Brasil, le pagaron más de 15 millones de dólares al expresidente de la Asociación del Futbol Argentino, Julio Grondona, para asegurarse los derechos de retransmisión de las copas mundiales de 2026 y 2030.
Las revelaciones de Burzaco fueron un balde de agua fría para todas las empresas y funcionarios involucrados en el gran negocio del futbol latinoamericano y las ventas de derechos de retransmisión por televisión.
Según Burzaco, “salvo honrosas excepciones” –como los expresidentes de la Federación Chilena de Futbol, Harold Mayne Nichols, o de la Asociación Uruguaya, Sebastián Bauzá–, la mayoría de presidentes de federaciones, como representantes de la Confederación Sudamericana (Conmebol) y las grandes empresas mediáticas como Torneos y Competencias, Full Play (ambas de Argentina), Traffic (Brasil), Televisa (México) y Rede Globo (Brasil), estaban involucrados en el pago de sobornos para asegurarse los derechos de televisión de las copas América, Libertadores de América, Sudamericana y los mundiales de futbol.
Demanda colectiva
Desde finales de noviembre de 2017 Grupo Televisa enfrenta el ataque soterrado de una serie de despachos de abogados de Nueva York, entre los que se encuentran Rosen Law Firm, así como Bronstein, Gewirtz & Grossman, Block & Levinton y Levy & Korsinsky, que representan a una serie de accionistas minoritarios que interpusieron una class action (demanda colectiva) debido a los testimonios de presunta corrupción en el juicio que la SEC lleva contra tres ejecutivos de la Federación Internacional de Futbol Asociación y contra Burzaco.
En su propia página en internet, el despacho The Rosen Law Firm anunció que desde el 15 de noviembre representa los reclamos en defensa de varios accionistas de Grupo Televisa SAB, tras las acusaciones de que fue utilizada información engañosa en el caso de Torneos y Competencias S.A. de C.V.
“Rosen Law Firm está preparando un juicio por class action para recuperar las pérdidas provocadas por Grupo Televisa a sus inversionistas”, anunció el bufete legal.
El 26 de enero de 2018 el despacho Pomerantz Firm LLP hizo otro anuncio similar: “La investigación se refiere tanto a directivos como representantes de Televisa que están involucrados en fraudes bursátiles o en otras prácticas ilegales de negocios”.
Este bufete se refirió al comunicado de Grupo Televisa sobre las presuntas “debilidades materiales en el control interno sobre información financiera” en su informe del 31 de diciembre de 2016 ante la SEC y las afectaciones que este descontrol presuntamente ocasionó a los accionistas minoritarios.
Tras el “viernes negro” bursátil y las posibles demandas de varios despachos de abogados de Estados Unidos en su contra, Grupo Televisa anunció que venderá “activos no estratégicos” en su negocio principal dentro de la producción de contenidos, pero tampoco están claras las transacciones y las cifras derivadas de éstos.
Los chinos y Grupo Imagina
El 19 de febrero Grupo Televisa oficializó la venta por 284 millones de euros (350 millones de dólares) de 19% de su participación en Grupo Imagina, controladora de la compañía española de medios La Sexta, mientras que el fondo chino de inversiones Orient Hontai Capital (OHC) se quedará con 53.5% del grupo, pero en una operación de 900 millones de euros.
OHC adquirirá 19% de las acciones de Grupo Televisa, pero también 22.5% de la sociedad Torreal y 12% de Gerard Romy, en una operación que eleva el valor de Grupo Imagina a mil 400 millones de euros (mil 900 millones de dólares).
Sólo mantendrán su participación el grupo publicitario británico WPP (22.5%), así como los fundadores Tatxo Benet y Jaume Roures, cada uno con 12%, y conservan la operación de MediaPro.
Imagina MediaPro es el actual dueño de los derechos televisivos del futbol español. En 2017 se hizo de los correspondientes derechos de la UEFA Champions League y de la UEFA Europa League, y está por adjudicarse las tres próximas temporadas de la Liga Española en una subasta en la que competirá con los gigantes on line Amazon y Facebook.
El consorcio desembolsó 1.05 millones de euros por las temporadas de la liga italiana de futbol Serie A, mientras que pagó 932.5 millones de dólares por los derechos de la UEFA en las tres temporadas de 2018 a 2021, que incluyen la Champions League y la Europa League, uno de los negocios más redituables en el mundo deportivo.
El ingreso del fondo de inversiones chino OHC representa un salto audaz de una empresa asiática, poco antes de que entrara en vigor la prohibición del gobierno de China para limitar la compra de empresas extranjeras, especialmente las dedicadas al mundo del deporte y del entretenimiento.
El fondo OHC quiso adquirir el control de 60% de la empresa estadunidense AppLovin, en noviembre de 2017, con una inversión inicial de 140 millones de dólares, pero el Comité de Inversiones Extranjera de Estados Unidos frenó el ingreso de este gigante chino al mercado del análisis de marcas para dispositivos móviles.
En contrapunto, la venta de 19% de las acciones de Televisa en Imagina MediaPro representa el repliegue de la empresa en el negocio de la compraventa de derechos de transmisión del futbol europeo y, según el análisis de Grupo Financiero Citi Banamex, esta venta “ayudará a reducir la deuda neta de la compañía en aproximadamente 4 mil 300 millones de pesos, suponiendo una tasa impositiva de 35%”.
Según el análisis del mismo grupo financiero, Televisa aún cuenta “con otros 6 mil millones de activos no estratégicos que podría vender a partir de ahora, calculado con base en los activos en los cuales posee una participación minoritaria y no consolida los negocios”.
Alianza con Amazon
En este reacomodo de alianzas y frente a las investigaciones de despachos estadunidenses, Televisa decidió crear una nueva empresa llamada Televisa Alternativa Originals, una distribuidora de contenidos “premium” que tendrá “énfasis en historias y personajes latinoamericanos y multiculturales” que se asociará con el gigante Amazon Prime Video, el cual distribuirá las series que produzcan en alrededor de 200 países.
De esta manera, Televisa prácticamente abandona el impulso a la empresa Blim, creada justamente para competir con los distribuidores over the top de televisión on line como Netflix, HBOTV, Claro Video y la misma Amazon.
Según el comunicado del 22 de febrero, Televisa tendrá los derechos para sus plataformas de televisión abierta y televisión restringida en México y Estados Unidos, a través de las plataformas de Univision, mientras que Amazon lo hará en el resto del mundo.
Prometen “el desarrollo y producción de contenidos originales, junto con su enfoque de llevar historias fascinantes de contenidos únicos a audiencias globales”.








