José Antonio Meade empezó su precampaña en San Juan Chamula, imitando lo que hizo hace seis años Enrique Peña Nieto. Y no es gratuito que lo haya hecho así, pues es el presidente de la República quien forjó a ese precandidato –uno que le asegura continuidad a sus reformas estructurales–, para lo cual avasalló al PRI. Además, el mandatario colocó a incondicionales suyos alrededor del exsecretario de Hacienda, a fin de controlar todos los detalles estratégicos de la campaña en pos de Los Pinos.
Al arrancar su precampaña presidencial en el pueblo tzotzil de San Juan Chamula, José Antonio Meade siguió los pasos de Enrique Peña Nieto, quien hizo lo mismo en ese municipio chiapaneco en 2012.
El presidente Peña Nieto no sólo ha marcado los primeros pasos de la carrera presidencial de Meade sino que, a diferencia del expresidente Ernesto Zedillo –quien en la elección del año 2000 estableció la “sana distancia” con el PRI y su candidato presidencial, Francisco Labastida–, controla al equipo de campaña y a la dirigencia nacional de su partido, pues colocó a su gente de confianza en los puestos clave.
El dominio de Peña Nieto llegó incluso hasta la definición de la estrategia electoral priista, que ya echó a andar una maquinaria de más de 7 millones de militantes y simpatizantes que habrán de movilizarse en 200 días de proselitismo, con la meta de alcanzar 24 millones de votos, según el Plan Nacional de Elecciones 2018 aprobado por la dirigencia del PRI.
Una vez que el PRI, el Partido Verde y Nueva Alianza registraron la alianza Meade Ciudadano por México, la meta propuesta por dicho plan es que José Antonio Meade obtenga 5 millones de votos más de los que consiguió Peña Nieto en 2012, cuando se adjudicó 19 millones 158 mil 592. Con esto se pretende evitar el escenario de una victoria por mínimo porcentaje, que no le diera al PRI una mayoría en el Congreso y lo obligara a una especie de “gobierno de coalición”, tal como lo ha señalado varias veces Manlio Fabio Beltrones, expresidente nacional del PRI.
Primeros pasos
Vestido con el tradicional chuj que los chamulas confeccionan con lana gruesa para soportar el frío de la región de los Altos de Chiapas, el primer minuto del jueves 14 Meade inició su camino en pos de la Presidencia con un agradecimiento al apoyo de Peña Nieto.
Antes de tomar el control del PRI, Peña Nieto desbrozó el camino para la unción de Meade como candidato tricolor: desplazó a Manlio Fabio Beltrones de la dirigencia priista tras el descalabro de las elecciones de 2016, para imponer a su incondicional Enrique Ochoa Reza; manipuló a la asamblea nacional del partido para quitar los candados y que se pudiera reconocer a otro de sus incondicionales como candidato presidencial, aunque no fuera militante; e hizo a un lado a otros aspirantes, como la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, y al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Allanado el camino de Meade, Peña Nieto colocó a sus allegados en los puestos clave del equipo del precandidato: como coordinador de campaña puso al exsecretario de Educación, Aurelio Nuño, con escasa experiencia en la vida interna del partido pero amigo de Luis Videgaray y de Peña Nieto, de quien fue coordinador de asesores en el gobierno del Estado de México y después, coordinador de mensaje y estrategia de su campaña presidencial en 2012.
También ubicó al exgobernador mexiquense Eruviel Ávila como vicecoordinador de la campaña de Meade, luego de que en las pasadas elecciones en el Estado de México aplicó la estrategia basada en el uso de los programas sociales y la fragmentación del voto para hacer ganar a Alfredo del Mazo.
En el manejo de imagen instaló a Alejandra Sota, quien fue asesora de comunicación y opinión pública en la campaña de Alfredo del Mazo; antes lo fue de Eruviel Ávila, cuando gobernó el Estado de México, y de Margarita Zavala, cuando fue diputada federal panista.
Mientras que a Alejandra Lagunes, coordinadora de Estrategia Digital de la Presidencia, también la envió al equipo de Meade; en la campaña presidencial de Peña Nieto ella fue encargada de la estrategia digital. Es esposa del secretario federal de Medio Ambiente, Rafael Pacchiano.
En tanto que a José Ramón Martel, impulsor de la eliminación de candados para permitir la postulación de ciudadanos no militantes del PRI, lo situó como asesor político de Meade.
Tal vez por esas razones el precandidato Meade, quien se dice “no priista”, convocó a los directivos del PRI de todo el país a defender el gobierno reformista de Peña Nieto, comprometiéndose a continuar el mismo proyecto.
“Vengo a pedirles que me ayuden, porque lo que tenemos enfrente es muy importante, porque este país va a enfrentar una decisión histórica, va a enfrentar una decisión entre un cambio con rumbo y un salto al vacío, va a enfrentar la decisión entre la experiencia y la ocurrencia… todo eso que hemos construido juntos, de la mano del presidente Enrique Peña Nieto, hay que defenderlo… hay que reconocer que estamos cambiando al país y hay que reconocer que tenemos que transformarnos para seguir transformando”, aseveró el viernes 1 al recibir el apoyo de los 32 comités directivos estatales.
Y al registrase como precandidato ante la Comisión Nacional de Procesos Internos, en su discurso Meade le dedicó un amplio espacio a Peña Nieto. “México tiene un mejor presente y futuro. Esto fue posible gracias al talento y la sensibilidad de un arquitecto del cambio. Por la conducción de un mexicano con temple, valentía y profundo amor a México, el presidente Enrique Peña Nieto”.
Dijo que, de ser el próximo presidente, continuará con las reformas que realizó Enrique Peña Nieto. “Acabemos de una vez con la idea de que este país se tiene que reinventar cada seis años. No hay que demolerlo todo. No hay que cambiarlo todo”, dijo.
Control de la maquinaria
Peña Nieto no sólo posicionó a sus allegados en el equipo de Meade. También decidió controlar a la dirigencia del PRI, manteniendo a Enrique Ochoa Reza e instalando como vocero a César Castillejos Rangel, quien fue coordinador de comunicación de la campaña de Alfredo del Mazo, director general de Relaciones Interinstitucionales y director general adjunto de Estrategia de la Coordinación de Comunicación Social y vocería del gobierno de la República.
Además definió la estrategia electoral que fue presentada y aprobada la noche del miércoles 13, en la 42 sesión extraordinaria del Consejo Político Nacional del PRI. En dicha sesión se dio a conocer el Plan Nacional de Elecciones 2018, que prevé la formación de una estructura territorial y una estrategia de movilización de 7 millones de militantes y simpatizantes con la que, aseguran, Meade habrá de ganar la Presidencia el 1 de julio de 2018.
Dicha estrategia es similar a la que Peña Nieto implementó en 2012 en su campaña, con la movilización de toda la estructura territorial y con miles de representantes de todas las casillas.
Al dar a conocer el Plan Nacional de Elecciones 2018, Raymundo Muñoz Leyva, subsecretario de elecciones, dijo que tiene como objetivo que el PRI “siga siendo la mejor opción política para los mexicanos mediante la fuerza interna y la apertura a la participación ciudadana”.
Ante los consejeros y la dirigencia del PRI, Muñoz Leyva reconoció que el próximo 1 de julio se realizarán los comicios más grandes en la historia de México, con más de 89 millones de electores y más de 18 mil cargos en contienda, contando regidores y síndicos.
“Nuestra responsabilidad es clara, estamos llamados a defender las instituciones y a consolidar la unidad y estabilidad de nuestro país. Ahora los priistas nos presentamos ante un gran reto después de haber representado e impulsado con éxito la transformación de México”, argumentó el encargado de elecciones del PRI.
Explicó que tienen 200 días para afinar toda la estrategia, pues estará en juego la Presidencia, además de que se elegirán 128 senadores, 500 diputados, nueve gobernadores, 972 diputados locales y mil 614 alcaldes.
Según el marco geográfico electoral, el Plan Nacional de Elecciones del PRI prevé una cobertura total de representantes en 68 mil 635 secciones, 679 distritos locales y 300 distritos federales.
La proyección propuesta en dicho plan es que el PRI obtenga 24 millones de votos, con una participación estimada de 63% del electorado.
En las elecciones de 2012 Peña Nieto ganó con 19 millones 158 mil 592 votos: 38.15% de los 50 millones 143 mil 616 emitidos. Sin embargo, en las elecciones que se han celebrado desde 2012, el PRI ha perdido cerca de 5 millones de votos, uno de ellos en la pasada elección del Estado de México.
“¿Cómo vamos a ganar el 2018? Vamos a ganar a través de la consistencia, la organización y la cohesión de un ejército humano que conformaremos los priistas”, afirmó Leyva.
Explicó que se ha diseñado una estrategia que permitirá al PRI contar con una estructura bien definida, articulada, coordinada y auditada permanentemente, con cuatro objetivos clave: que sea ganadora, concreta, concisa y de metas alcanzables.
Al detallar dicha estrategia precisó que se formará una estructura base con cinco responsables de circunscripción, otros 32 por entidades y 2 mil 464 municipales.
Además de la representación ante el INE, tendrán 30 responsables en los Organismos Públicos Locales Electorales, 62 ante consejos locales, 300 ante consejos distritales, 45 en oficinas municipales, 433 ante consejos distritales y mil 511 ante consejos municipales.
“Tendremos una representación general de 21 mil representantes generales y 613 mil 882 representantes de casilla. Hay que recordar que en las elecciones concurrentes tendremos dos propietarios y dos suplentes, los únicos que no lo tendrán son Baja California y Nayarit”, precisó Leyva.
Indicó que el PRI tendrá una estructura de evaluación y seguimiento permanente compuesta de 32 responsables estatales, 300 auxiliares regionales, 2 mil 432 responsables municipales y 25 mil 67 de zona.
También una estructura jurídico-electoral integrada por 32 responsables estatales, 160 auxiliares jurídicos estatales, 2 mil 462 responsables municipales y 12 mil 300 auxiliares jurídicos municipales, así como 21 mil 300 abogados de ruta.
Tomando como base la distritación de 2018, afirmó que el PRI contará con una estructura territorial y de activismo superior a 6 millones 400 mil militantes y 723 mil simpatizantes que ayudarán a la representación electoral, que da un ejército de 7 millones 154 mil 500 priistas.
“Creamos una base de datos funcional e identificable claramente de los ciudadanos, activistas y aliados potentes de nuestro partido para así fortalecer nuestro ejército e impulsar la participación”, aseguró el subsecretario de elecciones del PRI.
Tras la presentación del Plan Nacional de Elecciones 2018, sostuvo que lo más importante para el PRI será cómo enfrentar el día de la elección: “Tendremos en tiempo y forma los resultados electorales y los resultados de activismo que se estén dando minuto a minuto, usaremos la innovación y la tecnología, porque los priistas tenemos tareas claras y específicas: activar, comunicar y defender”.








