Denuncia su despido “injustificado” como directora de Comunicación del Cervantino

Señor director:

Soy periodista, dedicada desde hace más de 30 años a la difusión de la cultura. En muchos ámbitos de trabajo se me reconoce como profesional, honesta y comprometida. Por eso me atrevo a hacer esta denuncia a través de su prestigiada revista.

El pasado jueves fui removida del puesto de directora de Comunicación del Festival Internacional Cervantino (FIC), con el argumento de que un reportero del periódico Excélsior pidió “mi cabeza a cambio de no publicar una nota denunciando un supuesto intento de censura”.

Sin mayor explicación, a 24 horas de salir hacia Guanajuato para el arranque del festival, la directora me comunicó que la secretaria de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, exigía mi despido. Ante ese infundio no me queda más que recurrir a los medios de comunicación para denunciar este hecho indignante.

En ningún momento el medio citado ha hecho alguna imputación de censura. Es más, el pasado martes, la directora del FIC, Marcela Diez, publicó en redes sociales que ella se responsabiliza de mi salida, deslindando a la secretaria de Cultura y al propio medio.

No alcanzo a entender la razón para armar un entramado tan vil, que daña mi reputación y me afecta como profesional. Con qué ligereza una institución dedicada a la cultura pretende desacreditar a uno de sus trabajadores. ¿Qué trato puede esperar la comunidad artística e intelectual del país y, más aún, el público?

Ahora, periodistas, artistas, prestadores de servicios, proveedores, gente que participó en este proyecto tiene una gran incertidumbre porque no sabe qué va a pasar en el festival. Mi salida fue tan intempestiva y arbitraria que no pude entregar la oficina al área administrativa. Simplemente no había a quién entregar. Todo fue confusión. Aún no he recibido mi salario correspondiente a septiembre y desconozco si recibiré las prestaciones correspondientes a la ley.

Me deslindo de cualquier responsabilidad de lo que suceda durante el festival en el área que estaba a mi cargo y deseo manifestar que tengo pruebas que certifican que trabajé con ahínco y por arriba de lo que se esperaba de mí.

Ojalá me permita exponer este caso de maltrato inmerecido, de un abuso de poder que pinta de cuerpo entero a una institución que debería hacer justo lo contario.

Atentamente: 

Lourdes Gómez