El reto del diseño

Los diseñadores del Museo de las Constituciones concuerdan: La estructura espacial y el contenido comparten puntos entre sí.

La figura orgánica a través de la cual se recorre el contenido del Museo de las Constituciones, creación del estudio de diseño Tuux, está construida a partir de nueve muros de madera de distintas alturas, cuyo pasillo lleva a las personas a diversos puntos del inmueble: sala de usos múltiples y de exposiciones temporales, al ágora del mural Árbol de la ciencia de Roberto Montenegro, la nuevas área de oficinas, baños y otros espacios de uso administrativo.

De acuerdo a información de la web de Tuux (www.tuux.mx), el remate en astas de la estructura permite acrecentarla al ganar altura y desvanecerse en ella, mientras que la verticalidad invita al público a levantar la mirada y admirar los detalles de la arquitectura del templo: éste y los nuevos muros se funden en las alturas.

A decir de Bárbara Ramírez Becerra (Ciudad de México, 1989) y Rodrigo Alonso Dino (Ciudad de México, 1988), jóvenes diseñadores industriales egresados por la UNAM, y parte del grupo de 40 personas que laboran en Tuux, sus retos en el diseño fueron diversos: tiempo, creación de un espacio dinámico y  muros autosustentables, pues no se buscaba fijar nada en las paredes del templo.

Expone Alonso Dino:

“La renovación del museo no era un problema de arquitectura sino un proceso de diseño industrial, no se trataba de modificar o cambiar el espacio sino intervenir y convivir con él. Si bien es una exposición permanente, parte del breef (memoria del informe) fue que si eventualmente algo cambiaba las cosas se pudieran retirar sin dañar el edificio.

“El tema (las constituciones) no es muy llamativo, nuestro trabajo como diseñadores fue reforzar la parte museográfica y de contenido creando un espacio digno de ir a ver, dándole una identidad al espacio.”

Y Ramírez Becerra:

“La idea fue también generar cierto misterio, que cuando entrara la gente se parara en la puerta y llamara la atención, y así sucede, ves la estructura pero también no te revela todos los espacios del museo, no ves todo lo que tiene, te invita a acercarte y hacer este recorrido envolvente, caminas y vas descubriendo información conforme avanzas.”

También explica algunos detalles técnicos: la estructura interior tiene bastidores de contrachapado de madera de abedul de Finlandia, Noruega y Rusia, y el recubrimiento de los muros es contrachapado de Maple –una madera muy resistente pero a la vez flexible, lo cual permitió darles curvatura–, así como una chapa de madera de Teca que es nacional y acabados de aceite de linaza neutralizado con cítricos, de fácil mantenimiento y limpieza.

Informan que toda la señalética del recinto (bancas, escaleras del ágora del mural El árbol de la ciencia, mesas y módulos interactivos de madera) también corrieron a cargo de Tuux (que en mixe significa murciélago), lo que a sus juicios hacen un museo con un lenguaje uniforme y en concordancia con el mensaje de crear identidad.

Tuux también tuvo un espacio en el museo como parte del Abierto Mexicano de Diseño 2017 (AMD), a través del cual se mostraron imágenes, información, figuras y piezas de madera que sirvieron en el proceso de creación de la estructura que hoy da mayor vida al Museo de las Constituciones.