Unas 200 personas de la CNTE exigieron esclarecer la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa durante el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), donde el documental de Enrique García Meza Ayotzinapa: el paso de la tortuga fue premiado para su post-producción, a cargo de Bertha Navarro y Guillermo del Toro. Entrevistados ambos por Proceso, Del Toro presentó además su cinta galardonada con el León de Oro en Venecia, The Shape of Water (La forma del agua), función benéfica por los damnificados del sismo en Oaxaca.
MORELIA, Mich.- El documental Ayotzinapa: el paso de la tortuga, dirigido por Enrique García Meza, y producido por Guillermo del Toro y Bertha Navarro, fue premiado por Ambulante (de Diego Luna y Gael García Bernal) en la sección Impulso Morelia en el marco de la 15 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), para finalizar su producción.
“Es importante que se documente lo de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, violentados y desparecieron la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre del 2014”, resalta Del Toro, quien asistió al FICM presentando su reciente largometraje The Shape of Water (La forma del agua), y además dedicó la proyección del jueves 26 de octubre a beneficio de los damnificados del sismo del 7 de septiembre en Oaxaca.
El monto del premio a Ayotzinapa: el paso de la tortuga es de 50 mil pesos.
–¿Qué opina de la desaparición de miles de personas en México, entre las cuales se encuentran los 43 estudiantes?
–Me parece que es el síntoma más atroz de la terrible descomposición social y de la destrucción de los pactos más básicos de civilidad. Es un deshilar.
“Al día siguiente de lo ocurrido en Iguala, me llamó Bertha Navarro y me dijo: ‘Necesitamos cámaras y necesitamos recoger testimonios’. Yo le mande cámaras y se puso a recoger testimonios. Ella destacó: ‘¡Urge, antes de que esto se oculte, se cambie, se oficialice!’. Y a partir de ahí, Bertha llevó la batuta del documental. Era importante para ella llegar a Morelia con este proyecto. Se realiza porque creemos que necesita existir.”
–¿Cómo ve el papel del gobierno con respecto a los 43 estudiantes desaparecidos?
–Ahora me interesa más el círculo inmediato de lo que yo puedo hacer o lo que se puede realizar a nivel personal. Las instituciones, y no es ninguna novedad decirlo, no funcionan o funcionan al revés.
“Por ejemplo, lo que aconteció tras el terremoto del 19 de septiembre pasado fue apoyo ciudadano. Lo interesantísimo es que la red social ayudó a articular esa respuesta. Eso es muy interesante como forma completamente alternativa de abordar una catástrofe.”
Detalla el ganador del León de Oro a Mejor Película por The Shape of Water en el Festival de Cine de Venecia, efectuado del 30 de agosto al 9 de septiembre de este año:
“Sería bien padre poder hablar de eso a un nivel real, tanto como revista, como ciudadanos, como lo que sea, porque se involucró un montón de gente que de otra manera hubiera permanecido lejana. Por eso se hablaba tanto de que los jóvenes fueron ejemplares.”
Y adelanta que pronto dará a conocer un plan para ayudar a las víctimas de los sismos, aunque no quiso dar más detalles.
Navarro: memoria histórica
Por su parte, Bertha Navarro platica de Ayotzinapa: el paso de la tortuga:
“Se presentó un avance del documental en Impulso Morelia, del cual fue responsable Andrea Stavenhagen, pero todavía nos falta. Llevamos un corte. Trabajamos mucho tiempo con los estudiantes de Ayotzinapa y los familiares de los normalistas desaparecidos, casi dos años, para ganarnos la confianza. Enrique García Meza, el director, se ha entregado mucho a este largometraje. Es para conocer quiénes son esos muchachos de Ayotzinapa, qué quieren y cómo viven. ¡Es otro México! Creo que contamos con un muy buen material; pero un documental cuesta estarlo amarrando y más con un tema tan delicado.”
Según ella, la finalidad del documental es voltear a ver a esos normalistas rurales:
“Somos una sociedad donde no nos vemos entre nosotros, no nos conocemos, y también es memoria histórica. No podemos olvidar, como dicen los chicos, porque luego esos sucesos se trivializan. Antes de este festival de cine, el 15 de octubre, unos 300 estudiantes de la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga, de Tiripetío, fueron reprimidos en esa ciudad por la policía. Es decir, esto no se acaba.”
El 26 de octubre, a las 19:20 horas, a la sede del FICM, Cinépolis del Centro de Morelia, llegaron alrededor de 200 personas (de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación). Fuera de los cines, en orden y de manera pacifica, demandaron la aparición con vida de los 43, y varias veces contaron del uno al 43; también pidieron “la abrogación de la falsa Reforma Educativa y la reinstalación de los 586 maestros cesados a consecuencia de la aplicación arbitraria de sus leyes secundarias”.
Los invitados al festival les tomaron fotos con celulares y los apoyaron.
La temible maldad humana
The Shape of Water, distribuida por 20th Century Fox, se estrenará en México el próximo 12 de enero. Se trata de un cuento de hadas místico, que de fondo tiene la época de la Guerra Fría en Estados Unidos.
Corre el año de 1962. En un laboratorio secreto de alta seguridad del gobierno trabaja Elisa (Sally Hawkins), quien vive sola y es muda. La vida de Elisa cambia cuando ella y su compañera de trabajo, Zelda (Octavia Spencer) descubren un experimento confidencial, un monstruo en forma de pez. También actúan Michael Shannon, Richard Jenkins, Doug Jones y Michael Stuhlbarg.
–¿Cómo es para Del Toro crear un monstruo sensible y humanizado cuando siempre se ha recalcado que los monstruos son malvados?
–Bueno, el encuentro mío con la criatura de Frankenstein a una edad muy temprana fue espiritual, porque vi una figura hermosísima, fragilísima, de gran empatía para mí, porque el actor Boris Karloff así lo interpreta en la película de 1931, de James Whale. Luego empecé a realizar un santoral de monstruos. De pequeño viví en casa de mi abuela mucho tiempo y ahí tuve un cuartito que decía: ‘Club de monstruos’. Construí un hombre lobo de peluche cuando tenía siete años, porque no los vendían.
“Siempre ha habido esa empatía. Pocos monstruos me han asustado. El monstruo entra y su propósito queda claro, como digo de broma: Cuando llega Godzilla a tu vecindario ya te cargó la chingada; pero cuando llega un regidor municipal no sabes qué va a tirarte.”
Hace analogía de aquel encuentro con Frankenstein al de San Pablo en el camino de Damasco:
“Como que se me apareció Frankenstein, y dije: ‘Esta es mi piedra y sobre ella voy a construir mi iglesia’. Hay una cosa sensacional en el cine mexicano que no tiene el cine estadunidense de monstruos: no sé si porque costaban caros para el presupuesto de la película, pero en México siempre enseñamos al monstruo y vuelve a salir, y vuelve a salir, y vuelve a salir… Nada hay de oscuridad. Eso desde chavito me encantaba. Sabía que sí veía La mujer murciélago, de Roberto Cañedo, iba a salir el hombre anfibio una y otra, y otra vez. Es una vocación diferente, de amor al monstruo.
“En las películas que hago, mayormente, el fantasma no es el malo, es alguien humano. El monstruo no es el malo. La maldad humana es infinitamente más temible”.








