Inversión social, su estrategia contra la violencia

BOGOTÁ.- Entre 2004 y 2007 los homicidios en Medellín tuvieron una caída de 62% al pasar de 2012 a 771 en ese lapso.

Sergio Fajardo, quien fue el alcalde de la ciudad esos cuatro años, dice que eso fue posible por la aplicación de una fórmula “sencilla y contundente”: mayor presencia de las fuerzas del Estado en las áreas más críticas y una fuerte inversión social.

Eso quiere decir que, además de aumentar el número de policías en las comunas más azotadas por la inseguridad, la alcaldía de Fajardo construyó en ellas escuelas, capacitó maestros y llevó programas sociales que apuntaron a romper el ciclo de generación de violencia.

De acuerdo con el exalcalde de Medellín, esa experiencia le puede servir a México, que ha vivido un ascendente ciclo de violencia desde 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón le declaró la guerra al narcotráfico, y que en 2017 tuvo, ya con Enrique Peña como mandatario, el año más violento de la historia moderna.

Para Fajardo “lo primero es entender que la seguridad es una condición para el desarrollo de las personas, porque la violencia siempre disminuye sus capacidades”.

Después, explica el hoy candidato presidencial de la Coalición Colombia, se necesita una combinación de policías y fiscales “activos y efectivos que sean la expresión del Estado, que garanticen los derechos a las personas y que no permitan la criminalidad”.

“Pero lo principal –agrega– es que esto debe acompañarse de una política social muy clara en los barrios más críticos. Ahí hay cantidad de jóvenes que están por entrar al mundo de la ilegalidad y hay que impedirlo dándoles educación, oportunidades y empleo.”

Fajardo sostiene que de nada sirve capturar líderes criminales sin que el Estrado tenga la capacidad para impedir que haya más.

“El combate policiaco sin intervención social no alcanza a resolver la problemática de inseguridad que tenemos en Colombia y en México”, señala.

–¿México debería poner más cuidado en la prevención? –se le pregunta.

–No tengo la menor duda. La política de seguridad debe ser integral. Construir oportunidades, en particular para jóvenes, es una fórmula que vale en cualquier lugar.

La inversión social, en el caso de Medellín, incluyó llevar a los barrios más vulnerables grandes obras y servicios públicos, como el Metrocable, un sistema teleférico de transporte que moviliza anualmente a millones de pasajeros de bajos ingresos.

Hasta mediados de 2017 Fajardo dio clases en varios campus del Tecnológico de Monterrey, lo que lo vincula con México, al que considera su segundo país.

“Por alguna extraña razón –asegura–, yo siento que dos de los países con más empatía en el mundo son Colombia y México, por lo parecido de su gente, de sus culturas”. l