Solidaridad y ecología en el XV FICM

El Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) cumple 15 años. Luego de los sismos del 7 y 19 de septiembre pasado que padeció México, Daniela Michel, su directora, y Cuauhtémoc Cárdenas Batel, vicepresidente de dicho encuentro fílmico, manifiestan que “es una enorme responsabilidad responderle a la comunidad del séptimo arte y al público en general en este momento álgido”. Al Gore, político y ambientalista norteamericano, estará presente, a la par de un importante grupo de artistas franceses.

La directora del XV Festival Internacional de Cine de Morelia, Daniela Michel, acentúa en entrevista con Proceso que son sus deseos compartidos ofrecer un espacio amable para esta edición 2017:

“Queremos que la gente venga a reflexionar, a sentirse acompañada, a sentir que somos fuertes, a sentir que podemos unirnos a través de la cultura y en el intercambio de pensamientos e ideas.”

A su vez, Cuauhtémoc Cárdenas Batel, quien funge como vicepresidente del encuentro fílmico moreliano, resalta en la charla:

“Creo que nuestro compromiso es ser empáticos con la dura situación que vive el país, con una comunidad que es muy solidaria y muy combativa como es la cinematográfica.”

Cabe destacar que Guillermo del Toro propuso que su película estadunidense La forma del agua, que se proyectará el 26 de octubre en este festival (iniciado el pasado 20 y el cual finaliza el 29), sea a beneficio de la asociación civil Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, que fundó el pintor Francisco Toledo, quien ha asistido de diversas maneras a las personas afectadas del sismo del 7 de septiembre en Oaxaca. También ya ayudó a esta agrupación Alfonso Cuarón en días pasados.

El largometraje animado de Disney y Pixar, titulado Coco, de Lee Unkrich (Toy Story 3) y Adrián Molina (diseñador del storyboard de Monsters University) que inauguró el XV FICM, igual ofreció su proyección a beneficio de los damnificados de los temblores. Inspirada en la gente y riqueza cultural de México, Coco es una nueva historia original que rinde homenaje al Día de Muertos, una tradición anual de honda raíz en Michoacán.

Ana y Bruno, de Carlos Carrera (Proceso, 2120) cerrará el FICM, ofreciendo un estreno latinoamericano en Morelia el día 28 de octubre; los dineros recaudados por esta función serán donados íntegramente a las víctimas de los recientes sismos en México a través del Fideicomiso Fuerza México.

Michel alaba que los responsables de dichos filmes tengan esa acción, y agrega:

“Deseamos estar unidos, que pensemos que finalmente son tiempos que esperamos enfrentar con mucho valor. A mí me ha dolido muchísimo ver a México muy triste todos estos días. Ha sido difícil, pero también creemos que desde nuestra trinchera lo importante es crear un lugar amable, generoso y hospitalario, en donde la gente también pueda reencontrarse, unirse y amarse.”

El festival puso a la venta un paquete inaugural a favor de las víctimas de los movimientos telúricos en México con un donativo de mil 500 pesos. Los que lo adquirieron tuvieron derecho de ingresar a la alfombra roja el día de la inauguración, al coctel posterior a la función inaugural, una tarjeta Cinepass válida por cuatro boletos en sala tradicional o dos boletos en VIP para funciones del festival, sujetas a disponibilidad de cupo en sala, cine y clasificación de la película. Se donará lo obtenido a través del Fideicomiso Fuerza México.

A Michel y Cárdenas Batel se les pregunta qué significa para ellos que el FICM cumpla 15 años. Michel responde:

“Es una gran satisfacción. El elemento más importante en un festival es la constancia. Hay gente que empieza un festival, luego se desmoraliza y otras veces la situación no es del todo favorable para continuarlo. Aquí no nos hemos quebrado, llevamos quince años y hemos pasado y visto de todo, pero aquí seguimos fortaleciéndonos cada vez más.”

Enseguida, Cárdenas Batel argumenta que han logrado alcanzar tres lustros porque se ha mantenido el equipo original:

“Es gente que lleva ya muchos años con nosotros y que es fundamental para el buen funcionamiento de esto. El primer año nadie sabía sobre este festival, ni en qué país estaba. En ese sentido el festival cuenta ya con un reconocimiento que nos facilita también el que las personas acepten participar, porque se ha construido a base de trabajo un nombre y se ha posicionado en un sitio. Ya no es solamente a los que invitamos sino aquellos que por su iniciativa quieren venir a presentar cosas, a conocer el lugar, a disfrutar un poco.”

Un cambio radical

–¿Cómo explicarían el paso del cine mexicano durante estos 15 años?

–Ha habido una transformación absoluta –contesta Michel–. Yo empecé haciendo las Jornadas de Cortometraje Mexicano en 1994, hace veintitrés años, y en ese entonces lo único que mantenía vivo el ánimo creador de los cineastas mexicanos era el corto, tan es así que Alfonso Cuarón se fue de México. No había esperanza en los años noventa para que los jóvenes cineastas mexicanos se dedicaran o pensaran en una carrera de cine en México.

“En veintitrés años he visto un cambio radical desde la forma misma de crear cine, la parte de la digitalización del cine, los apoyos que hay, hasta ganar nuevos públicos para el cine mexicano, y la apertura también del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), con los premios al cine mexicano en el extranjero. Me acuerdo cuando platiqué con Alejandro González Iñárritu en 1997, quien era uno de mis patrocinadores de las Jornadas de Cortometraje Mexicano, y me decía: ‘Yo un día quiero hacer cine. Algún día quiero hacer un largometraje’.  En el 2000 que presentó Amores perros en Cannes, un exitazo impresionante. Estos cineastas de laguna han abierto brecha a nuevas generaciones, cuando se presentó Japón, de Carlos Reygadas, Y tu mamá también, de Cuarón… Fue creciendo este interés también de parte de festivales internacionales sobre el cine mexicano, e igual generando una nueva dinámica y una nueva atmósfera.”

Recuerda que en el primer año, la inauguración del FICM se dio con una película “a la cual no pudo venir ni el director, pero ahora contamos con 150 películas”.

–Y a nivel internacional, ¿qué lugar ocupa el festival?

Cárdenas Batel interviene:

–Hoy el FICM es un nombre de un festival conocido en otros ámbitos, en otros festivales fuera del país. Sí se identifica ya normal positivamente al festival. Esto nos encanta y facilita de alguna manera el trabajo. Encontramos a gente que quiere venir. Eso habla de la percepción que se posee sobre Morelia, también sobre México y el cine mexicano. Es un reconocimiento desde fuera que creo crece día con día.

Michel rememora:

“Por ejemplo, el año pasado presentamos un programa de largometrajes de Julio Bracho y seis meses después, en marzo de este año, se presentó en el Museum of Modern Art (MOMA) de Nueva York. Eso es muy importante. Es una curaduría del festival que viaja seis meses después. Alejandro Ramírez, presidente del FICM, me relató que en una cena con el ex presidente francés François Hollande, y con Thierry Frémaux, el director del Festival de Cine de Cannes, el primero le preguntó a Thierry cuál era el mejor festival de Latinoamérica, y el segundo le dijo que hace diez años hubiera mencionado otro, pero que ahora ‘el mejor festival de Latinoamérica, no porque esté aquí Alejandro, es el Festival de Morelia’.”

Compromiso social

El 15 de septiembre del 2008, en el Zócalo de Morelia, la población civil enfrentó una serie de detonaciones de granadas, en pleno Grito de la Independencia, y la comunidad cinematográfica fue al festival en solidaridad.

Después, la violencia por el narcotráfico en Michoacán se incrementó, y los actores, guionistas, productores y directores nunca se negaron a participar en el FICM, y cuando la desaparición forzada en 2014 de los estudiantes normalistas, la comunidad del cine se pronunció en contra del suceso, en fin.

Ante lo anterior, se les interroga cómo ven ese compromiso social que siempre que ha surgido desde este encuentro internacional cinematográfico, y Cárdenas Batel relata:

“Un festival como cualquier evento es parte de una realidad mucho más amplia. La comunidad cinematográfica es parte de una comunidad más amplia y somos parte de un país. Desde el principio, independientemente de las situaciones puntuales que haya podido vivir Michoacán o México o Latinoamérica y el mundo, sí creemos que la cultura es una base del desarrollo, tiene que ser un derecho y estar accesible para el mayor número de gente posible. Entonces, bajo esa lógica, es cierto que el festival ha demostrado una utilidad social porque ha ayudado a recomponer momentos en que se necesitaba abrazarnos y apapacharnos un poquito, como en el 2008 con los granadazos.

“El festival tiene una utilidad que va más allá del entretenimiento y del show. Si no se cumple esta función que adquiere el festival de ser un lugar de debate, reflexión, de compartir ideas y analizarnos a través del cine, entonces lo otro (el entretenimiento) no tiene sentido. La farándula y show, que también es divertido y se vale, sólo sostienen sentido si se cumple esta primera condición: Responderle a una comunidad que ha confiado en nosotros también como ventana para mostrar un trabajo teniendo otras opciones.  Nosotros debemos corresponder a la confianza de esa comunidad y a ser empáticos con los momentos que está viviendo esa comunidad.”

 

Gore, Hazanavicius, Schroeder…

Uno de los invitados especiales a los 15 años del FICM es el ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, quien protagoniza el documental La verdad incómoda 2, dirigida por Bonni Cohen y Jon Shenk, que estrenará en las salas mexicanas comerciales en breve.

Este año, dicho filme se presentó en los festivales de Sundance y Cannes. Ahora, integrará la programación del FICM.

Al Gore decidió investigar y hacerle frente a la cada vez más alarmante crisis global del cambio climático. De tal labor surgió un primer documental, ganador del Óscar, nombrado Una verdad incómoda, donde el cineasta Davis Guggenheim siguió al político en su campaña para crear consciencia sobre el problema. Once años después de Una verdad incómoda, vuelve a la pantalla grande con temática afín.

Para Michel, “es un privilegio contar con la presencia de una figura como Al Gore, quien ha dedicado gran parte de su vida a la lucha por una causa tan urgente como la protección de nuestro medio ambiente y quien ha sabido utilizar el poder del cine para transmitir su mensaje”.

En una función especial de La verdad incómoda 2, a la que acudió Proceso, se aprecian imágenes en distintos rincones del mundo y Al Gore comprueba que los científicos tenían razón: Las temperaturas de los océanos se están elevando, el derretimiento de los glaciares avanza, las tormentas tropicales cobran fuerza desde Filipinas hasta Nueva York, y también las sequías provocan conflictos ecológicos. Con botas de caucho, Al Gore recorre las calles de Miami, en las que las autoridades locales han tenido que instalar motobombas y elevar algunas carreteras hasta 30 centímetros en un intento desesperado por mantener el agua a raya.

El activista destaca las negociaciones secretas que permitieron llegar al Acuerdo de París en 2015. Por ejemplo, las fichas que se movieron para evitar a la India sabotear el acuerdo, ofreciéndole créditos y acceso a la última tecnología en paneles solares de empresas estadunidenses.

Al Gore dedica buena parte de su tiempo a la presidencia de The Climate Reality Project, una organización sin ánimo de lucro que él mismo fundó y que se centra en encontrar soluciones para la crisis global del cambio climático.

Por otra parte, este año el festival proyectará una selección de más de 50 estrenos de lo mejor de la cinematografía nacional e internacional. Los estrenos mexicanos son Cuando los hijos regresan, de Hugo Lara; Helena, de Alejandro Sugich; Cygnus, de Hugo Félix Mercado; Cinderelo, de Beto Gómez; El viaje de Keta, de Julio Bekhór y Fernando Sma, y El ángel en el reloj, de Miguel Ángel Uriegas, entre otros.

La decimoquinta edición del FICM recibe a un grupo de artistas franceses que han marcado la historia del cine francés e internacional, como Michel Hazanavicius, actor y director conocido por dirigir las películas de espionaje OSS 117 y por su filme ganador del Óscar El artista (2011), protagonizada por Jean Dujardin y Bérénice Bejo. Su película más reciente, Mal genio (2017), formó parte de la Selección Oficial de Cannes y tendrá su estreno en Morelia. Incluso, se planea la première mundial de un documental sobre Hazanavicius, de Jean-Pierre Lavoignat y Christophe d’Yvoire.

Y llegará asimismo Barbet Schroeder, el director, actor y productor suizo francés, quien ha disfrutado de una larga y prolífica carrera en el cine. Trabajó como asistente de Jean-Luc Godard y, a los 23 años, él y Eric Rohmer fundaron la productora Les Films du Losange, que produjo algunas de las mejores películas de la Nueva Ola Francesa. Su película más reciente, El venerable señor W (2017), formó parte de la Selección Oficial de Cannes y se estrenará en el FICM.