Un “show”, la selección de candidatos priistas a gobernadores

Nueve entidades federativas renovarán sus gobiernos en 2018. En seis de ellas el PRI, que busca revertir tendencias desfavorables, ya designó precandidatos; pero lo hizo mediante imposiciones directas o merced a arreglos tan poco claros que sólo han causado descontrol y descontento en sus propias filas.

Entre sorpresas, barruntos de división e inconformidades, el PRI lleva adelante su proceso de selección de precandidatos a gobernar las entidades en las que habrá elecciones en 2018. Ha habido imposiciones del precandidato presidencial José Antonio Meade, y negociaciones –que no dejaron satisfechos a algunos de los aspirantes– con personajes como Roberto Albores Guillén, Elba Esther Gordillo, Jorge Carrillo Olea, Roberto Madrazo e Ivonne Ortega.

La consigna desde la dirigencia nacional del PRI fue obtener las precandidaturas con negociaciones tersas y en unidad. El dirigente de ese partido, Enrique Ochoa Reza, definió las tres virtudes que deben tener sus candidatos o candidatas: una trayectoria positiva, experimentada y probada en el ejercicio de la administración pública; honestidad comprobada; y un proyecto inteligente y convincente ante la ciudadanía.

Pero en varias entidades los grupos locales de poder y las ambiciones de los pretendientes rebasaron a los enviados del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, además de que hubo madruguetes e inconformidades porque algunos de los elegidos tienen un historial negro.

Precandidato de “la maestra”

Durante meses ha habido negociaciones entre los aspirantes de Jalisco, Morelos, Puebla, Chiapas, Veracruz, Tabasco, Guanajuato, la Ciudad de México y Yucatán. En todos los casos se impusieron los poderes locales.

Así ocurrió en Morelos, donde se eligió precandidato al diputado federal Matías Nazario, quien tiene vínculos con Elba Esther Gordillo y Jorge Carrillo Olea.

Nazario fue coordinador de Comunicación Social cuando Carrillo Olea gobernó Morelos y la entidad empezó a sufrir los problemas de violencia y secuestros en los que estuvieron implicados policías estatales. Aunque el legislador no es profesor, tiene una relación cercana con Juan Díaz de la Torre, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, e influencia en la Sección 19 del gremio, en la cual basa parte de su poder político y social.

De hecho, durante los gobiernos estatales del panista Marco Antonio Adame y ahora del perredista Graco Ramírez, el diputado del PRI movilizó al gremio magisterial para protestar por los altos niveles de inseguridad y para apoyar la reforma educativa.

Nazario tiene el apoyo de Nueva Alianza, partido creado en 2005 por la maestra Elba Esther Gordillo, quien firmó el acuerdo para ir en alianza con el PRI y el Partido Verde. Enfrentará a Rodrigo Gayosso Cepeda, hijastro del actual mandatario, y al exfutbolista y alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco.

En Jalisco, la voluntad del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz se impuso en la selección del precandidato, pues desde noviembre presentó ante Ochoa Reza a Miguel Castro Reynoso, secretario estatal de Desarrollo e Integración Social como el principal prospecto para que lo releve en 2018.

Pese a que los favoritos eran Eduardo Almaguer Ramírez, exfiscal estatal, y Arturo Zamora Jiménez, secretario general de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), Castro Reynoso resultó elegido precandidato del PRI para el gobierno de Jalisco.

Al ser ungido por unidad, Castro Reynoso escribió en su cuenta de Twitter: “Agradezco la confianza de mi partido, por la oportunidad de encabezar un proyecto que busca darle continuidad al trabajo hecho por Aristóteles Sandoval. A partir de hoy, mi tarea es unir a las y los jaliscienses en un proyecto en común”.

Sandoval respondió en la misma red social: “No hay virtud más grande en la política que la capacidad de escuchar a la sociedad y ser sensible a sus demandas, esa virtud te acompaña @micasrey. Te felicito por tu precandidatura, unidos seguiremos impulsando el liderazgo de Jalisco”.

El aviso de la precandidatura fue hecho, vía Twitter, por Ochoa Reza. Pero desde mucho antes –desde la reunión de noviembre– la decisión estaba tomada: se impuso la voluntad de Sandoval, con quien Castro Reynoso hizo mancuerna en la elección en la que el primero ganó la gubernatura y él la presidencia municipal de Tlaquepaque.

Castro Reynoso inició su carrera política tutelado por Alfredo Barba Hernández, viejo dirigente de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos que tenía el control político de Tlaquepaque. En 2009, en su segundo periodo como edil, Castro hizo mancuerna con Sandoval, que era alcalde de Guadalajara, para ser contrapeso del entonces gobernador panista Emilio González.

La ira de Ramírez Marín

Otro caso en el que se impuso el poder local fue en Yucatán, donde el principal sorprendido de que se favoreciera a Mauricio Sahuí Rivero fue el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, quien ya se veía como precandidato.

Ramírez Marín, exrepresentante del PRI ante el Instituto Nacional Electoral, había trabajado arduamente por la candidatura al gobierno de su entidad; cuando supo que no era el elegido, mostró su enojo en la sesión de la Cámara dando gritos cada vez que alguien se salía del orden en su participación.

También quedó fuera Pablo Gamboa Miner, hijo del líder del PRI en el Senado, Emilio Gamboa, y quien ha sido uno de los principales apoyos y promotores de las reformas del presidente Enrique Peña Nieto. Pese a su nula experiencia política, el diputado Gamboa Miner, asiduo cliente de las revistas y páginas sociales, sigue aspirando a gobernar su entidad.

La designación de Sahuí Rivero, se comenta en los círculos políticos locales, fue fruto de las pláticas entre la exgobernadora yucateca Ivonne Ortega y Peña Nieto, quien le pidió que desistiera de sus intenciones de ser la candidata priista a la Presidencia, para dejarle el paso libre a Meade.

Luego de ser designado precandidato, Sahuí Rivero intentó desmarcarse de Ortega, con quien dijo que tiene una relación afectiva y respetuosa, como la que tiene con los otros exgobernadores con los que ha trabajado.

Sostuvo que el único liderazgo político al que responde, respeta y reconoce es el del gobernador Rolando Zapata Bello –quien fue secretario de gobierno durante la gestión de Ortega– y que asumía la precandidatura “con la obligación esencial de seguir por el rumbo que Rolando Zapata Bello ha marcado a Yucatán”.

En Tabasco uno de los personajes que se impuso en la selección de Georgina Trujillo Zentella como precandidata a la gubernatura fue el exlíder del partido y excandidato presidencial Roberto Madrazo, quien reapareció en la última sesión extraordinaria del Consejo Político Nacional priista tras un retiro de la vida política desde su derrota en las elecciones presidenciales de 2006.

Trujillo Zentella es hija del exgobernador Mario Trujillo y cuñada del empresario Ignacio Cobo, allegado a Carlos Slim. Su carrera política se inició en el grupo de Madrazo. Fue una de las principales colaboradoras de éste cuando gobernó Tabasco y también como dirigente del PRI, cuando fue su coordinadora de asesores y presidenta de la Fundación Colosio.

Ha sido diputada federal dos veces y diputada local, senadora y presidenta municipal de Villahermosa. También colaboró en las administraciones de Manuel Andrade y de Andrés Granier; este último hoy en la cárcel por malversación de fondos públicos y enriquecimiento inexplicable.

Tras una reunión con los aspirantes tabasqueños Nicolás Carlos Bellizia e Ignacio Lastra, en la cual estuvieron presentes Gustavo de la Torre Zurita, presidente del Comité Directivo Estatal, y Jorge Salomón Azar García, delegado general del CEN del PRI en Tabasco, se acordó nominar a Trujillo –quien se desempeñaba como secretaria adjunta a la Presidencia del partido– precandidata de unidad.

En Veracruz las negociaciones encabezadas por Ochoa Reza fueron muy claras antes de que se comunicara el acuerdo para que el senador José Francisco Yunes Zorrilla fuese el precandidato de unidad.

Según los círculos políticos veracruzanos, la orden fue dictada por Meade, quien pidió que se eligiera a quien ha sido su amigo desde que estudiaban en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, junto con el canciller Luis Videgaray.

“Pepe Yunes es un hombre joven, con una amplia preparación académica y una trayectoria política y partidista al servicio de los veracruzanos. Creció en el seno de una familia honesta y trabajadora, y desde muy joven se caracterizó por su compromiso con el trabajo, el respeto, la responsabilidad y la rectitud en el quehacer político”, dijo Ochoa Reza cuando se informó de la elección como precandidato único de Yunes Zorrilla, quien ha sido diputado federal, diputado local, senador, alcalde de Perote y dirigente del PRI veracruzano.

La misma noche en que fue elegido Yunes Zorrilla, el presidente nacional del PRI dio a conocer el nombramiento de Fernando Moreno Peña como delegado general del CEN en Veracruz.

Otro amigo de Meade que fue elegido precandidato –para la Ciudad de México– es Mikel Arriola Peñalosa.

Durante los últimos 18 años el PRI ha perdido todas las elecciones en la capital del país, donde es la cuarta fuerza política debajo de Morena, el PRD y el PAN. Con la elección del exdirector del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) el priismo pretende arrebatarle a la oposición algunos ayuntamientos, como se llamarán las delegaciones capitalinas a partir de 2018.

Arriola, como Meade, es un precandidato ciudadano salido del entorno de Los Pinos. En ambos casos, las precandidaturas se impusieron sin mayor debate ni presencia de otros aspirantes.

Los que faltan

En Puebla –donde la convocatoria para elegir al precandidato saldrá en enero, junto con las de Guanajuato y Chiapas– la guerra intestina entre un numeroso grupo de aspirantes sólo ha generado divisiones y fracturas.

El dirigente estatal del PRI, Jorge Estefan Chidiac, ha sido rebasado por los aspirantes Alejandro Armenta Mier, Javier López Zavala, Enrique Doger Guerrero, Juan Carlos Lastiri Quiroz, Alberto Jiménez Merino y Blanca Alcalá Ruiz, quienes se han dedicado a hacer campaña en los medios de comunicación y con anuncios espectaculares y actos públicos.

Lastiri, subsecretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, es uno de los que más se han promovido en diversos medios y en espectaculares mediante el Movimiento Decisión Puebla 2018. Sin embargo, hace unas semanas estuvo involucrado en un escándalo de corrupción, pues algunos de sus subalternos fueron acusados de extorsionar al presidente municipal de Tepexco al condicionarle programas sociales.

Doger Guerrero, delegado del IMSS y quien ya aspiró a la candidatura en 2016, insiste en ser elegido, pese a que se ha cuestionado su trabajo e incluso se le acusó de “conflicto de interés” por el contrato de la institución con los Laboratorios Pisa, especializados en diálisis, pues algunos usuarios acusan negligencia y mala calidad de los servicios.

El diputado federal Alejandro Armenta Mier, otro de los contendientes, ha criticado duramente al actual gobierno por el robo de combustible, la creciente inseguridad en la zona, el rezago y la marginación. Mientras sobre López Zavala está la versión de que podría pasar a Morena, no obstante que tuvo un encuentro con Estefan Chidiac para integrarse al proyecto de unidad que se intenta instaurar en el partido.

El delegado de Desarrollo Rural, Jiménez Merino, también aspira a la precandidatura, a pesar de que ha sido acusado de promover el acarreo del voto en zonas campesinas. La senadora Alcalá manifestó también su interés por la precandidatura, pero sin afectar la débil unidad del PRI.

En Chiapas se espera que la convocatoria para elegir al precandidato salga a mediados de enero. Mientras tanto, el priismo, en alianza con el Partido Verde y Nueva Alianza, tiene dos aspirantes para la gubernatura: el senador Roberto Albores Gleason y el secretario estatal del Campo, José Antonio Aguilar Bodegas.

El poder que ha adquirido Albores Gleason, hijo del exgobernador Roberto Albores Guillén –a quien el subcomandante Marcos llamó “Firuláis” y lo acusó de promover la presencia de grupos paramilitares en Chiapas–, ha ignorado los llamados de Ochoa Reza por la unidad.

El senador y dirigente del PRI ha sido criticado por su falta de liderazgo, que ha ocasionado el declive del partido, pues de 59 municipios que tenía hace unos años, ahora sólo cuenta con 24. Vinculado a los grupos más duros del estado, como los caciques y finqueros de la familia Kanter, Albores Gleason es conocido como #LordProspera en las redes sociales, luego del acarreo que llevó a su más reciente informe de actividades como legislador.

Entre los círculos políticos de Chiapas se maneja la versión de que si a pesar de la mala imagen y falta de liderazgo se impone a Albores Gleason como precandidato, José Antonio Aguilar Bodegas podría buscar la candidatura por el Partido Encuentro Social.

En Guanajuato, donde también se definirá la precandidatura en enero, entre los aspirantes se menciona al exdiputado y embajador de México en Uruguay, Francisco Arroyo Vieyra, quien fue acusado de ocultar 1.2 millones de dólares en la Banca Privada d’Andorra, como publicó en septiembre pasado el diario español El País. El guanajuatense reconoció dicho pago, pero aseguró que fue por un trabajo que no podía revelar y enfatizó que se equivocó al haber ocultado el dinero en dicho banco.

Otros aspirantes son el senador Miguel Ángel Chico Herrera, que tiene buena relación con los líderes de la CNOP, y el senador Gerardo Sánchez García, exlíder de la Confederación Nacional Campesina, a quien, sin embargo, se le achacan las derrotas del PRI en los municipios del corredor industrial.