GUANAJUATO, Gto.– Una proyección en español (y se supone que igual lo hará el grupo en el idioma que se hable en donde se presente), informa que a continuación se ofrecerá una transcripción especialmente hecha para Les Cris y el cuarteto Les Pléiades.
Esto coloca a los asistentes no advertidos, que son por lo menos el 99.9%, en situación de estar a punto de “oír” un estreno mundial. Se trata de la obra de John Cage, 4’33, dividida en tres movimientos, que en total tienen justamente la duración de 4 minutos con 33 segundos.
Los músicos ocupan sus lugares e inicia el primer movimiento de algo así como minuto y medio en el que permanecen estáticos y no producen ningún sonido musical. Termina y en el segundo ocurre exactamente lo mismo, y así también el tercero. Es decir, la partitura no marca nada, y los instrumentistas no han producido sonido alguno. Aunque dividido en tres partes, lo que se “escuchó” fue un largo silencio de 4’33.
En un teatro lleno como estaba el Juárez, esto por supuesto que escandaliza a más de uno, como ocurrió en 1952 en Nueva York en su estreno mundial.
No es pues superfluo el nombre de Scandale, como Les Cris denominaron a este su programa, primero de tres en la presente 45 edición del Festival Internacional Cervantino.
Grupo iconoclasta (“Los gritones” o “Los gritos”, como usted prefiera), ecléctico además, se permite realizar programas con música totalmente contemporánea o remontarse siglos atrás para abordar a compositores como Guillaume de Machault, fallecido en 1377, tal como sucedió en este “Escándalo” que, sin duda, quedará en la memoria. Y es que lo que presentaron estos afinados gritones –que para nada gritan–, fue, sin decirlo, una mini-historia de la música a través de pasajes u obras que en su momento causaron un escándalo, y algunas siguen causándolo y seguramente lo harán en el futuro aunque quizás ya no tan fuertemente.
Así, su concierto inicia con canciones de Machault precisamente, el sacerdote gran compositor del Ars Nova quien, justamente por sus atrevimientos musicales, fue obligado por el Papa Benedicto XII a renunciar a su abadía lo que, en su momento, fue un pequeño escándalo. Alguna reprobación similar y escándalo sufrió también Claudio Monteverdi, creador de la que se considera la primera ópera en la historia, Orfeo.
Del siglo XVII Les Cris da un enorme salto y nos sitúa en otro momento y obra que también fueron escándalo, la Ursonate de Kurt Schwitters, presentada en 1932, muestra “non” de lo que se llamó (o sigue llamándose sin ánimo de entrar a polémicas) “Poesía sonora”, y que no es otra cosa sino la repetición sonora, de manera muy bien estructurada, de las vocales.
Hemos recorrido pues, varios siglos de la historia de la música y sus escándalos y, claro, el gran cierre no podía ser menor, por lo que Les Cris eligió algo que, no es exagerado afirmar, muy pocos mortales hemos tenido la ocasión de escuchar y ver en vivo, el Poema Sinfónico para 100 metrónomos que el compositor húngaro György Ligueti (1923-2006), estrenara en Holanda en 1963 causando un verdadero escándalo. Y no fue ni es para menos ya que, de lo que se trata, es que 10 “intérpretes”, cada uno a cargo de 10 metrónomos, les den cuerda, los coloquen sobre el escenario, y los dejen sonar y moverse hasta que, paulatinamente, se van parando uno a uno. Hubo aplausos sí, pero también muchos abandonaron la sala.








