Primeros cuentos

Al morir en 1984, los documentos del escritor norteamericano Truman Capote fueron llevados a la Biblioteca Pública de Nueva York, por petición propia. Los escritos se archivaron en 39 cajas.

En 2014, el editor suizo Peter Haag y su mujer, Anuschka Roshani, encontraron catorce relatos inéditos, además de varios poemas, que datan de cuando Capote tenía entre 14 y 18 años, en una de las urnas con un rótulo que decía: High School Writings. Varios de esos cuentos habían aparecido en la revista literaria de la escuela en donde estudiaba. Los cuentos fueron inmediatamente publicados en inglés con el título: The early stories of Truman Capote, que aparecen traducidos por Alan Pauls con el nombre de: Los primeros cuentos de Truman Capote (Ed. Lumen. Col. Narrativa; Buenos Aires, 2017. 136 pp.).

Es importante destacar que en esta edición no se presentan los catorce cuentos que aparecen en la versión americana, sino sólo trece. Ha quedado fuera “Los caminos se separan”. En el relato “Lucy” toca la marginalidad, “La señorita Belle Rankin” versa sobre las difíciles relaciones con los afroamericanos, “Esto es para Jamie” trata acerca del deseo de tener una madre, y “Tráfico Oeste” expone los nexos entre la fe y la ley.

Los cuentos descansan en la biografía de Capote. Ahí expresa el abandono que sufrió, por parte de su madre, y la soledad en que vivió. Como sus personajes, tuvo que desarrollar estrategias que le permitieran sobrevivir. Necesitó ser un observador agudo y crítico para no dejarse atrapar por las mentiras de la sociedad. Requirió del humor, y a través de la risa pudo burlar a los poderosos que deseaban someterlo. Precisó de la arrogancia para ocultar sus deseos sexuales. Buscó la fortaleza para no sucumbir ante el desamparo. En las historias narradas aparecen estos rasgos, que les posibilitaron a los personajes resistir en una sociedad competitiva y egoísta, y a Capote desarrollar una personalidad cínica, petulante, insolente… que provocó la admiración de algunos y el rechazo de otros. Así como le permitió hacer lo que deseaba.

Los primeros cuentos de Truman Capote son historias sencillas, algunas de ellas esquemáticas, que apuntan los temas que el escritor tratará en sus grandes obras.