La Codeme, que durante décadas se encargó de regular las elecciones en las federaciones deportivas del país, naufragó en 2013, cuando dejó de recibir dinero público por la creación del Consejo de Vigilancia Electoral Deportiva. Sin embargo, ante la inoperancia de éste por falta de presupuesto, la Codeme tiene una posibilidad de reasumir sus funciones, pero antes debe solventar una pesada deuda y elegir a su dirigencia el miércoles 27.
A cuatro años de que la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme) fue excluida del Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte (Sinade), esta asociación civil acumula deudas con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público por 7 millones de pesos y está impedida para expedir facturas, pero la posibilidad de que se modifique la Ley General de Cultura Física y Deporte le abriría las puertas para recibir nuevamente recursos públicos.
Durante 84 años la Codeme ha tenido entre sus objetivos el de regular los procesos electorales de las federaciones deportivas nacionales y podría revivir ante la inexistencia del Consejo de Vigilancia Electoral Deportiva (Coved), la cual figura en la legislación desde junio de 2013, pero no ha sido instalado por falta de recursos federales y la indiferencia de la autoridad hacendaria, que no le ha asignado presupuesto.
Si bien el renacimiento de la Codeme no garantiza la limpieza ni la transparencia de las elecciones en las 72 federaciones deportivas con derecho a voz y voto y las 12 federaciones afines sin opción al voto, antes de esta tarea deberá enfrentar el pago de los impuestos y los intereses fiscales que se han acumulado desde que dejó de recibir dinero de la Conade.
Por si fuera poco, el sismo de magnitud 7.1 grados Richter que sacudió a la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre provocó daños en la fachada y al interior de su sede, en la avenida Río Churubusco 171, colonia Granjas México, el costo de cuya reparación se calcula en 300 mil pesos.
Además, este miércoles 27 habrá elecciones para el periodo 2017-2021. Se realizarán en la asamblea general ordinaria que será sancionada por un comité electoral presidido por Jesús Chichino Lima, extitular de la Codeme. Una de esas planillas la encabeza el actual presidente del organismo, José Amado Aguilar, quien ya cumplió su periodo de cuatro años, y al frente de la otra está el titular de la Federación Mexicana de Fisicoconstructivismo y Fitness, Francisco Cabezas Gutiérrez.
La planilla representada por José Peña Buenrostro, presidente de la Federación Mexicana de Aeronáutica, A.C., quedó fuera de la contienda de último momento. El comité electoral desechó su registro el jueves 22 “por no acreditar que sus integrantes cumplen con los requisitos de elegibilidad, de acuerdo a las consideraciones y estudio que se han expuesto en el presente escrito”, como se asienta en la resolución.
Caída financiera
Las alarmas en la Codeme se encendieron el 24 de abril de 2013, cuando en la Cámara de Diputados se aprobó la nueva Ley General de Cultura Física y Deporte, vigente desde el 7 de junio de ese año y que excluyó a la asociación civil del Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte (Sinade), por lo que ya no recibiría recursos del erario.
En julio de 2013 el teniente coronel Alonso Pérez González, entonces presidente de la Codeme, reveló a este semanario que había reiniciado negociaciones con la compañía Ocesa para venderle el predio La Cuchilla, ubicado sobre Río Churubusco, en la Puerta 10 de la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, con acceso al Foro Sol y al Autódromo Hermanos Rodríguez (Proceso 1916).
Pérez dijo que la transacción le permitiría pagar la nómina de 70 empleados, los servicios generales y la deuda con Hacienda, lo que sumaba aproximadamente 10 millones de pesos. Pérez falleció en septiembre de 2016 sin solucionar el problema.
Las cosas no han mejorado desde entonces. Sin el apoyo del gobierno, el organismo vive su peor crisis. “Estamos viviendo al día”, reconoce Aguilar, a quien sus oponentes en la elección acusan de haber perdido el sello fiscal, por lo que la asociación civil no puede expedir facturas a sus clientes.
La tensión aumentó con el señalamiento de que Aguilar se desistió de la solicitud de amparo interpuesta por el teniente coronel Pérez en 2013 contra la orden de que la Conade dejara de entregar recursos a la Codeme (Proceso 1916).
En entrevista sobre la situación actual del organismo y las acusaciones contra él, Aguilar asegura que Hacienda entabló un juicio contra la Codeme en 2012, cuando la presidía Pérez.
“La Secretaría de Hacienda nos quiere cobrar una cantidad de impuestos como si fuéramos una empresa privada, de negocios, por la compra de las camionetas que se dieron en comodato a las federaciones. La autoridad hacendaria alega que esas unidades son suntuarias y no para apoyo al deporte. Por lo anterior, fuimos demandados por la dependencia, que pretendía cobrar 4 millones y medio de pesos, los que ahora con los intereses se incrementaron a 7 millones.”
Según él, Hacienda les congeló el sello fiscal para presionarlos a entregar el monto mencionado. Sin embargo, señala Aguilar, “no pagaré hasta que tengamos la sentencia de la demanda que promovimos en contra de la medida de la secretaría”.
El timbre fiscal fue revocado hace cuatro semanas. “Apenas nos enteramos, convocamos a asamblea extraordinaria el pasado 25 de agosto. A las federaciones se les dijo que había que tratar el tema con discreción para no entorpecer el juicio. Les informamos porque se aproximan las elecciones… (También) lo hice por bruto, porque si me quedo callado ni se hubieran enterado. No se trataba de eso, sino de enterarlos cómo están las cosas, por si alguien quiere entrarle (a la elección), sepa a lo que le tira”.
Ante los reclamos de sus contrincantes, Aguilar admite que frenó la demanda de amparo contra la Ley General de Cultura Física y Deporte, pero argumenta que lo hizo después de firmar un convenio con la Conade a cambio de apoyos a todas las federaciones.
“Tuvimos que recular en muchas cosas –explica–, de otra manera no hubiéramos sobrevivido ni un mes y todas las federaciones hubieran tenido líos. Fueron dos años maravillosos hasta la salida de Jesús Mena de la Conade.
“Después, de acuerdo a lo establecido, vendría la firma para la siguiente parte, en la que íbamos a fungir como un despacho externo con dos temas fundamentales: uno, convertirnos en una especie de IFE del deporte, y dos, seguir realizando la parte administrativa y revisora como si fuéramos el Coved. Al irse Mena, todo esto se quedó en el papel.”
Aguilar atribuye a su predecesor Alonso Pérez la responsabilidad por la crisis de la Codeme y considera que, si el teniente coronel hubiera renunciado en 2012, el resultado hubiera sido diferente. Al final, admite, “reventaron a la Codeme en la parte económica”.
Pérez dejó la Codeme el 25 de julio de 2013, después de presidirla ocho años. Aunque su planilla fue la única registrada en la asamblea general, 23 de las 43 federaciones le retiraron su apoyo y fue reemplazado por José Amado Aguilar.
–En vísperas de las elecciones, ¿cuál es la realidad actual de la Codeme? –se le pregunta al actual presidente de la asociación civil.
–Económicamente estamos apretados, pero no muertos. Vienen muchas cosas importantes, una de ellas regresar la Codeme al Sinade. Es un hecho de que vamos a formar parte de la ley del deporte. Ya estamos en trámites con los diputados y vamos muy avanzados.
Según el dirigente, el fideicomiso del organismo, “cuando llegué a la confederación no había un centavo de fondo en el fideicomiso. Alonso Pérez se lo acabó. Estamos podridos”.
Dicho fideicomiso, que desapareció a principios de 2013, “se utilizaba para mantener los gastos de operación de la asociación civil los primeros tres meses del año, mientras llegaba el dinero del gobierno”, agrega Aguilar, y acepta que 70% de las federaciones afiliadas tienen adeudos.
Considera que cada presidente de federación está enfrascado en su guerra por la falta de recursos: “Nadie dice que, para sacar a competir a una delegación de deportistas, los presidentes solicitan préstamos y tarjetas de crédito personales para comprar los boletos de avión, que a veces se les reintegran y en ocasiones no”.
Finalmente, indica que la Federación Mexicana de Taekwondo apoya económicamente a la Codeme y que ésta tiene un convenio con la Federación Mexicana de Automovilismo Deportivo, la cual le otorga 250 mil pesos mensuales que sufragan, en parte, los gastos administrativos.
Las “grandes dudas”
En vísperas de las elecciones del 27 de septiembre, el aspirante a la presidencia de la Codeme Francisco Cabezas Gutiérrez señala:
“Perdimos el sello fiscal; desconocemos las razones y cuándo lo retiraron; perdimos el fideicomiso y desconocemos cuándo y por qué. La actual situación de la Codeme es grave: cuando fui miembro del consejo directivo de esta asociación civil con Felipe Muñoz (presidió al organismo de 1994 a 2000) dejamos 25 millones en el fideicomiso; a la fecha no hay nada.”
Según Cabezas Gutiérrez, quien además es miembro permanente del Comité Olímpico Mexicano, en el actual consejo directivo de la Codeme no hay transparencia. En la asamblea extraordinaria del pasado 25 de agosto, añade, “nada más nos dijeron que se perdió el sello fiscal y que se debían 4 millones y medio de pesos, que con recargos puede ascender a 7 millones.
“¿Qué tan grave es el problema para que la Secretaría de Hacienda nos haya quitado el sello fiscal? En estos momentos no podemos facturar, pero tampoco se ha hecho nada. En los últimos cuatro años sólo han sido gastos y gastos en la Codeme. Primero, no se soluciona el problema con la dependencia hacendaria, y segundo, no se sabe cómo se están canalizando los gastos.
“Realmente no tenemos un estatus fidedigno de rendición de cuentas y por qué no se solucionó el problema antes de que nos quitaran el sello. En la Codeme hay dos abogados que cobran mucho dinero y consideramos que debieron haber negociado para recuperar el sello, porque sin el timbre fiscal la Codeme, la casa de las federaciones, es una casa muerta.”
Según Cabezas, la Codeme languidece: “Así la dejó la actual legislación deportiva, pero también ha sido responsabilidad de nosotros al no poner mano dura, por no exigir la rendición de cuentas. Es responsabilidad de todos los presidentes de federaciones.
“Nuestro proyecto es la rendición de cuentas claras, y lo más elemental: la unidad del deporte federado, la concepción por la que fue creada la Codeme. Y buscamos la transparencia, porque es el gran problema que nos aqueja, pero también la rendición de cuentas.”
El aspirante a presidir la Codeme dice contar con el respaldo de más de 50% de las federaciones: “No nos vemos vencedores; aún hay que trabajar mucho y, sobre todo, convencer a los presidentes de federaciones”.
En la planilla de Francisco Cabezas aparece como aspirante a comisario un personaje controvertido: Jorge Castro Rea, titular de la Federación Mexicana de Esgrima, con 10 años al frente de dicha asociación civil, quien es acusado de malos manejos administrativos y de enviar a sus amistades a los torneos internacionales, en menoscabo de los deportistas mejor clasificados.
Asimismo se le ha señalado de pedir facturas falsas en el extranjero, de reelegirse de manera poco transparente y contra los estatutos de su federación, los cuales establecen que los miembros del consejo directivo podrán ejercer el cargo por un periodo de cuatro años y únicamente podrán ser reelectos para un periodo más.
En tanto, José Peña Buenrostro, presidente de la Federación Mexicana de Aeronáutica, anuncia que interpondrá un recurso ante la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD) contra de la medida que le impidió contender a su planilla por la dirigencia de la Codeme.
“Una de las principales razones por la que tomamos la determinación de participar en esta contienda fue darnos cuenta de la opacidad, de la falta de información que tenemos –argumenta–; donde tocamos un punto, invariablemente no tenemos esa información.
“¿Qué nos lleva a las grandes dudas? Hace cuatro semanas nos convocaron a una asamblea general extraordinaria, en la que nos dicen que van a informar de la situación financiera. Entre otras cosas, se nos informó que ya perdimos el timbre fiscal.
“Nos preguntamos: ¿El timbre fiscal se perdió de la noche a la mañana? No señor, lo hemos preguntado a expertos fiscales y nos aseguran que ese reconocimiento de la Secretaría de Hacienda se pierde cuando, a través del tiempo, se deja de hacer lo que llaman los enteros, las entregas a la propia Secretaría de Hacienda por concepto de impuestos. Al momento no sabemos qué impuestos debemos, si todavía de aquellos retenidos o de esos retenidos más los intereses propios, o impuestos que hayamos dejado de pagar.”
Compara su participación en la Codeme “como ir en un Titanic que sentimos insumergible, pero a la hora de la verdad nos damos cuenta de que va derecho a un iceberg; a pesar de toda la capacidad tecnológica que tenemos en el momento presente lo seguimos encaminando en ese sentido”.
Lo anterior, dice, es ocasionado por la opacidad y la falta de información de todas las federaciones respecto a lo que se hace en la Codeme. “No podemos saber si se hace bien o no, pero somos los corresponsables y queremos saber la verdad. Hasta el momento se nos dan sólo barnices de lo que se está haciendo”.








