Rupturas y tensiones en Por México al Frente

El presidente del PAN, Damián Zepeda, niega que haya cedido demasiado al PRD y a MC al formar la coalición Por México al Frente. Sin embargo, la postulación de controvertidos políticos y la cantidad de posiciones por entidad y partido está causando muchas tensiones en la alianza que postulará a Ricardo Anaya. En cuanto a las duras críticas de Felipe Calderón y varios senadores de su partido, Zepeda puntualiza que se trata de un “conflicto de interés” porque la esposa del expresidente “le compite” a Acción Nacional.

Con el panista Ricardo Anaya como estandarte de la honradez y la modernidad, la alianza Por México al Frente va tomando forma con personajes de la talla de Ángel Aguirre, quien era gobernador perredista de Guerrero cuando, en septiembre de 2014, fueron desaparecidos los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa y que ahora, pese al repudio, busca una diputación federal con el cobijo de tres partidos.

El elenco preliminar de aspirantes incluye prácticas de nepotismo político, como el del expriista Miguel Ángel Yunes Linares, quien ambiciona heredarle el puesto de gobernador de Veracruz a su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez –cuyo hermano es alcalde del puerto–, lo mismo que ansía Graco Ramírez en Morelos con su hijastro Rodrigo Gayosso Cepeda.

También hay aspirantes asociados a conductas criminales: el candidato aliancista a gobernador de Tabasco, Gerardo Gaudiano, está bajo investigación por lavado de dinero para el exgobernador priista de Quintana Roo Roberto Borge. En San Luis Potosí el aspirante a diputado federal Ricardo Gallardo Cardona estuvo en la cárcel y su padre, Ricardo Gallardo Juárez, es alcalde perredista de la capital, detestado por el panismo.

Y pese a que las cúpulas de los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) formalizaron la coalición, en los estados proliferan las tensiones entre sus militantes por el reparto de las candidaturas a diputados federales y senadores. La disputa por cada una anticipa más conflictos, incluyendo los que hay en los estados con elecciones concurrentes y donde aún no han cuajado las alianzas.

Son 2 mil 547 cargos que, en su mayoría, deben definirse con el apoyo de los tres partidos coaligados a nivel federal y, en algunos casos, estatal: la Presidencia de la República, reservada para Ricardo Anaya; nueve gubernaturas; 300 diputa­ciones federales de mayoría; 64 senadurías; 585 diputaciones locales, y mil 597 ayuntamientos.

En Nuevo León, Morelos y Chiapas siguen las negociaciones para concretar la coalición, pero en Jalisco el presidente nacional del PAN, Damián Zepeda Vidales, dio un manotazo para revertir el rechazo de la dirigencia local de ese partido a la alianza, cuyo candidato a gobernador (Enrique Alfaro, de MC) fue el primero en despreciarla. Pero la dirigencia local volvió a decir que no.

Jalisco es ya el tercer padrón más grande del país, después del Estado de México y la Ciudad de México, y el PAN fue perjudicado en la repartición del frente: sólo cuatro de 20 distritos, mientras que al PRD le tocaron dos y a MC 14, además de las dos senadurías.

En octubre, cuando se estaba armando la alianza, los dirigentes nacionales de los tres partidos sabían que, en lo local, habría complicaciones y primero deberían consolidar lo nacional, como declaró a Proceso Dante Delgado, coordinador de MC:

“Los esfuerzos regionales vamos a dejarlos pendientes, porque si hacemos todo al mismo tiempo no se consolidaría el proyecto nacional. Primero hay que hacer un esfuerzo nacional y, una vez que se consolide, que no haya ninguna duda, debemos dar los siguientes pasos. Hacerlo todo al mismo tiempo sería muy pesado. Estamos pensando en mil 400 candidaturas; entonces hay que tener cuidado.”

Pero aun cuando ya se consolidó la alianza en el nivel nacional, hay conflictos entre los partidos del frente que derivarán en rupturas y desbandadas, particularmente en el PAN, anticipa Juan Miguel Alcántara Soria, panista de Guanajuato que apoya la candidatura de la expanista Margarita Zavala.

“Una vez que se definan los candidatos del frente, en particular donde se cedió a PRD y MC, habrá muchos renunciando al PAN, y en las candidaturas para panistas también: como va a ser dedazo, los que quedan excluidos, marginados, dolidos, se irán del partido o se declararán en brazos caídos, seguramente sin apoyar al PAN.”

Es “ganar-ganar”: Zepeda

Pero nada parece preocupar al flamante presidente del PAN, quien como secretario general fue el principal negociador de Anaya para pactar las candidaturas de la coalición –en 32 mesas estatales con los tres partidos en cada una–, porque triunfó, afirma con entusiasmo, el esquema de “ganar-ganar”.

“Se ha dicho que el PAN dio de más, que ganó uno y no otro. Fue una negociación de ganar-ganar, como son todas las buenas negociaciones en la vida, no nada más en política. ¿El PAN gana? ¡Claro! ¿El PRD gana? ¡Claro! ¿Movimiento Ciudadano gana? ¡Claro! Los tres partidos políticos vamos a crecer y, juntos, vamos a ganar y lograr la transformación del país.”

Los criterios que imperaron en las negociaciones para el reparto de candidaturas, explica, fueron no sólo la competitividad electoral histórica de cada partido, sino también la “inclusión política”, la cual significa que el partido dominante cede espacios a sus aliados con menos fuerza.

“Por ejemplo, en Tabasco nosotros vamos a una diputación federal en el Centro, un criterio de inclusión política sin duda. Numéricamente ese distrito no nos hubiera tocado. Lo mismo en Guanajuato, donde MC y PRD tienen una inclusión política. O en Baja California, donde nosotros tenemos ganados todos los distritos. ¿Eso implica que se cedió a costa del partido? Claro que no. Todos vamos a crecer.”

Según las cuentas de Zepeda, el PAN duplicará su crecimiento respecto a 2015: “El PAN hoy tiene 56 distritos ganados de 300 y vamos a quedar pegados a los 100 distritos nada más nosotros. Y otros compañeros del frente van a crecer. Como el PRD. Vamos a tener mayoría. Esa es la meta: tener mayoría estable en las cámaras de Diputados y Senadores”.

Precisa: “Cuando me dicen: ‘Oye, en Jalisco hay inconformidad’, les digo: Vamos a poner las cosas en perspectiva. ¿Cuántos distritos ganó el PAN en la anterior elección? Uno. Hoy vamos en cuatro distritos muy competitivos junto con PRD y MC, que nos dan posibilidades reales de ganar los cuatro”.

El presidente del PAN, de origen sonorense, rebate las acusaciones de que Anaya se agandalló la candidatura presidencial y que el proceso interno es una simulación, diseñado todo para él.

Primero, dice, es lógico que su partido se quede con la candidatura presidencial: “Si el PAN tiene de 20 a 25 puntos, el PRD de seis a ocho y MC de tres a cinco, es natural que el partido político que tiene una mayor preferencia electoral lo encabece”.

Más aún, argumenta, Anaya fue un extraordinario dirigente del PAN y, según él, con una aprobación de los panistas casi total. “Ricardo hizo un excelente trabajo como dirigente nacional. ¡Fenomenal!”

–Y que usó para su proyecto presidencial…

–Logró más triunfos que nunca en la historia del PAN. Eso es un hecho. Ahí están los resultados. Y yo digo: ese ambiente de triunfo, ese liderazgo dinámico, moderno, combativo, tiene una gran afinidad en el partido. Me ha tocado ver mediciones de 90% de aprobación de la dirigencia cuando estuvo Ricardo.

“Entiendo que a quien no le guste diga lo contrario, pero es innegable que hay una gran afinidad en el PAN hacia él, porque les gusta la figura combativa, ha sido un buen dirigente, capaz, bueno para el debate. Fue una dirigencia muy fuerte. Yo me siento muy orgulloso de haber sido parte de ella.”

Zepeda niega, también, que las más de 50 mil firmas de panistas que Anaya entregó sean falsas o que las haya tenido guardadas, porque las presentó prácticamente un día después de emitirse la convocatoria. “Quienes formamos parte del PAN sabemos que, si tienes una representatividad nacional, eso es totalmente posible, ¡por supuesto!”

–¿Cómo?

–Hay un dato que cambia la perspectiva: ¿Cuál es el tope de firmas por estado? Mil 500. No es juntar 50 mil en un estado, no; son mil 500 por estado máximas. Cuando tienes un equipo nacional juntas firmas sin problema.

–¿Más de 50 mil en menos de dos días?

–Por supuesto que sí. Es perfectamente posible.

Calderón, con el PRI

La coalición electoral PAN-PRD-MC no fue total: de los 300 distritos federales, sólo hicieron coalición en 269 y en los otros 31 cada partido irá solo: al PAN le corresponde postular en 127, al PRD en 91 y a MC en 51. La razón por la que se tomó esta decisión es que tendrán más espots en radio y televisión.

“Cuando tienes una coalición parcial eres más competitivo en términos de tiempos de radio y televisión, entre otras consideraciones”, admite Zepeda.

En cuanto a los promocionales en radio y televisión, el frente tendrá 6 millones 71 mil 427 anuncios, casi la misma cantidad de la que dispondrá la alianza PRI-PVEM-Panal, y prácticamente el doble de los 3 millones 214 mil que le corresponden a la alianza Morena-PT-Encuentro Social, que postula a Andrés Manuel López Obrador.

En senadores, la distribución es la siguiente: el PAN nombrará candidatos de primera fórmula en 19 estados y 16 de segunda fórmula, mientras que el PRD lo hará en 12 estados en primera fórmula y ocho de segunda fórmula. MC sólo podrá hacerlo en Jalisco y otros ocho estados en segunda fórmula.

Se prevé que el eje de la campaña del PAN sea Anaya como candidato presidencial, colocado al frente de la alianza que logró armar con PRD y MC, y en contra de sus adversarios internos, en particular de Felipe Calderón, quien lo ha sometido a una crítica permanente.

“‘Dedazo’ y ‘auto-dedazo’ son de un cinismo y autoritarismo que no tienen cabida en una democracia. Si dentro de un partido no hay debate y sólo cuenta una sola persona, el resultado es una política hecha de obediencia y ambición, no de ideas ni de principios”, escribió Calderón tras la unción de Anaya.

Pero el expresidente, quien es aún militante panista, también ha sometido a asedio a Zepeda Vidales, a quien tilda de “patán”, “cínico”, “borracho”, “incongruente” y otras expresiones, como la agria bienvenida que le dio: “Patán Zepeda será el presidente más inculto e inescrupuloso en la historia del PAN. Qué pena”.

Y en plena Navidad, a la hora de la comida, Calderón compartió una nota de septiembre de 2016: “Detienen por ebrio y escandaloso a Damián Zepeda”.

Zepeda respondió: “Qué pena que le hagas el trabajo sucio al PRI. Una vez más, falsa tu información. Además de ser un ataque de hace más de un año, en su momento denuncié el abuso policiaco y persecución política en Sonora y la Comisión de Derechos Humanos me dio la razón. Saludos y ¡Feliz Navidad!”

El presidente del PAN dice a Proceso que Calderón rebaja su investidura como exjefe del Ejecutivo y que, si bien es cierto que viola el Estatuto del PAN haciendo campaña por su esposa, será la Comisión de Orden la que defina si lo expulsa.

“Quien me conoce sabe que soy una persona que dice lo que siente y, si algo no soy, es dejado”, advierte Zepeda, pero aclara que no responderá a los insultos. “Cuando una persona se rebaja al grado que se ha rebajado el expresidente, contestarle en los mismos términos rebaja a la otra persona, y yo no lo voy a hacer”.

Añade: “El expresidente tiene una molestia y un conflicto de interés, porque su señora, su esposa, le está compitiendo al PAN. Entonces hay que tomarlo de quien viene”.

–¿Está violando el estatuto?

–¡Sin duda! ¡Por supuesto! Hay un acto indebido, es innegable. Antiestatutario y antiético también. Es antiético por mantenerse dentro del partido y hacer eso. Está bien apoyar a alguien más, pero te separas. Bueno, él en su valoración interna tomará su decisión.

Para él no hay duda de que Calderón y los senadores que lo apoyan le hacen el juego al PRI: “Yo he sido de los que más firmemente lo ha señalado como secretario general y lo reitero como dirigente nacional: tanto en su caso como otro casos, ni qué decir de los senadores. Pactar con el PRI está mal, es indebido. No le saquemos la vuelta, hay que decir las cosas como son. Pero de ahí a que el PAN va a desviar su atención, perder el tiempo con quien está actuando con esa deslealtad, para convertirlo en la agenda principal del partido, claro que no”.

–¿En el caso de Calderón se puede hablar de traición?

–En otro momento trataremos ese asunto. Hoy, reitero, a la investidura mi respeto, creo que hay un conflicto de interés y por tanto haría mal el presidente del partido atendiendo señalamientos de tal bajeza.

Zepeda prefiere destacar lo que el PAN está haciendo para ganar la elección, como denunciar los delitos electorales derivados del desvío de recursos públicos de Chihuahua a campañas del PRI en ese y otros estados, como Veracruz y Tamaulipas, documentado por el gobierno de Javier Corral.

“Es un solo capítulo de este libro lamentable de historias de corrupción en México. Lo que nosotros pedimos es que se haga justicia, que se castigue a quien sea responsable”, subraya Zepeda, quien rechaza que el PAN vaya a ceder: “¡No, para nada! Eso no se negocia”.

–Eso bien vale la Presidencia de la República.

–No lo veo así. Nosotros estamos comprometidos.

–Anaya tiene lista de arreglos, de complicidades.

–No lo comparto y conozco de su integridad y honestidad. Y el partido, que ahora me toca encabezar, jamás negociaría un tema de justicia. ¡Jamás!