Nuevamente Los Lobos en México

La mejor forma de definir la música de Los Lobos, si es posible, es dentro del imaginario género musical méxico-americano. Esto es debido a la enorme cantidad de influencias en su música y a la unicidad de su sonido. En Los Lobos se escucha rock, son jarocho, tex-mex, blues, ranchero, rythm & blues, folk, polka, norteño, soul y otros géneros más.

Tres de los cuatro integrantes originales, David Hidalgo, Louie Pérez y Conrad Lozano, son descendientes de mexicanos pero nacidos en Los Ángeles, mientras que César Rosas es originario de Hermosillo, Sonora.

Los Lobos, quienes se presentarán dentro del Festival Grooves & Blues en Guadalajara el próximo domingo 19, se formaron en 1973 y sobrevivían tocando en bodas aunque su meta era escribir su propia música, por lo que empezaron a experimentar con la tradicional mexicana, el rock y el blues que tocaban comúnmente.

Cobraron notoriedad tras ser banda abridora de grupos como Public Image Limited, de Johnny Rotten ex Sex Pistols o las Go Go’s. Fue en una de esas presentaciones, en 1983, que Steve Berlin, un saxofonista de Philadelphia, pudo verlos tocar. Inmediatamente sintió que debía ser parte de Los Lobos.

Desde su casa en Portland, Oregon, Steve Berlin comenta:

“Era una época genial en Los Ángeles, todo sucedió rápidamente, no fue una escena desarrollándose poco a poco. Todo explotó súbitamente y se hacía música muy buena e interesante. La gente era muy abierta y no era inusual encontrar carteles con bandas de punk, electrónica y Los Lobos en una misma noche”.

Aunque su música era bien recibida por el público, el éxito masivo les llegó hasta 1987, cuando fueron invitados por el director Luis Valdez para interpretar varios temas en la banda sonora de la exitosa película La Bamba.

Todas las grabaciones fueron producidas por Steve Berlin, y esa canción tradicional mexicana se convirtió en un éxito a nivel mundial.

“Obviamente la película tuvo mucho que ver en el éxito de la canción y nosotros fuimos muy afortunados de tener la canción correcta en el momento correcto. Fue la canción del verano del 87.”

Poco tiempo antes, y gracias a que ya gozaban de reconocimiento, su compañía disquera les pidió como favor que colaboraran en el disco que Paul Simon estaba preparando. El grupo no cobró por su participación y la experiencia de trabajar con el legendario compositor fue muy amarga.

“Él era un tipo muy, pero muy extraño que no sabía lo que quería. No tenía ideas para nada. Nos puso en un estudio a tocar y desde la cabina nos decía cosas como: ‘No, eso no. Toquen otra cosa’. Queríamos salir de ahí pero nos convencieron de que un día la disquera nos pagaría el favor.”

Y continúa:

“Al segundo día comenzamos a tocar una canción que estábamos preparando para nuestro siguiente disco, no tenía letra, y Simon dijo: ‘Muy bien, eso suena bien. Sigan’. Al final grabamos la estructura de nuestra música y salimos corriendo.”

Con letra de Simon, esa música se convertiría en “All Around the World or the Myth of Fingerprints”,la última pieza de Graceland –el disco más aclamado del compositor de Nueva Jersey.

“El problema fue que no nos dio el crédito correspondiente como compositores. El disco terminó vendiendo 50 millones de copias, pero nosotros no recibimos un centavo y al final el ejecutivo que nos pidió el favor fue despedido de la disquera y no volvimos a hablar del tema.”