Señor director:
Le pido muy comedidamente concederme un espacio en Palabra de Lector para la presente, lo que mucho le estimaré, por lo que me ha hecho vivir el ISSSTE con su desatención.
Sr. Enrique Peña Nieto
Sr. director general del ISSSTE
Señores: soy “derechohabiente” del ISSSTE por mis más de 30 años de trabajarle al Estado, aunque, lo saben perfectamente, quiero reiterar que el instituto que nos debe dar seguridad a trabajadores jubilados y en activo es un verdadero desastre. A mediados del mes de agosto fui intervenido de la próstata en el hospital de la ciudad de Tlaxcala. Después de que el especialista me retiró la sonda, se me programó para ser nuevamente revisado el 22 de septiembre. Como es una costumbre sistemática, no hubo servicio de urólogo ese día, reprogramándome para el 27; en la fecha indicada el especialista me indicó la necesidad de volver a su consulta a los 30 días, o sea, a finales de octubre; sin embargo en el archivo me argumentaron que hasta enero del 2018 podían reprogramarme. Al acudir el 2 de este mes, se me programó para el 19, día en que estuve pendiente con una hora de anticipación, encontrando en la puerta del consultorio un aviso para ser reprogramado nuevamente; en el archivo me pidieron el número de mi celular para avisarme la fecha que me tocaría entrar con el urólogo.
Es una verdadera desgracia nacional la logística del ISSSTE, pues se ve que funciona con la nefasta, ruin y discriminatoria mentalidad, de que cualquier enfermedad puede esperar sin avanzar, hasta que se les ocurra atendernos, sobre todo a los jubilados, para lograr nuestra muerte antes de tiempo, dejar de molestarlos y liberarse de pagar nuestra raquítica pensión mensual.
Señores: la falta de respeto institucional con la que les escribo esta carta es porque el respeto se gana y no se da por decreto, no lo merecen quienes han comprado el poder con el dinero del pueblo; afortunadamente ustedes ya se van después de haber destruido al país, pero la inmensa mayoría de mexicanos les cobraremos la factura en julio próximo, por lo que he mencionado al principio, por las casas blancas, rosas, azules, amarillas, negras, por la podredumbre, represión e impunidad de las que son medallistas de oro, muy orgullosos.
Atentamente
Rubén Sanluis Meneses








