Señor director:
Le pido de la manera más atenta haga llegar esta carta al señor Fabrizio Mejía Madrid.
Señor Mejía Madrid:
En su artículo “Natividad”, publicado en el número 2146 de Proceso, trata de desvirtuar los personajes y sucesos bíblicos que conforman el evento de la Navidad que celebra el nacimiento de Jesucristo, para demostrar, según usted, que el cristianismo no es más que una “historia con incongruencias”; que personas con una formación intelectual “seria” como usted pueden de un plumazo derrumbar. En realidad de eso trata todo su artículo, y me voy referir a los motivos humanos que gravitan en el inconsciente de personas que, ante la imposibilidad de construir, destruyen.
Dice Heidegger que el hombre es un ser histórico en el mundo. La historicidad implica que tiene pasado, presente y futuro; en este futuro queda implícita la trascendencia. Esta trascendencia “constitutiva del ser hombre” implica creer que la vida tiene un sentido y un futuro, buscar en “sí mismo” y en los “los otros” los sentimientos y pensamientos más nobles que dignifican al propio “ser humano”. Significa también construir, no destruir.
Erich Fromm estudia las dos tendencias básicas que todo ser humano tiene por el solo hecho de serlo: la biofilia, amor a la vida, y necrofilia, atracción a la muerte. En la primera la persona trata de construir, amar y gravitar entre lo noble y valioso del ser humano. En la necrofilia trata de destruir y gravita alrededor de todo lo que denigra al ser humano. Su artículo es necrófilo, donde la muerte está presente al tratar de destruir la fe de alrededor de trescientos mil millones (sic) y más personas que celebran la Navidad, ridiculizando y haciendo gala de conocimientos históricos que usted interpreta según su dinámica inconsciente destructiva y aflora en su vida como en este caso que nos ocupa. Intención absurda que revela su necesidad de “creer en algo” que lo rebase, para que esta vida y la suya tengan sentido para usted.
Deseo sinceramente escoja el camino de la vida y no el de la muerte. Se sentirá muy bien.
Atentamente:
Licenciada en trabajo social Carmen María Maldonado Franco, sicoterapeuta y escritora (Poemario y Cuentos para adultos)
Respuesta del colaborador
Señor director:
Nada más alejado de mi intención que ridiculizar las creencias de los católicos. Lo laico no es, como repiten nuestros actuales candidatos a la Presidencia, abrazar todas las religiones, sino mantener al poder terrenal lejos de todas ellas. En ese sentido, mi artículo es laico: trato de hacer historia humana de lo que para muchos es dogma de fe. Hay un Jesucristo histórico, así como uno espiritual. Heidegger no se refiere jamás a lo transcendente como “divino”, sino al contrario: el sujeto se constituye sólo en la percepción de su propia ruptura como acontecimiento. Lo trascendente es salir de uno mismo para volver a uno mismo con un juicio sobre su propia libertad; en eso creo yo. Los lectores pueden profesar lo que ellos prefieran. A diferencia de los católicos, yo nunca les diré a los demás cómo vivir. En cuanto a las tareas de mi inconsciente, debo pasarle esa factura a mi psicoanalista.
Feliz año.
Fabrizio Mejía Madrid








