100 años: Tributo a Andrés Huesca y su arpa mágica

Trascendió fronteras a través de su versión de “La bamba” en películas como La perla y La reina del trópico, musicalizando hasta 77 cintas de la Época de Oro del cine mexicano. Andrés Huesca, el misterioso arpista jarocho que tocó para María Elena Marqués el alma llanera venezolana en Doña Bárbara, recibirá un inmenso tributo sonoro en el lote ANDA del Panteón Jardín, organizado por su hija cantautora y pedagoga, Gabriela Huesca, en el centenario de su natalicio.

Durante la Época de Oro del cine nacional, al cantor, compositor y arpista veracruzano Andrés Huesca se le bautizó El jarocho del arpa maravillosa, quien tras morir prematuramente hace 60 años en la misma ciudad que Jorge Negrete, Los Ángeles, fue enterrado junto al sepulcro de El charro cantor, en el lote de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) del Panteón Jardín.

Allí mismo y para conmemorar un siglo del nacimiento de este artista que diera a conocer “La bamba” en el mundo, el jueves 30 de noviembre su hija Gabriela Huesca ha convocado a músicos y bailarines veracruzanos a partir de las 11 de la mañana para no olvidarlo entre pregones y zapateo:

“Vamos a hacer un gran homenaje a mi padre, una reunión musical calurosa y repleta de cariño por la memoria de Andrés Huesca en el centenario de su nacimiento, vendrán grupos de Veracruz y una larga pasarela de amigos del son jarocho para recordar y reconocer su legado”, dice la también arpista, cantautora, dramaturga, actriz y pedagoga (fundadora en 1979 tanto del dueto infantil “Kitzia y Gabriela”, como del Centro de Investigación de Educación por el Arte “Euterpe”, en la calle de Pennsylvania 133, Coyoacán).

Allá en el rancho grande (1936), Tierra brava (1938), Historia de un gran amor (1942), Doña Bárbara (1943), La perla (1945), La reina del trópico (1946), Los tres huastecos (1948) son algunas de las 77 películas en las cuales participó Huesca con sus hermanos Juan y Víctor, o con sus Costeños y el Trío Huracán. Cuando el poeta Anastasio P. Hernández supo que el féretro del Mago del arpa jarocha llegaría por avión a la Ciudad de México tras haber fallecido el jueves 12 de septiembre de 1957, escribió:

  Gaviotas que van cruzando

  el cielo de Veracruz:

  Vayan al panteón volando

  a reposar en su cruz.

Gabriela Huesca muestra al reportero una partitura con el huapango “Homenaje a Andrés Huesca”, letra y música de Benjamín Sánchez Mota:

Con la magia de tus manos

te luciste como pocos;

naciste en el mero puerto,

por el Barrio de Los Cocos…

Sin embargo, la información de los historiadores musicales a menudo se contradice, según bosquejó Francisco García Ranz en su breve indagación Las arpas de Andrés Huesca y sus Costeños. Una nueva perspectiva a 70 años del nacimiento del arpa grande jarocha (En La manta y la raya #3, octubre de 2016). Por ello, Gabriela Huesca quiere la verdad:   

“Yo me estoy abocando a una investigación más profunda y fidedigna sobre mi papá, porque quiero hacer un libro interactivo con testimonios y compilación de sus obras. Hay muchas personas que tienen mucho qué decir acerca de mi papá y me he encontrado omisiones e interrogantes, ya llevo años escudriñando en Fonoteca Nacional, Indautor, Cineteca Nacional y la SACM (Sociedad de Autores y Compositores de México), para tener clarísimo todo lo que es autoría suya.

“Y es que mira, ¡toca en 77 películas! Es mágica su técnica de ejecución, su sonido, la fuerza de su voz, sus canciones hermosas, su velocidad tocando y los arreglos que él hace en el arpa con los conjuntos que formaba. Son arreglos de voces buenísimos, las cadencias respetan en gran parte el son tradicional y así él internacionaliza la música de Veracruz porque sobrepasó fronteras, trabajó en Estados Unidos, Colombia, República Dominicana y Cuba, con mucho éxito e inmenso cariño del público.”

Fandango inolvidable

Gabriela Huesca permaneció con su madre, la cubana Mary Gaby Román al lado de su padre en el lecho de muerte, hospitalizado en plena gira angelina. Tenía cinco años, y como su mamá, nació en La Habana. Sonríe y exclama:

“Soy signo Cáncer con ascendiente en Escorpión, en el calendario chino soy Dragón de Agua y en la santería soy Yemayá, ¡así que no hay duda que tengo que ver con el mar!”

–¿A quiénes ha convocado para conmemorar a su padre?

–A Los Trovadores del Barlovento que traen siete niñas artistas, porque el doctor Arauz, quien forma parte de este conjunto extraordinario, se ha dedicado a formar niñas para que tengan presencia en el arpa veracruzana.

“Además: Chucho Gil y sus Copleros, Caña Dulce y Caña Brava, Los Trovadores Xalapeños de Clemente Zavaleta, el arpista Alberto de la Rosa con Tlen-Huicani, Juan González, el grupo infantil de son jarocho Arrebol, Son de Madera y Mono Blanco.

“También estará en el lote de la ANDA del Panteón Jardín don Mario Barradas (nacido en Tierra Blanca, Veracruz, en 1926), ¡él sí convivió con mi papá! Tiene anécdotas preciosas de los momentos que tocaron juntos y va a estar en un lugar de honor. Y si siente el deseo y el ánimo de tocar el arpa, pues bienvenido porque es muy querido”.

–La vida de Andrés Huesca es un misterio, ¿qué hay de cierto de que el arpa que él tocaba no era jarocha sino más bien michoacana?

–Existe el arpa que lo acompañó hasta el último momento de su vida, que la está restaurando Juan González, y el jueves 30 la ponemos sobre su tumba. Es la que sale en las portadas de sus discos, él la toca parado, es el arpa que se ve en las películas doradas del cine nacional, es como un sincretismo.

“Estamos hablando de la mitad del siglo pasado, cuando él comienza sentado en un arpa de caja delgadita. Y luego le construyen otra para tocar parado, que tiene que ver con el arpa michoacana, con una caja de resonancia más amplia, que es más grande. Es el arpa que tengo y Juan González la va a restaurar no de forma museográfica, sino para preservar su originalidad”

–¿Qué hay de cierto de que a los 11 años su papá ya tocaba?

–Es verdad. Mi abuelito [Arnulfo Huesca] era celador de la Aduana Marítima de Veracruz y tocaba el arpa. Lo mandan a la aduana de Laredo; cuando él se va, mi abuelita les deja tomar los instrumentos a mi papá y sus hermanos. Tenía 10 años, bajó el arpa jarocha del ropero, un arpa chica que se tocaba sentado; Víctor, de nueve, cogió la jarana, y Juan, de siete, la guitarra”

A los tres meses, los chamacos ya tocaban y cantaban haciendo voces.

“Su grupo era Andrés Huesca y sus Costeños, estuvo en la Rondalla Mexicana que conformó Tata Nacho. Con sus hermanos ganan un concurso de la jabonería Borax en el puerto de Veracruz y hacia 1933 entran al cine, hacen grabaciones, conformando un elenco con Agustín Lara, Toña la Negra y Pedro Vargas. Más adelante, el compositor Lorenzo Barcelata los lleva a México para filmar Tierra brava, con arreglos de Manuel Esperón y, jovencitos, la XEW contrata a los Hermanos Huesca”.

–¿Él escribió “La bamba”?

–Muchos le adjudican la composición de “La bamba”, pero eso no es cierto. No la compuso, aunque él la dio a conocer, y además con un arreglo musical magnífico. Él cantaba con una voz ronca, potente, magistral. Pero tiene bastantes canciones buenas que la gente desconoce que él compuso.

“Me cuenta mi nana Estelita Hernández Pacheco que era muy simpático, carismático, sencillo pero muy de doble sentido; un jarocho generoso que quería a las personas y la gente lo amaba. Si así era, forzosamente debió ser igualmente un improvisador de coplas.”

Para el homenaje del jueves 30, recibió apoyo logístico de Rodrigo Rojas, director del Festival Son para Milo. Y de la ANDA:

“Espero que vayan al lote de actores del Panteón Jardín, aunque sea pa’ echarle una florecita a mi papá y su maravillosa arpa jarocha”.