Fernández de Cevallos se contradice al llamar “lépero” y “corrupto” a AMLO

Señor director:

En referencia a la muy publicitada en diferentes medios entrevista al exsenador y excandidato a la Presidencia Diego Fernández de Cevallos realizada por uno de sus distinguidos colaboradores, el periodista y escritor Álvaro Delgado (Proceso 2152), me permito hacer los siguientes comentarios:

Sin demeritar ni mucho menos la labor del periodista, me gustaría hacer referencia a las declaraciones del controvertido político en relación con su muy cuestionada “desaparición” de la escena pública (antes de su otra “desaparición” al ser secuestrado en mayo de 2010) hechas al también prestigiado y reconocido periodista y escritor Rafael Loret de Mola (Destapes, Océano 2004) a mediados de 1998, en donde, palabras más o menos, insiste en atribuir a los medios, y muy especialmente a Televisa, la falta de cobertura de los actos finales de su campaña por la Presidencia en 1994, tras su indudable triunfo en el debate protagonizado por los tres principales contendientes al mismo cargo.

Más allá de estas revelaciones hechas a dos connotados periodistas con una diferencia de 20 años, valdría la pena especular sobre las verdaderas causas de ese insólito repliegue mediático a la luz de los acontecimientos políticos que culminaron con la pretendida alternancia en el año 2000 con Vicente Fox como abanderado del Partido Acción Nacional, ya que todo parece indicar que en 1994 aún no se daban las condiciones para un cambio de régimen político desde la óptica de quienes realmente deciden quién, cómo y cuándo nos va a gobernar a los mexicanos, o sea Estados Unidos de Norteamérica, como también lo señala muy atinadamente Loret de Mola en su libro Empeñados (Jus, 2015).

De paso, no está de más remarcar la incongruencia del barbado personaje al señalar por una parte al precandidato del partido Morena, Andrés Manuel López Obrador, como “lépero” (cuando él mismo reconoce haberle mentado “a su mamá” al entonces dueño de Televisa Emilio Azcárraga Milmo a raíz del malhadado suceso), y por otra tildarlo de “corrupto” cuando de nuevo él mismo reconoce en el citado reportaje “no haber hecho nunca declaración de bienes” como obliga la ley a los servidores públicos, a pesar de contar con “muchos” según sus propias palabras.

Por si fuera poco el controvertido Jefe Diego declara en la citada entrevista haber manifestado a sus captores que seguiría luchando toda su vida por los valores en los que creía, “que son la verdad, la justicia y la ley”, cuando flagrante y conscientemente él mismo pisoteó esos valores al haber sido comparsa en el fraude electoral llevado a cabo por el PRI en 1988 para imponer a Carlos Salinas en la Presidencia, de quien ha presumido además que es su “amigo”.

Atentamente:

Guadalupe Quesada Castillo

Exregidora