Fractura del PES en Coahuila

En la mañana del jueves 21, Eduardo Pacheco presentó su renuncia como dirigente del Partido Encuentro Social (PES) en Coahuila, estado donde dos veces fue candidato (primero a diputado federal en 2015 y luego a diputado local en 2017). Y ahora revela a Proceso que hay más inconformes.

Desde que el miércoles 13 se formalizó la alianza entre los partidos Morena, del Trabajo y Encuentro Social, llamada “Juntos Haremos Historia”, para postular a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, intelectuales, académicos, activistas de género y de la diversidad sexual expresaron públicamente su rechazo.

Como se publicó en la edición 2146 de este semanario, la inconformidad en Morena se relaciona con la agenda que dirigentes y diputados del PES han impulsado en el ámbito legislativo, que va desde insistir en la prohibición del aborto y del matrimonio entre personas del mismo sexo hasta eliminar la laicidad en el sistema educativo.

En el caso del coahuilense Eduardo Pacheco ocurre a la inversa: su crítica, rechazo y renuncia se deben a la definición estatutaria de Morena en los temas antes descritos.

“No me sería posible abanderar estas ideologías que promueve Morena y menos promover el voto para candidatos que impulsan estas ideologías”, dice, y añade que el paso natural es también renunciar a su militancia.

Cuenta que desde finales de noviembre el dirigente nacional del PES, Hugo Eric Flores, convocaba a los líderes estatales de su partido a varios encuentros para plantearles el avance de las negociaciones con Morena. Y asegura que en una de esas reuniones al menos 12 dirigentes locales estuvieron contra la alianza, porque preferían presentarse solos en los próximos comicios de julio. Finalmente, se impuso una mayoría de 20 votos, además del Comité Nacional.

El encuentro ocurrió en el hotel Sheraton de Paseo de la Reforma de la Ciudad de México el 10 de diciembre. Sin embargo, de acuerdo con Flores, la votación final quedó 30 en favor de la alianza con Morena y dos en contra, entre ellos el de Pacheco.

“Los extremos emergen”, comenta al reportero el presidente nacional del PES al referirse a los reclamos de pesistas y morenistas. No obstante, rechaza que en su partido haya una crisis interna y atribuye la renuncia de Pacheco a una decisión personal, que no hace mella ni siquiera en Coahuila, donde, asegura, no hay desbandada y sí muchos liderazgos para tomar la estafeta.

La salida de Eduardo Pacheco, abogado de profesión y miembro destacado de la multitudinaria congregación denominada Cristo Vive, se hizo pública una semana después de formalizarse la alianza.

A la par de las inconformidades, las diferencias entre Morena y el PES se acentuaron en el debate público.

El viernes 15, por ejemplo, cuatro de los diez diputados del PES votaron en favor de la Ley de Seguridad Interior; sólo dos lo hicieron en contra y cuatro más se ausentaron, en tanto que todo el bloque de Morena votó en contra.

Entre los legisladores pesistas que aprobaron la ley de seguridad destaca su coordinador parlamentario, Alejandro González Murillo, sobrino de Jesús Murillo Karam, exprocurador general de la República y exgobernador de Hidalgo, por quien el PES ha sido señalado de ser un instrumento priista del llamado “Grupo Hidalgo”, encabezado por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, también exgobernador de dicho estado.

“Nada que ver. Hace tiempo éramos el partido de (Felipe) Calderón, luego de (Marcelo) Ebrard; ahora de Osorio, a quien le tenemos reconocimiento porque siempre fue un funcionario respetuoso.”

Flores rechaza que la alianza del PES con Morena sea parte de una estrategia del secretario de Gobernación en represalia por haber sido excluido de la carrera presidencial.

–¿Peligra la alianza con Morena?

–No hay peligro en el PES. No hay crisis interna, no hay desbandada ni en Coahuila ni en ninguna parte –asegura Flores.

Reivindicaciones juaristas

El lunes 18, López Obrador se registró como precandidato del PES. En su discurso, insistió que no había diferencias de fondo entre lo que él representa y los principios de ese partido.

En referencia directa a este semanario –que en su pasada edición planteó en un llamado de portada “Pragmatismo de AMLO: entre la tecnocracia y la ultraderecha” –, el político tabasqueño dijo:

“Hoy aparece en una revista dedicada al análisis y la reflexión, por cierto seria, independiente, opositora al régimen, la definición de que estamos haciendo una alianza con la ultraderecha. Sería interesante profundizar sobre el asunto: ¿quién representa hoy día a la ultraderecha en México?

“No voy a profundizar en el tema, no voy a polemizar, pero sería interesante que se conociera qué es lo que ha sucedido en los últimos 30 años y quiénes han estado a cargo del Estado; quiénes han aplicado la actual política económica; qué partidos, estos encargados de aplicar una política económica que ha consistido básicamente en entregar los bienes del pueblo y de la nación a particulares, a sus allegados, nacionales y extranjeros.”

Luego, agregó: “El PES no es la ultraderecha”. Ese mismo día, en Calpulalpan, Tlaxcala, se dijo liberal, partidario del estado laico y defensor de la libertad de creencias, ofreció diálogo ecuménico y añadió: “En lo que a mí corresponde, como decía Ignacio Ramírez El Nigromante: ‘Yo me hinco donde se hinca el pueblo, yo respeto la religión del pueblo’”.

Para entonces, López Obrador ya había expresado que defendería los derechos de la diversidad sexual, aunque sin alusión a los temas de género que también le reprochaba un sector morenista. Lo reiteró el jueves 22, cuando en Cuautepec, Hidalgo, fue increpado por la activista transgénero Diana Bayardo.

El asunto, especialmente por parte de los grupos lésbico, gay, travesti, transgénero, transexual, intersexual, queer y asexual (conocidos por las siglas LGBTTTIQA), sigue permeando en los actos públicos del exjefe de Gobierno de la Ciudad de México, pero hasta la renuncia de Eduardo Pacheco no se había reflejado inconformidad alguna en el PES.

“Mi renuncia tiene que ver con la congruencia en valores que hemos promovido. Yo soy creyente cristiano y lo que representa esa opción política (Morena) no coincide con estos propósitos que tengo. Considero que tiene propuestas contrarias a las que promueve el PES”, afirma Pacheco.

Continúa: “Sobre el matrimonio, nosotros creemos que debe ser familia tradicional, papá y mamá, hombre con mujer; Morena promueve el matrimonio igualitario entre personas de un mismo sexo. La legalización de las drogas es bandera de Morena; nosotros promovíamos una vida libre de adicciones.

“Creo en la defensa de la vida, desde el vientre hasta la muerte natural. Morena promueve el derecho al aborto, que es asesinato, pérdida de miles de niños mexicanos inocentes e indefensos.”

En cambio, Hugo Eric Flores Cervantes, al igual que López Obrador, ve congruencia en diferentes planteamientos y admite que no la hubo en otros temas, los cuales fueron retirados de la plataforma política.

Después de exponer lo anterior, el presidente nacional del PES reclama:

“No somos de ultraderecha ni de extrema derecha. No nos gusta la geometría política, pero si observan nuestros documentos básicos verán que podemos parecer de derecha en algunas posiciones, aunque no en lo económico, en lo social; entonces, parecemos de izquierda.

“Esto tiene que ver, inclusive, con los orígenes personales. Soy un protestante clásico, soy juarista y tengo un profundo reconocimiento por Benito Juárez, como todo protestante clásico, porque él fue quien hizo posible la libertad de culto.”

El punto de Flores Cervantes es que, como lo planteó el lunes 18, si se quiere reconstruir al país, hay que ir más allá, a los asuntos de fondo, y eso implica respetar las diferencias. “No pedimos apoyo a nuestras posturas ni intentamos convencer a nadie. Sólo pedimos respeto y diálogo”, puntualiza el dirigente.