El Club Monterrey acaba de avivar el fuego. Al menos eso pareció cuando anunció que el sábado 18 no podrán ingresar a su estadio los aficionados del equipo rival con la playera de los Tigres de la UANL. Es el clásico regio de la última jornada del torneo regular, partido de futbol catalogado de “alto riesgo”, porque en el anterior encuentro entre ambos la violencia se desbordó en las gradas y afuera del estadio. La Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Procuraduría Federal del Consumidor, legisladores locales y hasta los propios aficionados rayados han tronado contra la medida que, lejos de calmar los ánimos, los encendió.
MONTERREY, NL.- El Club de Futbol Monterrey anunció que para el próximo “clásico del norte”, que se jugará en el Estadio BBVA Bancomer el sábado 18, los aficionados de los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León no podrán ingresar con la playera de su equipo. Ni siquiera se les permitirá llevar objetos alusivos a la escuadra felina.
La directiva de Rayados calificó el partido como “de alto riesgo” y dijo que busca evitar que los seguidores de los equipos se enfrenten, como sucedió el pasado mayo en el mismo estadio, cuando Tigres eliminó a Rayados de la Liguilla. Los fanáticos de los anfitriones no soportaron la derrota y propinaron una golpiza, dentro y fuera del estadio, a un grupo de seguidores de la escuadra visitante.
El veto de Rayados a los aficionados de Tigres generó un reproche unánime. El diputado local Jorge Blanco dijo que la medida es “discriminatoria”, pues inexplicablemente la directiva de Monterrey no la aplicará a unos 8 mil aficionados que compraron asientos en la zona VIP del nuevo estadio, que podrán llevar sus camisas del equipo de la UANL sin ser molestados.
Añadió que, con esta medida de alejar a los fans del conjunto contrincante, la organización de Rayados evidencia su ineptitud para manejar eventos de gran magnitud, como este clásico. “Ratificaron su decisión de decir: ‘Me paso la Constitución y los tratados internacionales por donde mejor me plazca’”, dijo el legislador. Para él, ese veto no refleja los valores de inclusión y ética que dice asumir la empresa FEMSA, propietaria del equipo.
A su vez, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nuevo León (CEDHNL) pidió a Rayados reconsiderar la medida, pues en vez de reforzar la seguridad esas restricciones pueden generar “enfrentamiento, encono, violencia y segregación”.
Hasta la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) exhortó a Rayados a que explique las razones del veto a los fans de Tigres, acción que puede ser discriminatoria e infringir la Ley Federal de Protección al Consumidor.
Discriminación y más violencia
Rayados aprovechó la fecha FIFA para dar a conocer a su afición que activaría los protocolos de seguridad para el clásico norteño 113, programado en el Estadio BBVA Bancomer.
El jueves 2 dio a conocer un comunicado para explicar las medidas especiales que se tomarán en ese encuentro contra Tigres de la UANL, correspondiente a la jornada 17, la última de la fase regular del torneo Apertura 2017.
Sin mencionar a la escuadra felina, indicó que no “se permitirá el acceso al estadio a personas con prendas de ropa o accesorios alusivos al equipo visitante”. Explicó que, además, únicamente se permitirá la entrada a personas “cuyo nombre y fotografía aparezcan en el abono”, por lo que será intransferible la tarjeta para ingresar.
Para preservar la seguridad de los asistentes “se activarán los protocolos de seguridad de acceso y operación para las localidades generales correspondientes a un partido de alto riesgo”, se establece en el comunicado.
El anuncio no era nuevo. Meses antes, Rayados había dado a conocer estas medidas luego de que, en el clásico 112, el 13 de mayo pasado en su mismo estadio, la directiva no supo controlar a sus aficionados.
Las imágenes videograbadas le dieron vuelta al mundo: un grupo de aficionados con camisas de Tigres camina por un pasillo mientras son golpeados por otros que visten playeras de Rayados, ante la acción tibia de policías que presencian la escena. Otra cámara captó, afuera del estadio, cómo varios hinchas de Monterrey golpean a uno de los felinos.
Decenas de aficionados fueron detenidos. A dos de ellos, vinculados a proceso por la agresión, se les prohibió el ingreso a los partidos en esta temporada en la sede de Rayados.
El 26 de mayo la Federación Mexicana de Futbol vetó un juego al estadio, inaugurado en 2015 y considerado el más moderno de América Latina. Sin embargo, el 8 de junio el veto fue retirado por la Comisión de Apelaciones, que determinó retirar el castigo porque la agresión a los aficionados de Tigres duró menos de dos minutos.
La directiva de Tigres, indignada, alegó que ahora cualquier agresor en los estadios, cronómetro en mano, podrá dar una paliza de minuto y medio para evitar el castigo. Los dirigentes del equipo de la UANL señalaron que esas sanciones, relacionadas con principios y valores, ni siquiera deben ser impugnadas.
Al día siguiente del retiro del veto, Rayados comunicó que en los juegos de alto riesgo, en los que estaba incluido Tigres, se prohibiría el ingreso a aficionados con la camisa del equipo visitante. También se anunció que serían suspendidos los abonos de los aficionados que participaron en las riñas del clásico. Una vez más, la disposición fue censurada por los directivos de Tigres.
Miguel Ángel Garza, delegado deportivo de Tigres, criticó la logística deficiente de Rayados para proteger a los asistentes a los juegos en su casa y reiteró que no impedirá la entrada de seguidores de Rayados al Estadio Universitario aunque vistan de rayas azules.
“Lo que hacemos es una logística que sea adecuada y que nos permita que en el partido ellos puedan estar con seguridad; que vengan y apoyen a su equipo, como sucede en todo el mundo. Lo que no podemos parar es esa evolución que existe y empezar a prohibir las entradas de los aficionados a otros lados”, dijo.
Entrevistado antes de que se juegue el clásico norteño del presente torneo de liga, el legislador independiente Jorge Blanco señaló:
“La gravedad de esto es que van contra los que traigan camisas de Tigres o colores alusivos. La cuestión es que en ciertas zonas (Premium) sí los van a dejar, lo que representa un claro acto de discriminación, por donde le busques. Dice el Club de Futbol Monterrey que es un partido de alto riesgo, pero nos damos cuenta de que esto es para disfrazar la ineficiencia que han tenido en procesar a quienes cometieron actos de vandalismo en el pasado clásico, pero también ineficiencia para proteger a la gente”, señala el diputado, seguidor de Tigres.
Fue él quien presentó el exhorto en la tribuna del Congreso para que la Profeco interviniera en la polémica y, en coordinación con el municipio de Guadalupe y el estado, vigilara que no sean violados los derechos de los asistentes al encuentro. Con la misma intención, dijo que ya dieron parte al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).
El Club Monterrey explicó que el veto de las camisas no se aplicará a los espectadores que adquirieron abonos en la zona Premier, la más exclusiva del estadio. El argumento es que son propietarios de palcos y al adquirir la localidad fueron investigados exhaustivamente por la administración.
Para el diputado Blanco, la verdadera razón de que los espectadores VIP puedan ir vestidos como quieran es que pagaron la construcción del estadio.
“La directiva argumenta que ahí están divididos los palcos o que la gente es más educada –comenta el legislador–. Pero si dicen que ahí es fácil identificar a los asistentes, lo mismo pasa en las otras zonas, pues las butacas están numeradas y los pases tienen fotografía. Si quisieran no hacerlo discriminatorio, ordenarían que nadie entra con camisa de ningún equipo. Pero no les puedes prohibir eso (a los VIP), lo cual es un absurdo.”
Añade que con este desplante la directiva de Rayados falta a los principios de responsabilidad social de FEMSA:
“Le están quedando mal al código de ética interna. No creo que en sus empresas hagan ese tipo de prácticas y se ven mal, porque al hablar de una empresa socialmente responsable están discriminando y condicionando la manera de vestir. Y no hablamos sólo de la playera del equipo, sino de colores alusivos, o sea que ni siquiera vengas vestido de amarillo o azul, no sabemos qué criterios usarán.”
Líderes de porras, fuera
Víctor Larralde, Sabalero, es uno de los líderes de la porra La Adicción, la más reconocida de Rayados. Señala que la directiva intentó vetar a aficionados de otros equipos, pero sólo actuaron contra los de Tigres:
“Obviamente no estamos de acuerdo. Antes del torneo avisaron que iba a haber tres partidos que iban a poner en la categoría de alto riesgo. Quitaron dos, que eran América y Santos, pero este sí se quedó, por lo que pasó en la Liguilla pasada.”
Observa que en el nuevo estadio de futbol de Rayados no existe, como en otros, un espacio específico para la afición y la porra del equipo visitante, lo que complica que pueda ser protegida.
Añade que el problema de la violencia no se limita a La Adicción, de Monterrey, y Libres y Lokos, de Tigres, sino se extiende a cualquier aficionado: “No estoy de acuerdo (con las restricciones a los seguidores Tigres) y debería haber una zona de visitante, en la parte de arriba. Lo que puede pasar es lo mismo que en la Liguilla pasada, porque el problema ya no es entre las barras, sino entre todos los aficionados. Hay videos donde se ve que aficionados de Tigres le escupen la cerveza a uno de Rayados y eso ya no lo van a aguantar”.
El Club Monterrey ya tiene identificados a los líderes de la porra visitante y los van a detener en la puerta para impedir su acceso, dice el barrista, quien tiene décadas apoyando al equipo. Además, denuncia que también en el Estadio Universitario los encargados de Tigres le retiran los abonos a los aficionados de Rayados que portan playeras del Monterrey.
Por su parte Samuel Reyes, líder de la porra de Libres y Lokos (LyL), considera que la restricción en el Estadio del Monterrey atenta contra la tradición futbolera de la ciudad, pues el clásico es de las dos aficiones, no sólo de Rayados.
Acusó a la directiva del Monterrey de no poner “empeño” en solucionar el problema, pues no ha mejorado su protocolo de seguridad y ha sido ineficiente para aplicar medidas preventivas, lo que es inaceptable en un estadio tan moderno.
“Están las evidencias en todos los clásicos. Ahí la afición de Tigres es víctima, aunque ahora la traten como culpable, al dejarla fuera de este juego”, afirma, y lamenta que, de no permitírsele la entrada al próximo clásico, perderá una racha de 25 años en la que ha acudido a todos.
Como líder de LyL, barra que formó hace 19 años, Samuel tiene contacto con los encargados de seguridad de todos los estadios de México, a los que les informa de la logística de sus viajes para seguir al equipo. Para el duelo próximo ya habló con personal del estadio de Rayados, que le pidió que mejor ni fuera porque le iban a prohibir la entrada.
Desde su punto de vista, las restricciones cada vez más asfixiantes de las directivas de los dos equipos han provocado que disminuya la emoción en los juegos. Recuerda que en Europa los clubes respetan a los aficionados y les asignan zonas de visitante, porque allá “los tratan como ciudadanos”.
Sin embargo, ya pidió a los seguidores de Tigres que se abstengan de llevar playeras del equipo y acaten la disposición de la directiva de Rayados para evitar problemas. Él irá sin su camisa de azul y oro, y buscará ingresar. Si lo consigue, echará porras a favor del equipo.
El 9 de noviembre la CEDHNL convocó a Rayados a redefinir el partido “de alto riesgo”:
“El organismo señala que la intención del Club Rayados de impedir el acceso al estadio a quienes porten vestimenta alusiva al equipo visitante, como medida de seguridad, debe ser reconsiderada, ya que la misma puede predisponer, por lo contrario, el enfrentamiento, el encono, la violencia y la segregación”, expuso la comisión que preside Sofía Velasco.








