CULIACÁN, SIN.– La Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes (OSSLA) recientemente cambió de director: la conduce ahora Miguel Salmón del Real, quien dirigió tres años la de Michoacán. Asistimos a la gala de ópera que ofreció el conjunto al aire libre en esta ciudad y en los Mochis, en colaboración con la SAS (Sociedad Artística Sinaloense).
El maestro Miguel Salmón ya había dirigido en varias ocasiones esta orquesta, los atrilistas se sintieron muy a gusto con el joven director y lo propusieron a las autoridades como nuevo conductor.
Dirigir arias y coros de ópera es una especialización que no cualquier director de sinfonías y conciertos domina; acompañar cantantes es totalmente distinto del universo sinfónico, pero Salmón del Real ya tiene mucho camino andado a este respecto y lo domina con soltura.
La gala de ópera que nos ocupa abrió con la sobadísima obertura de La forza del destino de Verdi y siguió con el coro de los herreros de El trovador del mismo autor; aquí nos sorprendió lo extremadamente bueno que es el coro formado por los Talleres de la Ópera de Los Mochis y de Culiacán. ¡Vaya nivel cultural de Sinaloa que tiene una orquesta así y estos dos talleres de ópera! (en Mazatlán hay otro). Este es un coro de gente joven que suena estupendo, pues todos son solistas que además saben ser coristas.
Continuamos con “Una furtiva lágrima” del Elixir de amor de Donizetti, a cargo del joven tenor Leonardo Sánchez, veracruzano que está comenzando una muy exitosa carrera y, ¿cómo no? Si canta estupendamente, como lo comentamos en esta columna con motivo de su debut en Bellas Artes en un comprimario de la ópera Lucía di Lammermoor, poseedor de una voz de tenor lírico que maneja a voluntad mediante una técnica depurada y muy resuelta.
Siguió el aria de Fígaro de El barbero de Sevilla de Rossini con el experimentado barítono José Adán Pérez, oriundo de Sinaloa, triunfador de la ópera en varios países, gran intérprete que no deja de sorprendernos por su solvencia vocal de primerísimo orden.
Correspondió ahora a las damas cantar el inolvidable dúo de las flores “Viens Mallika… Dôme épais le jasmin” de Lakmé de Léo Delibes, un clásico inolvidable a partir de The hunger (El ansia, en español), filme de 1983 de Tony Scott; interpretaron la refinada soprano Leticia de Altamirano, a quien hemos visto triunfar en varias óperas en Bellas Artes, cantante de exquisita voz y musicalidad, y la mezzosoprano Rosa Muñoz, del Estado de México, joven de verdad mezzosoprano pues en nuestro país abundan las mezzos que en realidad son sopranos con algo de graves, bella y caudalosa voz, dos veces becaria del Taller de la Ópera de Bellas Artes, quien ya ha cantado papeles tan demandantes como la Ulrica de El trovador.
Por falta de espacio no comentaremos todos los pormenores del concierto, basta decir que se interpretaron fragmentos de las óperas Carmen, Cavallería Rusticana, Nabucco, Turandot, zarzuela, canción mexicana y hasta el Hallelujah de El Mesías de Händel.
Nos llevamos un excelente sabor de boca por la magnífica sonorización, la organización sin fallas de la SAS, y la música interpretada a un altísimo nivel por Miguel Salmón del Real, confirmando lo que ya sabíamos: que esta orquesta se encuentra en muy buenas manos. Hace seis años escribimos en esta columna que Miguel Salmón es “el más versátil y prometedor de los jóvenes directores”, y la realidad ha superado nuestras expectativas; desde entonces se ha presentado exitosamente con media docena de orquestas en Europa y otras tantas en nuestro país.
Un gusto que la descentralización musical de México es todo un hecho.








